<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434</id><updated>2011-08-05T13:07:12.601-04:00</updated><category term='hombres simples'/><category term='Infantil'/><category term='Gente del pueblo'/><category term='Judicial'/><category term='Familiar'/><category term='De la vida'/><category term='presentacion'/><category term='personal'/><category term='cuento policial'/><category term='Policial'/><category term='con los ojos de otros'/><category term='Costumbrista'/><title type='text'>El CuentaCuentos</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>19</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-9077952639457195833</id><published>2009-09-29T15:03:00.002-04:00</published><updated>2009-09-29T15:11:53.644-04:00</updated><title type='text'>El Dominó</title><content type='html'>E L    D O M I N O&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     - ¡Ja, ja, ja, háganme esta! Dice Antonio y deposita sobre la mesa, con un golpe exagerado, el chancho seis ¡Primera vez en la historia del dominó que alguien domina con un chancho seis! ¡Compañero…nos van a tener que dar un certificado, porque ésta no la cree nadie!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - ¡Así no más va a ser! ¡Hay que tomar el nombre de las víctimas para que también figuren en la historia del dominó, ja, ja, ja! ¡La calidad siempre se impone! agrega Guillermo, en un tono burlón pero sin mala intención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Guillermo y Antonio no eran jugadores habituales de dominó, ni manejaban bien las técnicas de este juego, pero ocasionalmente concurrían al Club Social y siempre encontraban a alguien con quien entretenerse un rato y tomarse un trago. Generalmente perdían, pero en esta oportunidad, por esas casualidades inexplicables, le habían dado una paliza a un par de jugadores avezados sin perder ni un  partido y peor aún, habían dominado, el partido decisivo, con un chancho seis, lo que en la práctica resulta casi imposible ante tamaños adversarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La pareja formada por Pedro Córdova y Osvaldo Durán, habían sido los ganadores absolutos del último campeonato regional realizado en el balneario de Pichilemu y para lograr el trofeo habían vencido a más de veinte parejas en el eliminatorio provincial y otras tantas en el regional, sin perder ningún partido, de modo que bien merecido tenían su título. Ahora se encontraban a la espera del campeonato nacional para representar a la región. Haber perdido frente a una pareja de novatos e ignorantes en la materia, era verdaderamente una vergüenza, no sólo para ellos sino también para la región misma, ya que se ponía en duda la calidad de sus representantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  - ¿Qué fue lo que nos pasó Osvaldo? ¿Cómo es posible que nos haya apaleado esta pareja que no saben ni donde están parados?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  -  Lo que sucede, mi amigo, es que como no tienen idea, juegan cualquier carta y no la que lógicamente corresponde y con ello consiguen que nosotros no logremos saber hacia donde van ni que pretenden, porque, en realidad, no pretenden nada, juegan a poner baldosas y con eso se conforman. A nosotros nos producen confusión…¡esa es la palabra justa…con…fu…sión. Nos desorientan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  - Y para peor, como teníamos la certeza de ganarles, le pusimos, entre pera y bigotes, solamente whisky y del mejor, sin perjuicio del tinto gran reserva y de los churrascos. ¡Vamos a tener que firmar letras para pagar la cuenta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Bueno Pedrito, vamos a tener que pagar la soberbia. Harto cara ha sido la lección, no sólo por el consumo, sino también por la vergüenza. Una cosa está clarita… la moraleja: “No existe el enemigo chico”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - ¡Por Dios que es cierto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     El resto de los presentes en el club, rápidamente se impuso de la novedad y no podían creer lo acontecido. La mayoría de los presentes conocían a ambas parejas y no se convencían que Antonio y Guillermo, que jugaban muy a lo lejos, hayan ganado facilito a Pedro y Osvaldo. Los comentarios eran variados y, por supuesto, ninguno favorecía a la pareja ganadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - Pedro y Osvaldo deben haber estado ebrios, decían unos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - A lo mejor algo de trago tenían, pero lo que los mata es el trasnoche, no ve que no están acostumbrados, agregaban otros pocos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   - No, no, los pillaron en el momento preciso nada más y supieron aprovechar la oportunidad, comentaban los menos. ¡Si se sabe que los contrincantes son malos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Al final, las explicaciones terminaron por no convencer a nadie. ¡Perdieron y por paliza! Eso es todo, no hay excusa que valga ante lo evidente. Y si les ganaron los malos ¡cómo serán ellos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Esa noche, en el club, nadie hablaba de otra cosa y las cervezas, botellas de vino y tragos combinados desaparecían en las gargantas de los parroquianos con una rapidez inusual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Don Rubén, el concesionario del club, temiendo agotar su stock de bebidas alcohólicas, tuvo que conseguir con un amigo propietario de un restaurante le pasara, en calidad de préstamo, unas pocas botellas de vino, cervezas y pisco, para poder cubrir el sobre consumo repentino que le estaba afectando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Fue esta la razón por la que el dueño del restaurante, don Elías, se impuso de la derrota sufrida por Pedro y Osvaldo. Naturalmente que la divulgó entre sus habituales clientes, que por cierto también practicaban el juego del dominó en su negocio e incluso algunos habían participado en el campeonato comunal, sin alcanzar lugares más avanzados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Comentaban al día siguiente, que un par de horas después del acontecimiento, la noticia ya se había divulgado de tal manera que, incluso, en el cabaret de la Tía Ruth fue motivo de conversación de los clientes con las asiladas, y los que no se impusieron esa noche, lo supieron al día siguiente por cuanto fue publicado en el diario El Rancagüino, incluyendo fotografías de los campeones derrotados vergonzosamente por los novatos desconocidos, de los cuales, por supuesto, no se tenían fotografías. El diario se dio el lujo de inventar entrevistas con los ganadores y de obtener respuestas respecto de las técnicas usadas para conseguir el triunfo, agregando que habían aprendido a dominar el juego en la ciudad de Neuquén, en Argentina, donde este juego es tan popular como el fútbol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Todo lo escrito, era falso, salvo la derrota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Hasta los apellidos de los ganadores tuvieron que ser inventados ya que en el club social donde se había realizado el evento, eran conocidos sólo por sus nombres, puesto que ni siquiera eran clientes habituales, sino ocasionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Varios periodistas de radios locales, como perros zorreros, olían las huellas y seguían las pistas para conseguir las verdaderas identidades y hacer entrevistas directas con los desconocidos y anónimos vencedores de “Los Invencibles”, como eran denominados Pedro y Osvaldo. Sólo se sabía que no eran Rancagüinos y que sus nombres eran Guillermo y Antonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     El canal de televisión local mandó un equipo periodístico a investigar y no pudiendo obtener información alguna, recurrieron a la policía para conseguir la confección de retratos hablados y con ellos dar la noticia que todo el mundo quería conocer con detalles. Sin embargo, todo esfuerzo resultaba estéril, como si a estos nuevos héroes se los hubiese tragado la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     La Federación Chilena de Dominó, aprovechando su organización a nivel nacional, encargó a todas las Asociaciones del país, rastrear la verdadera identidad de Guillermo y Antonio, para citarlos e integrarlos a la selección nacional que próximamente debía participar en un campeonato Sudamericano. Nuevamente no fue posible saber el paradero de estos verdaderos fantasmas. Nadie se explicaba que dos personas “maestras” del dominó, no pertenecieran a club alguno, ni fueran conocidas en el ambiente dominocero o bien la información se estaba guardando de adrede para que estos jugadores no fueran tentados por otros clubes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Los medios de comunicación a nivel nacional, por supuesto que se impusieron de la noticia y dieron un comunicado, por así decirlo, suave, ya que al igual que todos, carecían de información suficiente para divulgar el hecho con fuerza. De todos modos designaron a sus mejores reporteros para que concurrieran a Rancagua y obtuvieran antecedentes más sólidos en que respaldar esta tan importante noticia que seguramente remecería las bases de la Federación Chilena de la especialidad y provocaría profundas investigaciones sobre la seriedad de los campeonatos e incluso se realizarían auditorias para comprobar el correcto uso de los recursos económicos entregados por el Gobierno de Chile.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     En buenas cuentas, las consecuencias de esta noticia podrían llegar a ser catastróficas, no sólo en el ámbito del juego, sino también en el administrativo, y eso que nadie había pensado aún en qué pasaría si se llega a saber en el extranjero. Seguro que se les perdería el respeto a los jugadores chilenos y serían objeto del escarnio internacional.¡Eso si que sería grave!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Hubo un diario, un poco más avanzado, que se atrevió a titular: “Vencidos los Invencibles” y en el texto decía: “Una pareja, al parecer de fantasmas, derrotó vergonzosamente a los Invencibles Pedro Córdova y Osvaldo Durán, campeones regionales de dominó de la sexta región. Ahora no se sabe quién representará a la región en el campeonato nacional, si serán Los Invencibles o esta pareja de fantasmas. Usted juzgue.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Mientras tanto, Pedro y Osvaldo ya ni se atrevían a salir de sus casas y los encuentros diarios con sus amigos, a tomar el café de las 11,00 hrs., los suspendieron simplemente dejando de asistir. Tenían temor a los comentarios y a las múltiples preguntas que les formularían sus amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     ¿Qué explicación podrían dar? En realidad fueron bien ganados, no se encontraban ebrios, ni les afectó la trasnochada, ni estuvieron desconcentrados y ni siquiera cometieron errores garrafales. Todo sucedió, simplemente, porque los contrincantes, que efectivamente son malos, jugaron inspirados quien sabe por qué santo. Lo que hacían, les resultaba bien, como el cazador que dispara con los ojos cerrados y bota una tórtola al vuelo. Esas cosas no tienen explicación alguna, sólo suceden y hay que aceptarlas. El error estuvo en haber corrido el riesgo que creyeron no existía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     El problema grande para ellos, es que ahora nadie les cree. Todos piensan que no tienen posibilidad alguna de ganar, enfrentándose a verdaderos jugadores y en esos términos la región iba a hacer el ridículo en el campeonato nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Similar problema tiene también la Asociación Regional que se ha quedado sin jugadores que la representen en el Nacional. ¿Quién se atreve a mandar a una pareja que ha sido derrotada por dos desconocidos? Y si no se manda a Los Invencibles que arrasaron con el resto de los competidores, ¿ A quién van a mandar?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Pareciera que la única solución es desplegar todos los medios disponibles para ubicar a la pareja ya apodada Los Fantasmas y conseguir se comprometan a ser los representantes de la VI Región. De este modo, por lo menos, todos estarían de acuerdo en que se hizo los más grandes esfuerzos para tener los más idóneos jugadores existentes en la región.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Todos los integrantes de la Asociación Regional por unanimidad, dieron el visto bueno a este plan y dejaron constancia detallada en acta, de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Debían mandar a cada uno de los pueblos de los alrededores de Rancagua, a una pareja de investigadores que portaran los retratos hablados confeccionados por la policía (no tenían otro medio de identificación) y se entrevistaran con los dirigentes de las Juntas de Vecinos, a fin de conseguir fueran identificados y ubicados, los ya famosos “fantasmas”. Contaban con dos o tres policías jubilados que podían aportar su experiencia y conocimientos en estas lides y además estaban dispuestos a cooperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     La Asociación, por su parte, tenía que hacer un esfuerzo económico y entregar pasajes y viáticos a estos investigadores que, gratuitamente, aceptaron llevar a cabo la misión encomendada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Las parejas de investigadores serían enviadas a Machalí, Doñihue, Coltauco, Graneros, San Francisco, Requínoa, Rosario, Quinta de Tilcoco, Coínco y Rengo. Estas eran las localidades más importantes de la Provincia de Cachapoal, cercanas a Rancagua y en ellas se dispuso centrar la búsqueda. Eran diez pueblos y se asignaron dos a cada pareja de investigadores, de modo que el esfuerzo era bastante grande.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Si esta estrategia no resultaba, lo único que se podía hacer era enviar a los Invencibles y correr el riesgo del ridículo.&lt;br /&gt;La decisión había sido tomada en reunión solemne y por unanimidad del directorio de manera que ya no había forma de desistirse o de cambiar los planes, además que se disponía de muy poco tiempo. Las cartas estaban jugadas y no se podían retirar de la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los investigadores tenían una semana de plazo para informar el resultado de sus gestiones. Así entonces el trabajo debía realizarse con rapidez pero a la vez con meticulosidad para conseguir el objetivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comenzaron a recorrer, conforme a lo planificado, las Juntas de Vecinos mostrando a los integrantes del directorio los retratos hablados de que eran portadores, sin conseguir el reconocimiento de ninguno de los dos Fantasmas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al borde de la desesperación y la oscuridad, se vio una luz, que señalaba una primera pista de la que agarrarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pueblo de Rosario, una persona identificó a Guillermo. Se trataba de un individuo natural del pueblo, que había trabajado en una industria de Rengo y que, en la actualidad, estaba viviendo en la ciudad de Concepción. Ocasionalmente viajaba a Rosario a visitar a su suegra radicada en esta localidad. Se supo también que tenía una hermana residente en el mismo paraje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como pareciera que todo debía complicarse en esta investigación, se estableció que la suegra de Guillermo era una viejecita de noventa y ocho años, que tenía luces y sombras de las personas y que no podía aportar información alguna. Su hermana se encontraba en Santiago y no volvía hasta dos días después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día indicado estaban los investigadores entrevistándose con la hermana de Guillermo y pidiéndole antecedentes sobre su teléfono y dirección, pero esta señora dudosa de la veracidad del planteamiento que hacían dos desconocidos, se negaba a proporcionar información alguna, formándose una pequeña discusión que hizo salir a su esposo para ver qué sucedía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces que uno de los investigadores sacó el retrato hablado y lo comparó con este nuevo personaje. Cuál no sería su sorpresa, al establecer que se trataba de Antonio y que, lógicamente, era cuñado de Guillermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera etapa estaba concluida. Los Fantasmas estaban plenamente identificados y Antonio había reconocido ser ellos los que habían vencido a los Invencibles, hacía un par de semanas en el Club Social. Ahora sólo faltaba convencerlos para que representaran a la VI Región en el campeonato nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio se encargaría de convencer a su cuñado para concurrir al Club y entrevistarse con la directiva de la Asociación para darle un corte definitivo a este asunto que a todos tenía tan preocupados. La reunión sería el sábado a las 21,00 hrs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guillermo se comprometió a llegar a Rosario el viernes por la noche, para tener tiempo de conversar el tema con calma y detalladamente con Antonio. Mal que mal se estaban enfrentando a una situación totalmente insólita para ellos y debían resolverla de manera honrosa y sin dañar ni avergonzar a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Hola cuñado, cómo estás! Saluda Antonio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bien…sólo un poco preocupado por el forro en que estamos metidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Has pensado qué vamos a hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si…he pensado muchas cosas, pero no encuentro nada que me deje totalmente satisfecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me pasa exactamente lo mismo. Sin embargo creo que lo primero que debemos decidir es, si vamos a aceptar o no y dependiendo de ello trazar el camino a seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estoy de acuerdo y…¿Vamos a aceptar o no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo estaba esperando que tú tomaras la decisión y yo estaba dispuesto a aceptarla y seguir hasta las últimas consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡¡¡Nooo…pues cuña!!! Mejor hagámoslo al revés. Decide tú y yo te sigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Está bien! Yo creo que no debemos ir al campeonato nacional. Si lo hiciéramos no sólo haríamos el ridículo, y eso sería lo de menos, sino también dejaríamos a la Región como la mona y eso no sería justo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Comparto plenamente la decisión! Ahora hay que decidir la ruta para llegar a desistir, sin quedar como gallinas ni tampoco como indiferentes a los intereses regionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Creo que tengo la solución. Escucha bien…A Pedro y Osvaldo les interesa muchísimo ir al campeonato nacional, ya que es la única oportunidad que tienen de recuperar el prestigio. Lo que debemos hacer es jugar con ellos un partido decisivo y la pareja ganadora será la que vaya a Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y si, por esas cosas de la vida, les ganamos de nuevo…¿Qué vamos a hacer nosotros en Santiago? Considera que van a estar nerviosos y nosotros no, porque no tenemos nada que perder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Esa va a ser la gran jugada nuestra. Antes del partido les vamos a decir que nos dejaremos ganar, siempre y cuando ellos paguen los tragos y la comida que se consuma y que digan públicamente que van a pagar, como homenaje a nuestra hidalguía de haberles dado la oportunidad de reivindicarse. Si se niegan, nosotros no les damos la oportunidad a ellos y sí a los vice-campeones regionales. Estoy seguro que esta vez, no se atreverán a correr el riesgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tienes razón…primero porque se mueren de ganas de ir al nacional y después al sudamericano y segundo porque si llegaran a perder de nuevo contra nosotros, no los agarrarían ni en el campeonato infantil de los barrios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces mi querido cuñado, manos a la obra. Mañana a las 20,30 horas nos vamos para Rancagua a entrevistarnos con los de la Asociación y después a jugar. Yo me encargaré de citar a Los Invencibles y de ponerlos al tanto de nuestros planes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Seguro que se van a encoger enteros, pero van a terminar aceptando sin chistar y agradecidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antonio y Guillermo tenían el convencimiento que con la estrategia urdida, quedaban todos en buen pié. En primer lugar ellos, por haber dado la oportunidad a Los Invencibles, en segundo lugar Osvaldo y Pedro, porque aparecían, al fin, como verdaderos ganadores y justos representantes de la Región y en tercer lugar la Asociación Regional, por haber mandado a los mejores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sábado llegó y también las 21,00 horas. En el Club Social se llevó a efecto la reunión programada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nosotros nos hemos tomado la libertad de pedirles concurrir a esta reunión, a fin de solicitarles humildemente, representen a la VI Región en el próximo campeonato nacional de dominó a realizarse en Santiago, en tres semanas mas.&lt;br /&gt; Las palabras de don Víctor Donoso, Presidente de la Asociación, estaban llenas de solemnidad y formalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y agregó:&lt;br /&gt;Nos hemos informado que ustedes han proporcionado una derrota estruendosa a nuestros campeones regionales, avergonzándolos y haciéndolos parecer niños extraviados que no saben hacia donde ir. Frente a esta realidad indesmentible, hemos hecho los más grandes esfuerzos por ubicarlos y pedirles este inmenso favor. Por supuesto que la Asociación no sólo correrá con los gastos que signifique esta representación, sino también les proporcionará un viático diario que les permita tener un buen pasar mientras permanezcan en el evento.&lt;br /&gt;¿Estarían dispuestos a tamaño sacrificio, por nuestra querida Región del Libertador O”higgins?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nosotros, dice Guillermo, estamos dispuestos a cualquier sacrificio que signifique engrandecer esta tierra que nos vio nacer, sin embargo consideramos –y se lo planteo con mucho respeto- poco justo, que se haya tomado una decisión tan drástica con los campeones regionales, basados sólo en un partido que no reunía las formalidades que corresponden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por esta razón, agrega Antonio, queremos pedirle nos permita jugar un partido, con las formalidades propias de un campeonato, con Los Invencibles y quienes ganen este partido serán, sin lugar a dudas, los mejores representantes regionales. Usted sabe que no basta un triunfo para erigirse en campeón, ni una derrota para ser perdedor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Encuentro que tienen razón, dice don Víctor, y consulta al resto de la directiva, que con aires de judicatura, asienten en señal de aprobación. Entonces, hay que citar de inmediato a Osvaldo y Pedro, para definir hoy mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien dice: Están acá, se encuentran en el salón central.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si es así, vamos al juego, sentencia don Víctor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guillermo y Antonio, se miraban con complicidad. Todo estaba resultando tal cual lo habían planificado y sin que se presentara tropiezo alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, Pedro y Osvaldo, ponían expresiones de incredulidad, con el más pulcro histrionismo y consultaban qué había pasado para que la directiva cambiara de opinión de un momento a otro y les diera una nueva oportunidad.&lt;br /&gt;El propio don Víctor fue nombrado árbitro del encuentro. En realidad era el hombre más idóneo para el cargo por su reconocida seriedad e imparcialidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El partido se jugaría a los ciento cincuenta y un puntos y los ganadores debían tener una diferencia mínima de veinte puntos con los perdedores, en caso contrario, se jugaría un nuevo partido en similares condiciones y tantos fueran necesarios hasta cumplir con los requisitos establecidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de iniciar el partido, hacen una pedida de trago y Los Fantasmas proponen pedir una botella de Whisky etiqueta negra, del mejor. La proposición fue aceptada pese a las miradas torvas de sus contrincantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se inicia el partido y en el primer juego ganan Los Invencibles con veintidós puntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo juego lo ganan Los Fantasmas con cuarenta y cinco puntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Osvaldo mira a Antonio con cara de pocos amigos y le proporciona feroz puntapié en las canillas, por debajo de la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercer juego, ganan Los Fantasmas con treinta y seis puntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez fue Pedro quien golpeó igualmente las canillas de Guillermo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuarto juego, ganan Los Invencibles con una encerrada fenomenal y se adjudican cincuenta y ocho puntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora Pedro y Osvaldo se dan la mano felicitándose mutuamente e invitan a todos a brindar con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quinto juego, ganan Los Invencibles con veinticinco puntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevos apretones de manos, felicitaciones y brindis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sexto juego, ganan Los Invencibles, con veintisiete puntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Osvaldo dice: Los tenemos de uno…compañero. Llevamos ciento treinta y dos puntos. Ahora los matamos y se terminaron las dudas. Salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Séptimo juego, ganan Los Fantasmas con treinta y cuatro puntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puntapié en la canilla para Guillermo que hizo una jugada fenomenal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Octavo juego, ganan Los Fantasmas con veinticinco puntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Canillazo para Antonio, que aguantó estoicamente y se limitó a esbozar una sonrisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noveno juego, ganan Los Invencibles con veinte puntos y ganan el partido con ciento cincuenta y dos puntos contra ciento cuarenta de Los Fantasmas. Brindis general y suspiros de alivio de Osvaldo y Pedro que se encontraban empapados de sudor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Víctor como árbitro, decreta que no se ganó por veinte puntos de diferencia de manera que hay que jugar otro partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Fantasmas proponen hacer un descanso y comerse un lomo- pobre acompañado del mejor tinto gran reserva existente en el Club y por supuesto que Los Invencibles que habían ganado el partido no podían negarse, aunque sus miradas eran asesinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los comentarios de los espectadores estaban repartidos. Algunos confiaban en Los Invencibles y otros, que se encontraban sorprendidos con el rendimiento de Los Fantasmas, apostaban por éstos, además que se estaban ganando la simpatía porque no hacían aspaviento alguno cuando dominaban y por último, aumentaban el consumo sin miramiento alguno a sabiendas que el riesgo de perder era mayor para ellos y en consecuencia tendrían que pagar la cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, cualquiera que fuesen los comentarios, los espectadores estaban sumamente entusiasmados con el partido por lo parejo de los juegos y los puntajes, lo que hacía mantener la incertidumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien comidos y bebidos, Los Fantasmas piden otra botella de Whisky y la comparten hasta con los espectadores, que, por supuesto agradecieron, casi con un aplauso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se reinician las acciones y rápidamente Los Invencibles se ponen a la cabeza del partido, que terminan ganando con bastante facilidad de ciento sesenta y uno contra ciento tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verdaderos triunfadores Los Invencibles. Pedro y Osvaldo se abrazan efusivamente y hasta más de una lágrima de emoción corrió por sus mejillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fueron felicitados por los perdedores y hasta por el propio árbitro don Víctor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Asociación Regional los nombró en ese mismo momento como representantes regionales en el campeonato nacional. Se les aclaró de inmediato que por ser asociados y pertenecientes a un club, sólo se les pagarían los pasajes y el resto de los gastos debían salir de sus propios bolsillos o de su club.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así y todo, Osvaldo y Pedro estaban felices y siendo Pedro, un poco más dicharachero que Osvaldo, quiso ser él quien dijera las palabras de agradecimiento que habían convenido con Los Fantasmas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señores directores de la Asociación de Dominó de la Sexta Región, señor concesionario del Club Social, amigos todos. Osvaldo y yo queremos agradecer, de todo corazón la oportunidad que Antonio y Guillermo nos han dado para recuperar nuestro prestigio de dominoceros que tanto nos ha costado adquirir y que habíamos perdido producto de una mala noche. Ellos son hombres de honor y valor que no han dudado ni un instante en jugar, a una partida, el gran prestigio que habían ganado y que los había llevado a erigirse como los mejores de la región. Se la jugaron derecha y honradamente, como es su costumbre, y créanme que fueron rivales muy difíciles de vencer. Es por esta razón que, con Osvaldo, hemos decidido romper, sólo por esta vez, la tradición de este juego en que la cuenta la paga el que pierde. En homenaje a estos honorables amigos y leales competidores, la cuenta la pagamos hoy NOSOTROS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los presentes aplaudieron efusiva y prolongadamente, tan noble actitud de Los Invencibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El valor del consumo alcanzó la módica suma de ciento cinco mil pesos y don Rubén, al momento de entregarles la cuenta, les dice por lo bajo: “Les hice un buen descuento…se lo merecen”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Osvaldo, que es un poco más cerebral que Pedro, le comenta: “Sabes una cosa Pedro, quisiera saber quienes son los verdaderos triunfadores, ellos o nosotros”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-9077952639457195833?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/9077952639457195833/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=9077952639457195833&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/9077952639457195833'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/9077952639457195833'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2009/09/el-domino_29.html' title='El Dominó'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-1410728854218986856</id><published>2009-09-29T13:02:00.003-04:00</published><updated>2009-09-29T13:11:25.697-04:00</updated><title type='text'>El Dominó</title><content type='html'>&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-1410728854218986856?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/1410728854218986856/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=1410728854218986856&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/1410728854218986856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/1410728854218986856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2009/09/el-domino.html' title='El Dominó'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-5164913188551153637</id><published>2009-04-12T15:31:00.000-04:00</published><updated>2009-04-12T15:38:10.341-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Gente del pueblo'/><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;E  L    C  I  E  G  O    G  A  E  T  E&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tac, tac, tac, del bastón del ciego Raúl Gaete era inconfundible. Caminaba a tranco largo y rápidamente, como era su costumbre, abriéndose paso con su bastón que golpeaba el pavimento de la acera como señal de alarma indicadora de su presencia. Siempre con gafas   muy oscuras que le cubrían los ojos hasta por los costados y en su mano izquierda la caja con su acordeón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Él era delgado, mediana estatura, moreno, peinado con el pelo engominado y una partidura al lado como tirada con regla, sin que un solo pelo estuviera fuera de lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le gustaba hablar modulando muy bien y pausadamente, ya que decía que su ceguera le inhabilitaba solamente los ojos, pero no le impedía expresarse correctamente o tener buenos modales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soltero, de aproximadamente treinta y dos años y vivía en casa de sus padres a pesar de ganar dinero suficiente, como para independizarse, animando con su música reuniones sociales, fiestas familiares y cualquier otra actividad que requiriera sus servicios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su padre, era un pescador artesanal que se sentía orgulloso de su hijo, puesto que a pesar de su invalidante ceguera, se ganaba la vida honradamente y sin los grandes sacrificios que significaba la actividad pesquera, el trabajo en las minas y en el propio puerto. Es un excelente hijo, solía decir, ayuda a su madre en las tareas del hogar con una pulcritud impresionante, como si viera más que ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, en realidad que Raúl hacía cosas impresionantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días Raulito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días señora Irene. ¿Cómo están por su casa?¿Cómo llegó Luis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bien, muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Qué bueno, me alegro mucho que así sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenos días Raulito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días don Ramón. ¿Y la señora Elvira? ¿Se ha aliviado algo de esos dolores reumáticos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No es mucho lo que mejora, pero algo mejor, gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así seguía todo su camino saludando a todo el mundo sin equivocarse ni confundirse jamás con las personas. Todo el pueblo lo conocía y él conocía a todo el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Buenos días señor, pase por aquí, en qué le podemos servir!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días mi Mayor, tengo interés en conversar con usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bien, acompáñeme a mi oficina, dice el Mayor de Carabineros Rubén Aravena, al momento que lo toma del brazo para guiarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Suélteme por favor mi Mayor, que yo soy capaz de llegar perfectamente. Me basta que usted camine delante de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Perfecto, sígame entonces. Una vez en la oficina, sin señalarle absolutamente nada, el Mayor le indica que tome asiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muchas gracias. Con su bastón tanteando en semicírculo y con la más absoluta soltura, comenzó a avanzar y una vez que tocó un sillón, comenzó a palparlo por su contorno hasta percatarse de lo que se trataba. Dobló su bastón en tres o cuatro partes y se sentó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Usted dirá, dice el Mayor, en qué le puedo servir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sólo quiero hacerle una pregunta. Resulta que se ha formado una nueva cofradía religiosa, usted debe saber de qué se trata esto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si, por supuesto, el asunto de los bailes religiosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Efectivamente. Esta gente está reuniendo fondos para comprar los instrumentos y mandarse a hacer los uniformes, de manera que han organizado una fiesta bailable que se realizará el próximo sábado en casa de uno de los socios. Esto no tendría ninguna importancia si en dicha fiesta no se fuera a vender alcohol y usted sabe que ahí comienza el problema. Me han pedido les preste mis servicios musicales y yo no quiero verme envuelto en problemas de ninguna índole.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bien, lo felicito por pensar y comportarse así, pero no veo cuál es su consulta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi pregunta es: ¿si yo estoy animando musicalmente esa fiesta que no cuenta con permiso para vender alcohol, me afecta a mí también esta infracción?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-  No. No le afecta, pero yo le advierto que generalmente este tipo de actividades terminan en una borrachera generalizada, donde son frecuentes las pendencias a veces extremadamente violentas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por eso no se preocupe mi Mayor que yo con este bastón me defiendo lo más bien y soy bravo como el que más. Tengo mi experiencia y ni siquiera han conseguido despeinarme o botarme las gafas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bien, usted sabrá… Ahora soy yo quien quiere hacerle algunas preguntas, pero a modo de una simple conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Diga no más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo supo usted que yo era el Mayor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo soy ciego “profesional”, mi Mayor, yo aprendí a ser ciego. Estudié en Santiago, en una escuela para ciegos, de modo que se de usted más de lo que se imagina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Conforme, pero no ha contestado mi pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien, se lo explico. Todo el mundo sabe que hace una semana llegó a esta ciudad un mayor nuevo. Los Carabineros me conocen y me dicen, igual que el resto de la gente Raulito, de modo que en la Comisaría el único que me podía decir señor era el Mayor recién llegado. Así de fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bueno su racionamiento y ¿qué más sabe de mi?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se que debe medir un metro setenta y tres o setenta y cuatro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Preciso!  ¿Y eso como lo supo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy fácil. Yo mido un metro setenta y al conversar con usted me di cuenta que era un poquito más alto que yo. Se también que usted no es gordo ni flaco, es mediano y eso lo supe cuando usted me dio la mano al saludarme y le puedo agregar que debe tener alrededor de cuarenta años, porque es más o menos la edad en que llegan a este grado. Como se puede dar cuenta, todo es una simple deducción lógica y muy rápida que hacemos los “no videntes” como nos dicen ahora a los ciegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y usted podría decirme ¿cuál es el color de mi piel y mis cabellos? Le consulta el Mayor, intentando sorprenderlo con la pregunta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por supuesto que puedo. Usted es moreno de pelo negro. Imagino que se estará preguntando cómo supe eso. Para que se forme una idea de cómo somos los ciegos, le diré que eso lo supe desde que dieron la noticia de su llegada en la radio local. Y es tan simple como lo anterior. Si usted es de apellido Aravena, tiene que ser moreno de pelo negro. ¿Dónde se ha visto un Aravena rubio? En esto podría haberme equivocado, pero las probabilidades estaban conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En realidad usted me ha sorprendido, pero si yo lo hiciera salir al corredor acá afuera de mi oficina y le pusiera una serie de obstáculos, ¿podría usted sortearlos sin problema alguno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Naturalmente que si puedo. Sométame de inmediato a esa prueba. En la escuela para ciegos las hacíamos con mucha frecuencia y yo las ganaba todas, era el de mayor sensibilidad y rapidez. Usted talvez no me va a creer, pero en los recreos nos hacían jugar fútbol con una pelota que tenía un  cascabel en su interior y eso era suficiente para nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Mayor armó en el corredor una especie de cancha de obstáculos, compuesta de bidones vacíos y llenos, botellas, tiestos papeleros de las oficinas, tarros y un cordel amarrado a todo el ancho para que el ciego tropezara. Todo en un trecho aproximado de quince metros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ciego Gaete fue instalado al comienzo del corredor y se le indicó que caminara con la misma rapidez que lo hacía en la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hizo su recorrido poco menos que al trote, no volcó ni siquiera una botella y el cordel prácticamente lo saltó, dejándolos boquiabiertos a todos los que estaban presenciando la prueba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quiere hacerme otra prueba u otra consulta mi Mayor? ¡Ah! Aquí había como diez funcionarios presenciando el espectáculo. ¿Cómo lo supe? Los escuché hacer comentarios. Ya se lo dije mi Mayor, yo soy ciego “profesional”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una última consulta. ¿Por qué usa esos anteojos tan oscuros, que le cubren los ojos por todos lados y que parecen antiparras para soldar?&lt;br /&gt;¿No podría usar algo más presentable?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que sucede, mi Mayor, es que tengo los ojos blancos y eso los hace ver demasiado feos, además que llaman la atención de la gente y con estos anteojos no se ven ya que los cubro hasta por los costados. Por último no discutirá usted que son un modelo típico de los ciegos, de modo que cualquier persona que nos vea sabe de inmediato nuestra condición y nos tiene una consideración especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tiene usted toda la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Mayor Aravena quedó verdaderamente admirado de la habilidad de este hombre para desenvolverse, captar la realidad que le rodeaba y sacar deducciones con tanta precisión. Tanto así que en muchas oportunidades, encontrándose en reuniones sociales, comentó la entrevista que había tenido con el ciego Gaete y la impresión que éste le había producido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo también oportunidades en que el Mayor se encontró con Gaete en actividades sociales, aniversario de algún club deportivo o social y el ciego, al momento de saludarlo, invariablemente le decía, empleando, de adrede, un tono de suficiencia: ¿Tiene alguna preguntita que hacerme mi Mayor? A lo que éste, también bromeando siempre, contestaba: ¡Yo no hablo con ciegos que ven! Era una relación un tanto amistosa, aunque nunca sobrepasó estos límites de convivencia y confianza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue un día de invierno que la Capitanía de Puerto anunció que a raíz de un terremoto producido en Japón, se aproximaba a las costas chilenas una marejada con características tan violentas que podría tener consecuencias catastróficas si no se tomaban las medidas precautorias que el caso aconsejaba. La principal de estas medidas consistía en evacuar la totalidad de las casas ubicadas a menos de una cuadra del borde costero. El pueblo tenía tan poco plano, que más allá era prácticamente imposible que alcanzara el agua, salvo que se tratara de un cataclismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noticia se conoció alrededor de las veinticuatro horas y motivó, por supuesto, una reunión urgente de las autoridades para adoptar las medidas que el caso ameritaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acordó que una camioneta de la Armada y otra de la Municipalidad se dividirían el sector para pedir por altoparlantes a los pobladores del sector amagado que abandonaran sus casas y se dirigieran a lugares más altos, dada la proximidad del maremoto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Naturalmente que la mayoría de las personas se encontraban durmiendo y fueron despertadas por los altavoces que, en realidad, dieron la noticia exagerando la proximidad y la magnitud de las olas, originando una histeria colectiva que, pese a los esfuerzos de los Carabineros por tranquilizar a la población, provocó que la gente saliera de sus casas arrancando hacia los cerros, tal cual se encontraban en esos momentos, tratando sólo de salvar sus vidas que veían peligrar por la inminente salida del mar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El griterío era espantoso, mezcla de llanto, temor y desesperación. La gran mayoría descalzos, los niños semi desnudos, mujeres y hombres en ropa de dormir, otros en calzoncillos y más de alguno como Dios lo echó al mundo arrebozado sólo con una frazada tomada al pasar. Todos corrían hacia los sectores altos, atropellándose unos con otros sin importarles edad, sexo, invalidez o cualquier otra razón de consideración en tiempos de paz. El asunto era salvar el pellejo a como diera lugar. Era una verdadera avalancha de seres humanos que al tiempo de arrancar proferían maldiciones u oraban pidiendo a Dios misericordia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La gente se desesperó, mi Mayor, mírelos como corren. Parecen conejos huyendo del incendio del bosque. Comenta el Cabo Leiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Así no más es. La información se les entregó demasiado exagerada y todos creen que el mar ya se está saliendo. Fíjese que muchos de los que van arrancando tienen vehículo y ni siquiera se dieron el tiempo para huir en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Mire allá mi Mayor…al individuo de calzoncillos negros y polera blanca! ¡Ese que se abre paso a manotones a diestra y siniestra!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Sí lo veo! ¿Qué pasa con él?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Es el ciego Gaete, mi Mayor! Sin anteojos y sin bastón es casi irreconocible este huevón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Y ve lo más bien! Seguro que con el susto recuperó la vista. Estaba sorprendido el Mayor Aravena al ver al ciego huyendo mezclado en la multitud y atropellando, sin consideración alguna, a quienes corrían delante de él pero más lento. Decidió, entonces, desenmascararlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cabo Leiva, vaya corriendo, alcance al ciego y con el pretexto de darle una protección especial, lo trae aunque sea a la fuerza. ¡De inmediato antes que se nos pierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A su orden mi Mayor, contesta Leiva y rápidamente se dirige a cumplir su cometido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los diez minutos volvió con el ciego al hombro, que pataleaba y daba golpes de puño en la espalda del Cabo Leiva tratando de soltarse y huir al tiempo que profería todo tipo de insultos y groserías. Lo más curioso de todo es que sus ojos estaban totalmente normales y veía lo más bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Cálmese hombre…tranquilícese si no quiere que tome algunas otras medidas que estoy seguro no le van a gustar! Le increpó el Mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sosegó Gaete, pero al parecer no se daba cuenta –talvez producto de la histeria colectiva que se estaba viviendo- que estaba sin anteojos y sin su bastón, de modo que su comportamiento volvió a la normalidad como si hubiese tenido estos elementos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Disculpe, mi Mayor, pero el susto es tan grande que me descontrolé y la gente no tiene, en estos casos, ninguna consideración con nadie, ni siquiera con nosotros los no videntes. Mírelos como corren con frenesí, desaforados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso sucede con las multitudes, se contagian y actúan sin razonamiento alguno. ¿Ve al grandote con sombrero plomo, como pisotea al que se le ponga por delante? Le consulta el Mayor con picardía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Para ser sincero, no veo a nadie con sobrero y es difícil que alguien se haya detenido a ponerse un sombrero para después arrancar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mire bien, en estos momentos va a pasar por detrás de aquel kiosco azul. Le insiste el Mayor casi burlonamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Verdaderamente no veo a nadie como usted me dice. Veo el pelotón de gente corriendo pero no a alguien grandote y con sombrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Bah! ¡Se me había olvidado que usted es ciego! Dice el Mayor y agrega, con una marcada y evidente ironía: como está viendo tan bien y tiene los ojos más normales que los míos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esos momentos recién se da cuenta Gaete que se encuentra sin anteojos y que ha sido sorprendido en un engaño que mantenía desde los siete años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A esa edad me encontraba en la escuela jugando con mis compañeros y sufrí una caída golpeándome la cabeza violentamente. Estuve inconsciente un par de minutos y al momento de despertar escuché que alguien adulto decía que tenía los ojos blancos y que probablemente el golpe me había afectado la vista. Yo, pese a mi infancia, descubrí que en esas condiciones se me daba un trato especial y comencé a fingir ceguera. Volviendo los ojos hacia arriba conseguía ponerlos blancos y al ser sometido a exámenes me limitaba a decir que no veía. Los oftalmólogos no lograban descubrir la razón del mal, puesto que los ojos estaban sanos y no existía razón alguna para que estuvieran vueltos hacia arriba. ¡Pero ahí estaban! Terminaron concluyendo que el problema era de orden psiquiátrico y examinado por estos especialistas también me encontraron normal. Pero el problema subsistía, seguía sin ver y con los ojos vueltos hacia arriba. No hubo forma de hacerme recuperar la vista. Me negué porque me trataban muy bien y complacían todos mis caprichos. Mejor no podía estar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como decían que mis ojos blancos eran tan feos, para que no me los vieran, pedí a mis padres que me compraran anteojos muy oscuros y con ellos llegué a la escuela para ciegos en Santiago, usando una beca que me otorgó la Municipalidad. Por supuesto que en dicho establecimiento destaqué como el mejor alumno en todas las asignaturas y por lo mismo era el ejemplo para el resto de mis compañeros, lo que jamás hubiese conseguido en la escuela para niños normales. Mis padres orgullosos de mi, mostraban mis calificaciones al Alcalde y con ellas a la vista, se me prolongaba la ayuda por otro año.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el tiempo mi aparente ceguera era algo tan normal, que ya me fue imposible deshacerme de ella y tuve que continuar fingiéndola hasta hoy que, por culpa del maremoto, usted me ha sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué vamos a hacer ahora pues, mi amigo? Usted no nos puede pedir que digamos que lo encontramos con los ojos blancos, cuando además de nosotros mucha gente lo debe haber visto corriendo y estrellando a medio mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Usted, mi Mayor, debe decir la verdad, es decir que quiso protegerme y cuando me traían al furgón, se dieron cuenta que yo tenía los ojos normales y veía perfectamente. Solamente le voy a pedir a usted y a mi Cabo Leiva, que no cuenten la historia de mi ceguera. Se imagina la tremenda vergüenza para mi familia si se llega a saber que hace como veinticinco años que estoy fingiendo estar ciego. Se los pido por favor de todo corazón. Ya me encargaré yo de arreglar esto de alguna forma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Conforme, quédese usted tranquilo, que de nosotros nadie va a saber algo. Seguro que después vamos a conocer el epílogo de su historia. Ahora que todo está volviendo a la normalidad, váyase tranquilo a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bien, mi Mayor, muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se da cuenta usted Leiva, todos los días parece que hay algo nuevo con qué sorprendernos. ¿En quién puede creerse ahora? No se trata tampoco de desconfiar de todo el mundo, pero si, de no aceptar de buenas a primeras todo lo que se nos informe. Ya ve usted, veinticinco años engañando hasta a sus padres. ¡Hay que aprender la lección!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es cierto, mi Mayor, por crédulo uno termina haciendo el papel de idiota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la semana, se comentaba en todo el pueblo, que el ciego Gaete había recuperado la vista con motivo del maremoto. Los médicos dieron como explicación que siendo su ceguera de tipo psiquiátrica, fue necesaria una presión tan fuerte como el temor a perder la vida, para que los ojos retomaran su posición normal, pudiese ver y así correr a protegerse.&lt;br /&gt;Nunca…alguien se enteró de su verdadera historia…hasta hoy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Original de&lt;br /&gt;SANDOKA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-5164913188551153637?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/5164913188551153637/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=5164913188551153637&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/5164913188551153637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/5164913188551153637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2009/04/e-l-c-i-e-g-o-g-e-t-e-el-tac-tac-tac.html' title=''/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-8719799147874978735</id><published>2008-11-25T19:56:00.001-03:00</published><updated>2008-11-25T19:59:16.354-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Costumbrista'/><title type='text'>El temor del señor Cura</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;EL  TEMOR   DEL   SEÑOR   CURA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo necesito la patente señor Alcalde. Considere usted que vengo de la Capital de la Región a instalarme a acá y sea como sea mi negocio, va a darle un poco más de vida al pueblo y hasta podría aumentar el turismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien señora Elvira, pero usted debe comprender que somos una Comuna Rural, con escasa población y donde la gente es demasiado conservadora e incluso mojigata. Su negocio no va a pasar desapercibido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero ya verá usted que lueguito se acostumbran. Si ya no hay pueblos en Chile donde no haya un negocio con patente de Cabaret que, por lo demás, son absolutamente legales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A Dios gracias en nuestro pueblo no se ha entregado ni una y no quiero ser yo quien pase a la historia por haber sido el primero en autorizarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sin embargo, señor Alcalde, va a tener que autorizarme quiéralo o no, porque la ley está conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se equivoca, señora, porque si yo consigo con el Consejo Municipal eliminar las patentes de esa naturaleza, usted se va a tener que quedar con las ganas, por mucho que tenga el local arrendado, adaptado y pagado un año anticipado, con el mobiliario, la iluminación y los letreros instalados, o ya cuente con la autorización del Servicio de Salud del Ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si usted se pone en esa posición, señor Alcalde, yo me veo en la obligación de declararle la guerra y créame que tengo los contactos suficientes como para amargarle la vida a usted, al municipio y al pueblo mismo. Estoy absolutamente segura que se va a arrepentir de esta negativa y que va a terminar teniendo pesadillas conmigo todas las noches. Sólo voy a dejarle una inquietud, para que vaya pensándolo: ¿Con la vida que yo he tenido, usted cree que hay algo que se diga de mí, que me pueda afectar? ¿Cree usted que en mi negocio, se saben cosas que el resto de la gente desconoce? Y por último ¿Cree que sería bueno que se conocieran? Piénselo señor Alcalde…hasta luego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora Elvira Castro era una mujer de aproximadamente cincuenta años, alta, delgada, morena de ojos pardos, que se mantenía estupendamente bien. Fue prostituta desde jovencita y tuvo la previsión de ahorrar dinero para instalarse con su propio negocio –en la Capital Regional- cuyo manejo dominaba a la perfección. Por lo mismo conocía a importantes personajes que, en algún día de juerga habían aparecido por su local y que ella se había encargado de darles una atención preferencial y privada, poniéndoles a disposición a las más jóvenes y hermosas cortesanas. De igual manera había empleado algunas triquiñuelas, para dejarlos comprometidos con ella, por el resto de sus días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Ahora había arrendado la casa patronal de un fundo, cuyo dueño había fallecido y los herederos no tenían interés por la actividad agrícola de modo que la tierra también se encontraba arrendada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de un frondoso y añoso parque, estaba la casona de dos mil doscientos metros cuadrados construidos en forma de cuadrado, con corredores que miraban hacia un patio central interior de hermosos y bien cuidados jardines que rodeaban una fuente que, según decían, había sido traída de Perú, como trofeo, después de la guerra del pacífico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Elvira, con muy buen gusto, la había adaptado a sus necesidades, creando distintos ambientes. Entre ellos sobresalía el salón oriental, el árabe y el tropical. En cada uno de ellos las cortesanas ejecutaban danzas y se vestían con los atuendos propios y típicos de la cultura que representaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inversión había sido muy importante y por lo mismo no estaba dispuesta a dejarse vencer tan fácilmente. Era una persona que había luchado mucho en su diario vivir y este Alcalde moralista no la iba a amedrentar ni menos a derrotar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra iba a ser durísima. La noticia ya se había divulgado por todo el pueblo y, como era de esperarse, las opiniones estaban divididas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un importante y numeroso grupo defendía la instalación del negocio, aduciendo que en una democracia todos tenían derecho a ganarse la vida como mejor les pareciera, mientras no se infringiera las disposiciones legales vigentes y si existía en la ley la patente de Cabaret, era porque este tipo de local comercial  era legal. De manera que no había razón alguna para negársele su instalación. Por lo demás, la concurrencia al negocio era voluntaria y libre. Alegaban, por último, que la gente tenía confusión entre lo que era un “Cabaret” y lo que era un “Prostíbulo” y tenían el convencimiento que eran lo mismo con distinto nombre, lo que por cierto es un error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, los opositores se escudaban en la moral y las buenas costumbres. No hay que olvidar, decían, que la ocasión hace al ladrón y la concupiscencia de la carne es demasiado tentadora para hombres inescrupulosos, de los cuales el pueblo estaba lleno. La gente decente, honesta y cristiana se vería en la obligación de emigrar, por no exponer a sus hijos a los escándalos que, seguramente a diario, serían el obligado comentario de los vecinos. Más aún, temían que las meretrices, ya entrando la noche, salieran a la puerta del negocio a invitar a los transeúntes, vestidas por supuesto, con prendas que dejarían ver más allá de lo pudoroso y decente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el único tema de conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo creo, decía la señora Elena (vecina que según decían, tenía un pasado bastante oscuro) que no hay razón alguna para tanto escándalo. Si estos negocios existen en todos los pueblos de Chile y ningún pueblo ha muerto por ello ¡Por qué no puede existir acá?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que sucede, mi querida señora, le contesta don Gervasio, es que nosotros estamos acostumbrados a una vida sana, sin malas costumbres ni escándalos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero don Gervasio, si las personas pueden concurrir a tomarse un trago, compartir un momento, bailar y no armar escándalo alguno o ¿Acaso es obligación terminar peleando después de tomarse un trago?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por cierto que no; pero somos gente provinciana que no tenemos la cultura de las grandes ciudades y por una mujer buena moza y ligera de ropa, muchos se van a destripar por ganar sus favores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo creo que los dos tienen un poco de razón, dice la señora Raquel que recién se incorpora a la conversación. Y pienso que nosotras tenemos que ponernos firmes y ser capaces de controlar el comportamiento de nuestros hombres. Si hemos podido mantenerlos a nuestro lado, pese a las tentaciones de tantas rameras sin título que andan por ahí, con mayor razón los alejaremos de las profesionales de la lujuria. Para que ustedes sepan, yo no les tengo ni una pizca de miedo a estas competidoras, puesto que también tengo lo mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya nadie podía ocultar el tema o dejar de comentarlo. La situación se le comenzó a complicar al Alcalde que, en realidad, no encontraba a que lado ubicarse para no perder popularidad, hasta que uno de sus asesores le dio la solución: Debía convocar a todas las directivas de las organizaciones sociales de la Comuna a una consulta popular. Para ello debían presentarse con un poder que les autorizara a votar a favor o en contra de la instalación del Cabaret. Estas organizaciones, más el Consejo Municipal, serían, en definitiva los que tomaran la decisión y el Alcalde, como Pilatos, se lavaría las manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como la idea era buena el Alcalde optó por llevarla a efecto y expresó su decisión mediante la instalación de carteles ubicados en los lugares más concurridos, como igualmente difundirla por la radio local. Se fijó en un mes la fecha de realización de dicha consulta, a objeto los pobladores tuviesen tiempo suficiente para interiorizarse bien del tema y discutirlo en profundidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Elvira comenzó a poner en práctica suavemente sus argucias, para conseguir los votos favorables a sus fines.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Aloo…qué gusto de saludarlo don Manuel! Habla Elvira Castro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El gusto es mío, Elvirita. ¿En qué la puedo servir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Como usted sabe, estoy postulando a una patente comercial en su pueblo y le agradecería mucho que usted me apoyara en esta gestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si, por supuesto, cuente con mi voto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero, necesito también que de su opinión favorable en el programa radial de las noticias. Bastaría con que dijera: ¡¡Yo soy partidario de otorgar la patente!! Y le pusiera mucha fuerza al decirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, si por casualidad me entrevistaran, yo daría mi opinión en ese sentido, pero usted sabe que es muy difícil que me entrevisten, ya que no soy autoridad. Trataba de eludir el bulto don Manuel.&lt;br /&gt;- Pero usted don Manuelito es presidente de todas las Juntas de Vecinos y por lo mismo es una persona muy influyente en la opinión pública y goza de mucho prestigio. Le aviso, además, que ya hablé con el dueño de la radio y en quince minutos hay un reportero para la entrevista. Con el mismo reportero le estoy mandando un sobre con la copia de la foto que se tomó con la Gina cuando estuvo en mi negocio con su compadre el Concejal Omar Jofré. Él ya recibió su foto y por supuesto que lo entrevistaron hace menos de una hora. Dijo que él era ferviente partidario de las libertades personales y empresariales y que lucharía porque se respetara este derecho. Cada una hora, durante todo el mes, van a repetir esta frasecita y espero que usted diga algo parecido a lo que yo le he insinuado para que lo repitan también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bu…bue…no Elvirita, ahí veremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gracias don Manuelito, yo se que me va a ayudar ¡Adios!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que no fue la única llamada, ni la única presión que ejerció con éxito doña Elvira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Juez del Crimen recibió por correo ordinario un sobre con una foto en la que se encontraba completamente desnudo acostado con una mujer en similares condiciones, sin cubrirse ni una parte de su cuerpo. Reconoció a la mujer y la situación, pero no tenía recuerdo alguno de haber posado en esas condiciones. Junto a la fotografía una pequeña nota en la que se le pedía apoyar la patente en entrevista radial que se le efectuaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igualmente recibieron similares fotografías y fueron entrevistados por la radio los siguientes personajes públicos: Agente del Banco, Presidente de la Cámara de Comercio, Director del Hospital, Presidente de Rotary Club y Club de Leones. Todos, por supuesto, dieron opiniones favorables a la instalación del negocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lideraba la oposición al negocio el Padre Ambrosio, Cura Párroco del lugar y contaba con el apoyo de una serie de organizaciones de carácter religioso entre ellas: Las Hijas de María, las Devotas del Rosario, las Seguidoras de San Benito, las Hermanas de la Cruz y otras similares, todas integradas exclusivamente por mujeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El trabajo del señor Cura se centraba en la presión que ejercían las dueñas de casa al interior de sus hogares, recurriendo a principios morales, éticos, tradiciones cristianas, buenas costumbres y futuro de la juventud. Lanzó a la calle a sus mujeres a conversar y convencer a otras no participantes de las organizaciones religiosas, del peligro que significaba para el pueblo la instalación de un negocio cuya finalidad era el pecado capital de la lujuria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra era sin piedad y sin tregua. De lado a lado las bombas esparcían cientos de injurias salpicando a quien osara defender la posición opuesta. Degenerados, inmorales, libidinosos, pecadores, escandalosos, gritaban por un lado y por el otro les contestaban mojigatos, santurrones, solapados, cínicos, falsos, embusteros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun faltaban quince días para la consulta y la situación del pueblo se hacía insostenible. La intolerancia de ambos bandos había llegado a extremos insoportables. Las personas se habían abanderado de tal forma que el problema había pasado a ser algo personal que estaba enemistando a los vecinos y dificultando la convivencia cotidiana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluso los escolares azuzados por sus padres discutían entre ellos con argumentos que ni siquiera entendían, limitándose a repetir lo que escuchaban. Eran verdaderos diálogos de sordos en los que se esgrimían argumentos que muchas veces contradecían la posición que supuestamente defendían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya, prácticamente todos, deseaban que llegara luego el domingo próximo, día en que, a las doce en punto, se llevaría a efecto la consulta tan publicitada, tan peleada y tan trascendente para el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Doña Elvira dispuso de la radio toda la tarde del sábado, con programas musicales, repetición de las entrevistas a los personajes públicos, arengas pro libertad, pro adelanto, pro justicia, pro trabajo, pro turismo y no conforme con ello, cuando la tarde moría y aparecían las primeras sombras de la noche, tres vehículos provistos de parlantes recorrían el pueblo pidiendo el apoyo de la comunidad para que presionara a sus representantes y dieran el voto favorable a lo que consideraban justo y legal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue el último golpe de doña Elvira. El tiempo se había cumplido y ya no había más que hacer. Tenía confianza en la campaña realizada y mucha seguridad en que sería la triunfadora, pese a que reconocía que el Cura había sido un adversario sumamente duro y batallador inclaudicable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tenía toda la razón, ya que el Cura Ambrosio era quien iba a dar el último golpe con el que pretendía ganar el combate por knock out. Para ello, tomando como excusa la consulta, decidió realizar sólo una misa a las diez de la mañana de modo que lo último que escucharan quienes tenían que emitir su votación, fuera su palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La iglesia se encontraba completamente llena, con fieles de pie en los pasillos e incluso no se pudo cerrar las puertas porque la gente no cabía toda en el interior. Las autoridades y demás representantes del pueblo, pedían –supuestamente- el apoyo divino para tomar la decisión más conveniente a los intereses comunitarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Cura Ambrosio feliz con la feligresía. Sólo para Pascua de Resurrección y para la Misa del Gallo se veía tanta gente.&lt;br /&gt;Su sermón debía, por supuesto, estar orientado al acontecimiento cívico que se llevaría a efecto en un par de horas y efectivamente así fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Queridos hermanos: Hoy es un día muy especial para nuestro amado pueblo. Hoy, nosotros, sus habitantes nos jugamos, por medio de nuestros representantes, un futuro de paz, tranquilidad, sosiego, seguridad, moralidad y santidad, versus un futuro de pecado, inmoralidad, lujuria, y destrucción familiar.&lt;br /&gt;No podemos permitir que Satanás usando a una persona ajena a nuestra comunidad, quebrante la armonía, la amistad, la buena vecindad, la generosidad, la tolerancia y la solidaridad que siempre ha reinado entre nosotros y que últimamente ha sido destruida.&lt;br /&gt;Matrimonios que no se hablan, hijos desorientados, vecinos que se niegan el saludo, jefes que presionan a sus subalternos, organizaciones sociales de bien que apoyan la indecencia. Todo es caos, porque todo es demoníaco.&lt;br /&gt;Lo peor que temo, hermanos, es que estas meretrices seguramente traerán enfermedades venéreas que contagiarán a los hombres y éstos pegarán el contagio a sus esposas y más de alguno a su amante y así las enfermedades se multiplicarán rápidamente de tal forma que antes que se alcancen a tomar las medidas sanitarias correspondientes, ESTAREMOS TODOS CONTAGIADOS.&lt;br /&gt;A la semana siguiente, se extendió la patente correspondiente y el negocio fue bendecido por el Cura Ambrosio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Original de ANTONIO SANDOVAL LENA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-8719799147874978735?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/8719799147874978735/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=8719799147874978735&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/8719799147874978735'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/8719799147874978735'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2008/11/el-temor-del-seor-cura.html' title='El temor del señor Cura'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-8476084479851939871</id><published>2008-11-25T19:42:00.001-03:00</published><updated>2008-11-25T19:46:55.149-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Policial'/><title type='text'>El huacho Contreras</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;E  L     H  U  A  C  H  O       C  O  N  T  R  E  R  A  S&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran los primeros 30 años de Carabineros y muy pocos se interesaban por ingresar a la Institución, ya que, además de tener que cumplir una función peligrosa, la paga era sumamente baja. De ahí que muchas veces la selección del personal no se hacía precisamente buscando a los de mayor cultura o educación, sino a aquellos que tuvieran un cuerpo robusto y el valor necesario para afrontar situaciones de peligro extremo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue así como llegó a la Institución el Cabo Rosendo Contreras Huerta. Debe haber tenido sexto preparatoria cursado en escuelita de campo, donde, en aquella época, bastaba con que los alumnos supieran leer, escribir y machacar un poco con las cuatro operaciones matemáticas. Sabían además que para el 21 de mayo se desfilaba, para el 18 de septiembre habían ramadas e igual cosa para la Pascua y el Año Nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para la época talvez no era necesario para un Carabinero tener mucha más instrucción general, bastaba con eso; pero sí era necesario que supiera cuándo podía detener a una persona y por qué; cuándo podía hacer uso de su arma de servicio y un par de detallitos más. Esto, se lo enseñaban en los cursos de reclutamiento que, por lo demás, eran sumamente breves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que verdaderamente era importante y en lo que se ponía mucha atención, era en la actitud que el hombre asumiera ante una situación de peligro. Debía ser osado, temerario, resuelto, decidido, dispuesto a todo, muy pero muy leal y con un gran espíritu de sacrificio y de cuerpo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las situaciones que había que afrontar en la vida policial de la época, eran sumamente difíciles, principalmente en la lucha contra el cuatrerismo que asolaba los campos y desmoralizaba a los ganaderos que sufrían las consecuencias de estos robos perpetrados por verdaderas bandas organizadas como tales y que poseían armamento de fuego de gran poder, con el que se enfrentaban, sin miramientos de ninguna especie, con los Carabineros, de manera que éstos no sólo debían tener la instrucción necesaria para estos fines, sino también y lo más importante, el valor suficiente para guerrear con estos delincuentes que no tenían Dios ni ley y por lo mismo eran capaces de ahorcar con sus propias manos a su adversario si se les presentara la ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A esta estirpe de Carabineros pertenecía Contreras. Una descripción de su físico podía servir para describir a miles de hombres. Moreno, estatura media, complexión mediana, pelo negro y liso, sin cicatrices ni señales que lo hicieran distinguirse. Es decir, era un hombre completamente hecho en molde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No ocurría lo mismo con su forma de ser. De carácter muy fuerte, impetuoso, mal genio, intolerante y absolutamente carente de paciencia. Muy disciplinado. Le gustaba cumplir las órdenes de inmediato y cuando él las daba exigía su cumplimiento en similares términos. Sus compañeros decían que El Huacho –así lo apodaban, quien sabe por qué razón- vivía de mal genio, enojado y por lo mismo no se jugaban bromas con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pueblo pasaba igual cosa. La gente ya lo conocía y naturalmente le tenían respeto y miedo, una mezcla de ambas características, pero no dudaban en recurrir a él cuando la situación los favorecía, pues sabían que no iba a dejar el problema para el día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cabo Contreras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ordene mi Teniente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mañana va a salir de patrullaje montado, hacia el sector de Las Palmas, pasando por El Almendral y La Olla, donde va a cumplir algunas órdenes judiciales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A su orden mi Teniente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Va a aprovechar también de consultar a los ganaderos del sector si han tenido últimamente problemas de cuatrerismo y en caso que no los hayan tenido, advertirles que se cuiden porque en las vecindades de ellos, hacia El Boldal han estado robando y no sería raro que se pasen para Las Palmas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A su orden mi Teniente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ah! Una última observación y muy importante por lo demás. Mañana corresponde Entrevista con el personal del Retén La Rinconada, en el lugar denominado El Paso, que me imagino usted conoce. En todo caso está en el límite de nuestro sector con el de ellos. El sendero lo va a llevar hasta unas inmensas rocas que están en la cima misma del cerro. Ese es el lugar preciso de la Entrevista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si mi Teniente. He ido varias veces a Entrevistas en ese lugar y lo conozco bastante bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La Entrevista es a las 11,30 horas de modo que va a tener que salir de aquí a más tardar a las 06,00 horas y de regreso visitar a los ganaderos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi Teniente, una consulta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dígame.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Quién me acompaña?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El Carabinero Mejías. Ya está notificado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A su orden mi Teniente. El Carabinero Mejías no era santo de la devoción de Contreras. Lo encontraba físicamente muy debilucho, ya que era flaco, desgarbado, de tez blanca-pálida, pelo castaño ondulado y ojos zarcos; además, falto de carácter y se lo pasaba todo el día y todos los días, chacoteando y haciéndose bromas con los otros Carabineros. Le parecía que era un pajarito que se pasaba la vida sin que nada fuera serio. Incluso en asuntos del servicio les hacía bromas a los detenidos por delitos graves y cuando caían detenidos por ebriedad, se divertía haciéndolos hablar tonteras. En fin, su existencia era una jugarreta y eso era totalmente opuesto a la filosofía de vida de Contreras, donde todo era serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro que durante el patrullaje no iban a tener siquiera de qué hablar y Mejías, en esas soledades de la cordillera de la costa, lo más probable es que se entretuviera cantando alguna canción mejicana que tanto le gustaban, ya que con su jefe no se podía hablar en broma, como era su costumbre y le agradaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo a lo ordenado, a las 06,00 horas en punto se iniciaba el patrullaje montando, Contreras, el caballo Endiablado y Mejías la yegua Estatua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rollo delantero y trasero, conforme; armamento y munición, conforme; libreta de patrullajes, conforme; herraje de los caballares, conforme; órdenes judiciales para cumplir, conforme. Todo en regla, como de costumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de salir, Mejías ya estaba bromeando con el Carabinero Aguilar, que se encontraba de guardia, ironizando sobre lo entretenido que sería el patrullaje junto al Cabo Contreras, ya que lo más probable es que no cruzaran palabra en todo el día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era pleno invierno por lo que aún se encontraba oscuro y el tiempo era frío. Los pronósticos metereológicos indicaban que ese día llovería, por lo que llevaban puesta su manta de castilla y en el rollo la manta de agua. Se respiraba humedad en el ambiente y una suave y gélida brisa anunciaba que la lluvia se encontraba próxima. Los cerros de la Cordillera de la Costa, que era hacia donde se dirigían, se encontraban coronados de espesas nubes que, seguramente, derramarían su agua con abundancia en esos parajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El campo se veía triste con los árboles sin hojas, con los vacunos y caballares adelgazados por la escasez de pasto y con la falta de movimiento en las labores agrícolas. Todo estaba asolado, desértico y falto de vida. Hasta los pajaritos con sus plumas englobadas para protegerse del frío, emitían tímidos pío pío, sin gorjeos ni trinos armoniosos como los primaverales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal cual Mejías había presupuestado, el patrullaje se realizaba en absoluto silencio por parte de ambos funcionarios. Cada uno ensimismado en sus propios pensamientos. Mientras Contreras pensaba como solucionar el problema de unas goteras de agua que tenía en su casa cuando llovía, Mejías no podía sacarse de la cabeza a Catalina, una niña hermosa con la que estaba pololeando y que la había conquistado gracias a su simpatía y alegría de vivir, y de la que, a pesar del poco tiempo de su relación amorosa, ya se sentía completamente enamorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de un par de horas de rápido caminar de los caballos y encontrándose ya en los faldeos de los cerros costeros, Mejías comenzó a entonar sus típicas canciones mejicanas, llenas de tragedias de amor y de agudos ayayay, mientras Contreras con una indiferencia aparente, las seguía mentalmente. Un par de veces, sí, no se calló un comentario…&lt;br /&gt;- ¡Ya pu iñor! ¡Cántese otra, porque esa ya l”a cantao dos veces!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A su orden mi Cabo, replicaba Mejías con una sonrisa picarona en sus labios y comenzaba otra canción…”Voy a contarles un corrido muy mentado….” Y reflexionaba para sí mismo: “En una de esas, capaz que haga cantar a este viejito enojón”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino se terminaba y se iniciaban unos sinuosos senderos que, para alguien no baquiano, se transformaban en verdaderos laberintos imposibles de descifrar. Por supuesto que no era el caso de Contreras ya que hacía varios años que trabajaba en la Tenencia Chépica y dominaba la geografía de todo el sector jurisdiccional, bastándole sólo algunos puntos de referencia para orientarse con perfección incluso en la oscuridad de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A ver Mejías, pare el canto y mire p”al bajo allá a la izquierda, onde está esa roca colorá. ¿Ve algo raro?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si usted se refiere a aquella roca que está como a setecientos metros, yo no veo nada raro, contestó Mejías, al tiempo que se empinaba en las estriberas y con la mano aumentaba la visera de su gorra como protegiéndose de los rayos de un sol inexistente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ahora tampoco veo na, pero me pareció haber visto dos o tres jinetes y capaz que uno d”ellos sea don Jonás Riquelme y nos invite a un platito de porotos p”al almuerzo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Puede que sea él, porque aquí estamos en su fundo o bien su capataz don Jacinto Maldonado. A mi, mi Cabo me da lo mismo cualquiera de los dos que nos invite. Total, los porotos son ricos en loza de Penco o en platos de greda de Pomaire. Por último, la guata no sabe de pituquerías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Así no más es, remató Contreras. Si estamos con suerte, podríamos encontrarnos con ellos más adelante y si no, hay que echar mano al sanguchito e” queso no más. ¡Vamos andando!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un par de horas después y habiendo Mejías agotado su repertorio de canciones mejicanas, llegaban al sector El Paso con media hora de anticipación para la Entrevista programada. Desmontaron, soltaron la cincha para darle un poco de alivio a los pingos, les sacaron los bocados y con una soga los amarraron a unos matorrales para que ramonearan un poco. Aprovecharon también ellos de desentumecer y estirar un poco las piernas con algunas elongaciones y sentadillas, de fumarse un pitillo y de desbeber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quince minutos después, en un recodo del sendero y por entre el monte bajo, a unos cincuenta metros de ellos, asomó una pareja de Carabineros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Buenos días mi Cabo!  Cabo Oyarzún y Carabinero Terán del Retén La Rinconada, se presentan sin novedad a la Entrevista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Buenos días! Contesta Contreras, al tiempo que estira la mano para saludarlo. ¿Cómo está usted y cómo están las cosas por su sector?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En lo personal y en el Cuartel las cosas andan bastante bien, pero donde hemos tenido problemas es en el robo de ganado. Hay una banda que dicen que la comanda un tal “Loco Rosendo” que no ha dejado fundo sin esquilmar. Lo peor es que ya han matado a dos peones que los tenían cuidando el ganado en la noche, incluso armados con escopeta. Se sabe que han tratado de defenderse porque se encontraron cartuchos de escopeta disparados, pero de la escopeta misma ni rastros. Nosotros hemos dado vuelta al revés el sector y no encontramos ni huellas de estos badulaques. Dicen también que el Loco Rosendo es fácilmente reconocible porque tiene una cicatriz muy profunda desde el ojo izquierdo hasta la barbilla. En cualquier parte que sea visto, hay que detenerlo, pero con mucho cuidado porque es el demonio mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y se sabe cuántos son los de esta banda?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Con seguridad no, pero comentan que no son más de cuatro y que cada uno vale por cuatro de nosotros. Así de bravos son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ojala entonces que no nos encontremos con ellos, porque me da chusto! ¡Mucho, mucho chusto! intervino Mejías, bromeando, como era su costumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡ En el redondel se ve el torero mi Carabinero!. Hay que sentir las balas chiflando la oreja pa saber lo que uno calza. ¡Me condenara que a uno le tirita hasta la pajarilla!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contreras escuchaba el diálogo y dejaba constancia en la libreta de patrullajes, de la información que le estaba entregando el Cabo Oyarzún, ya que tenía que ponerla en conocimiento de su Jefe para que adoptara las medidas correspondientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más novedades no hubo en el ámbito policial de manera que estuvieron más o menos tres cuartos de hora compartiendo la amistad y contándose anécdotas propias y ajenas. Agotado el tema, prepararon sus respectivas cabalgaduras, se firmaron mutuamente las libretas de patrullaje y emprendieron el regreso a sus Cuarteles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo a los senderos de los cerros de suave pendiente y con mucho monte, donde predominaban los maquis, boldos, espinos, litres y por aquí o por allá uno que otro quillay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los caballos instintivamente saben que van de regreso a la querencia y apuran el paso con una cadencia uniforme que se modifica sólo por alguna gradiente demasiado pronunciada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo había empeorado por esas serranías y estaba dejando caer una suave pero tupida lluvia de gotas pequeñas que unidas a un viento arremolinado les mojaba el rostro y corría cual copioso sudor por el cuello hacia el tórax empapándoles la ropa interior, al tiempo que era presagio de la tormenta que vendría más adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alrededor de las cinco comenzando a oscurecer, la tormenta se había desatado con toda su fuerza. Truenos que parecían rodados de cientos de inmensas rocas, precedidos de relámpagos que iluminaban kilómetros a la redonda. El cabalgar se estaba haciendo demasiado peligroso, principalmente cerro abajo por lo resbaladizo del camino debido al barro que se había formado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mejías ya no cantaba. Ahora cabalgaba, junto a su Jefe, con la cabeza semi- inclinada tratando de protegerse algo de la lluvia y el viento. Ambos en silencio rumiando cada uno sus pensamientos que se hacían repetitivos. Los músculos ateridos y la piel insensible por el frío, clamaban por un refugio y una taza de agua caliente que les desentumeciera las tripas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como si los deseos hubiesen producido el milagro, a no más de trescientos metros de ellos, saliéndose un poco del sendero que seguían, una pequeña columna de humo les anunció la presencia de una cabaña que había construido dentro de su fundo don Jonás Riquelme, precisamente para dar protección a sus trabajadores cuando los sorprendiera la noche o una tormenta, como en este caso. Incluso tenía un cobertizo para protección de las bestias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Le parecería bien, Mejías, que pasáramos a esa cabaña a descansar un rato y calentar un poco el cuerpo? O seguimos no más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo creo mi Cabo que sería bueno que pasáramos a calentar los fierros y si tenemos suerte a lo mejor nos convidan un matecito o aunque sea una taza de agua caliente, porque el frío me tiene congelá hasta la fé de bautismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ulular del viento, el ruido de los truenos y la lluvia acallantaba cualquier otro bullicio, de modo que pese a verse luz en el interior de la cabaña, nadie se asomó a recibirlos. Dejaron los caballares en el cobertizo donde ya había tres y antes de llamar a la puerta, Contreras hizo una señal de silencio a Mejías y atracó el ojo a una rendija que había entre las resecas tablas de la cabaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había tres individuos que, alumbrados por un chonchón, jugaban a las cartas y bebían. Los dos que lograba ver Contreras desde su posición, no tenían el aspecto de ser trabajadores del campo y su ojo y tincada policial le hizo sospechar que se trataba de cuatreros. Hizo una seña a Mejías para que, desde otra posición tratara de ver al tercero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los dos minutos regresa Mejías y con una sonrisa franca pero silenciosa le informa, con un susurro, a su Jefe lo que ha visto: “Mi Cabo…ahora nos van a tiritar los calzoncillos a los dos. El otro bribón que está ahí, es nada menos que el Loco Rosendo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ahora tenemos dos posibilidades: nos vamos calladitos como hemos llegado y aquí no ha pasado nada o nos enfrentamos a esta banda y que sea lo que Dios quiera, propuso Contreras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si yo tuviera que decidir, dijo Mejías, los enfrento y ahí vemos si son mejores que nosotros, como dicen. Total, mi Cabo, usted sabe: “Nadie se muere el día de la víspera”. ¡Pongámosle no más! Agregó desafiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y usted cree Carabinero, que el Huacho Contreras se v”achicar?. El único temor que yo tengo es por usté qu”es tan re flacucho. Por mi, me la juego solo, aunque me vaya con los tres p”al otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Flacucho pero no debilucho po mi Cabo, ya verá usté que no me tiembla el pulso. ¡Si ya estoy ansioso de entrar en acción!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Aquí vamos a ver entonces!. Por aquí por esta rendija, se ve la puerta de la cabaña y se nota que la tienen apuntalá con un tronco chico, suficiente solo pa que no se abra. Vamos a ir por ese lado y de una pura patá a la puerta, el tronco va a volar por el aire. Entramos con la carabina con bala pasá y los apuntamos altiro. Los hacimos pararse a un lado, con las manos arriba y usté los registra. Después uno por uno los va ir amarrando. Los echamos arriba e los caballos y partimos. Como a las diez de la noche estaríamos llegando al Cuartel. ¡Está listo Carabinero!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hace rato que estoy listo, mi Cabo. Cuando quiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos funcionarios rodeando la cabaña, llegaron a la puerta y ante un gesto de Contreras, se fueron contra ella que cedió sin que significara mayor esfuerzo, ni un nuevo intento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los individuos sorprendidos pero acostumbrados a reaccionar ante emergencias, lanzaron los naipes al aire e intentaron sacar sus armas. Uno de ellos lo consiguió sustrayendo desde debajo de su manta, una carabina recortada, pero fue abatido de inmediato por un certero disparo del Carabinero Mejías, que le atravesó el tórax como si lo hubiese tenido de mantequilla. Una contracción involuntaria de sus músculos le hizo disparar su arma en cualquier dirección, sin provocar daño alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los otros dos, levantaron rápidamente sus brazos en señal de rendición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Mejías!, Ordenó Contreras, ¡Regístrelos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Carabinero Mejías se terció la carabina y procedió al registro del individuo que tenía más próximo, quitándole un revólver que tenía en la cintura y procediendo de inmediato a amarrarlo lo suficientemente firme como para que no tuviera posibilidad alguna de soltarse. El Carabinero sabía hacerlo bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siguiente era el Loco Rosendo que, con los ojos achicados, miraba en todas direcciones como buscando el espacio suficiente para huir. Su expresión no era de temor, sino más bien de decisión. Sin embargo las circunstancias no le dejaban alternativa alguna. Se acercó Mejías con una actitud triunfalista y comenzó el registro encontrándose de frente al detenido. Bajo los brazos, nada; en la cintura, un revólver; en la cintura por la parte de atrás, un cuchillo; por la pierna izquierda, nada; por la pierna der…no alcanzó a terminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Loco Rosendo extrajo desde la manga de su chaqueta de huaso, un segundo cuchillo y lo clavó en la espalda del Carabinero Mejías un par de veces antes que Contreras le atravesara la cabeza de un disparo. El tercer cuatrero, pese a estar amarrado de manos, quiso reaccionar lanzando puntapiés y fue igualmente abatido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mejías, de bruces en el suelo, vomitaba un par de bocanadas de sangre y respiraba agitadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Por la cresta mijito! ¡Lo clavó muy adentro! Consulta Contreras, con voz temblorosa y los ojos llenos de lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Estamos bien, mi Cabo, contesta Mejías, “tres bandidos por un Paco” y no “cuatro Pacos por un bandido” como dicen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Cállese mejor m”hijo! Ya verá que vamos a salir d”esta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contreras hizo una cama en el suelo con las dos mantas de castilla, acomodó bien a Mejías y salió a matacaballo en busca de ayuda a las casas patronales de don Jonás Riquelme, que eran las más cercanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hora después estaba de vuelta con el propio don Jonás, su capataz don Jacinto y un par de trabajadores que traían una especie de angarilla que haría las veces de camilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Carabinero Mejías estaba sumamente pálido, seguramente por la sangre perdida, aunque aparentemente no era mucha y no daba muestras de afligimiento o incluso de nerviosismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre las heridas se le puso unos apósitos de género y con una sábana vieja se confeccionaron vendas para, por lo menos, evitar que siguiera sangrando mientras era trasladado al hospital de Santa Cruz que era el más cercano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una camioneta del año 35 que tenía don Jonás, que por lo demás era el único vehículo motorizado que existía por el sector, trasladaron a Mejías hasta el Hospital de Santa Cruz donde se le practicaron los primeros auxilios y siguieron con él, en ambulancia, hacia San Fernando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Cabo Contreras no se separó de él ni un segundo. Le hablaba, lo animaba, le daba valor, le pedía que tuviera fuerzas y que luchara por su vida. Ya no le decía Carabinero, ahora le decía hijo. Por su parte Mejías, que nunca perdió el conocimiento, lo miraba con ojos maliciosos y esbozaba una leve sonrisa, como queriéndole decir: este trato humano que está teniendo…se va a saber y caro le va a costar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo con él, tomado de su mano, hasta que pasó al pabellón de operaciones ya que, según dijo el médico, había que reparar partes internas de su cuerpo que habían sido dañadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un escaño que había al lado afuera del pabellón, estaba Contreras, sentado, con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza afirmada con ambas manos. El llanto, que se esforzaba por hacer silencioso, le estremecía su cuerpo. Lloraba como el padre que ha perdido a su hijo, sintiendo el dolor en el corazón mismo y lo peor de todo es que tenía el convencimiento de haber sido el responsable de esta tragedia. Se había dejado llevar por el desafío que le planteó Mejías cuando le dijo:”Si yo tuviera que decidir…los enfrento aquí mismo” y él fue débil de carácter al aceptar el reto de su subalterno. Debió haber analizado detalladamente la situación. Pero no…¡Cómo el Huacho Contreras no iba a correr el riesgo!. Su prestigio de hombre rudo y osado, del que se enorgullecía, no podía ponerse en juego. Ahora estaba derrotado, sin fuerzas y sin explicaciones que dar. ¡Bonito procedimiento policial! Tres bandidos muertos y un Carabinero, que era un niño aún, a punto de morir también. ¡Se había lucido!.&lt;br /&gt;Hacía ya dos horas que se encontraba en el lugar, cuando llegó su Jefe de Tenencia, el Teniente Carmona y el Comisario de Santa Cruz, Mayor Olivares. Habían sido avisados de lo ocurrido por el propio Jonás Riquelme que, de regreso de Santa Cruz hacia su fundo, pasó a Chépica a informar lo acontecido. Dichos Oficiales fueron informados en el hospital de Santa Cruz sobre el destino del lesionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontraron a Contreras deshecho. Parecía que cargaba sobre sus hombros un peso que se le hacía insoportable. Su rostro, normalmente de expresión dura y decidida, era el de un niño solitario e indefenso. Miraba a sus Jefes y no emitía palabra alguna. Era una mirada que no veía, perdida, sin vida, sin brillo, ausente…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Le han dicho cómo está Mejías? Le interrogó el Mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No mi Mayor, desde que entró a la operación, hace ya más de dos horas, no he sabido nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y antes de entrar al pabellón de operaciones ¿Cómo estaba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy mal, mi Mayor. Recibió dos puñaladas en la espalda y había perdido mucha sangre, si parecía transparente de pálido que estaba. Yo creo que va a ser muy difícil que aguante, no ve que es tan re flacucho este niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas últimas palabras brotaron de la boca de Contreras como un susurro tembloroso. Apretó los labios y agachó la cabeza para que su Jefe no viera que un par de lágrimas corrían por sus mejillas. No podía sacar de su mente la imagen del Carabinero botado en el suelo vomitando sangre y esa imagen le estaba enloqueciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No se aflija anticipadamente, mire que los flacos, muchas veces, aguantan más que los maceteados, lo tranquilizó el Mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ojala sea así, mi Mayor. Este niño no tiene por qué pagar las imprudencias cometidas por mí, que me dejé llevar por el orgullo de ser considerado valiente y decidido, que por lo demás es lo único de lo que me puedo enorgullecer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ese tema lo veremos después, con tranquilidad y serenidad, por ahora sólo debe preocuparnos la salud de este muchacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos horas después salió del pabellón el médico de Carabineros doctor Sepúlveda, empapado en sudor producto de la tensión a que se vio sometido con la operación. Se le notaba agotado pero estaba optimista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenas noches, mi Mayor, saluda el doctor y comienza su informe: El Carabinero llegó con dos heridas penetrantes en el dorso que, feliz y milagrosamente, no le dañaron ningún órgano vital. El peligro mayor radicaba principalmente en que presentaba un cuadro de anemia aguda, provocado, por supuesto, por la abundante pérdida de sangre; pero hemos reparado el daño y le hemos transfundido suficiente sangre como para que se recupere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Está diciendo doctor que el Carabinero se va a salvar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si todo se da con lógica y no se nos presentan problemas de otra índole, se va a salvar y no tendría por qué quedar con secuelas de ninguna naturaleza. Ahora está durmiendo y lo hará hasta mañana. Yo creo que a eso de las diez de la mañana lo pueden venir a ver, para informarse de su estado. Por ahora, no hay nada más que hacer. Buenas noches.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenas noches doctor y muchas gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Procedían a retirarse cuando Contreras se acercó al Mayor y le pidió que le otorgara el feriado correspondiente al año anterior, que se le adeudaba. Su petición fue hecha con tanta vehemencia que al Mayor no le quedó sino acceder a ella, considerando, además, que estaba pasando por una situación difícil y necesitaba el descanso. Le ordenó, eso si, que no saliera de la guarnición hasta que no se le tomara declaración escrita sobre lo acontecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contreras fue a su casa a Chépica y se dio una ducha con agua bien caliente no sólo para desentumecer el cuerpo sino también para relajar los músculos y nervios. Poco o nada conversó con su mujer sobre lo sucedido, mientras se tomaba solamente una sopita porque dijo no tener hambre. Tuvo un sueño agitado, lleno de pesadillas en las que veía que un desconocido apuñalaba a uno de sus hijos, despertando sobresaltado un par de veces y mojado en sudor que le obligó a mudarse el pijama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A las seis y media ya estaba en pié desayunando para dirigirse al hospital de San Fernando. Un par de sándwiches de queso era todo su equipaje. A las ocho y media ya estaba en el hospital esperando que el médico pasara visita para informarse sobre el estado de Mejías y después pasar a verlo y acompañarlo durante todo el día. Algo puede necesitar este niño, se decía, y no hay quien lo ayude o lo atienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diez días estuvo hospitalizado el Carabinero Mejías después de los cuales fue dado de alta y enviado a su domicilio, que era el Cuartel de la Tenencia Chépica, dada su condición de soltero. Fueron los mismos diez días que Contreras no se movió de su lado. Se retiraba en la noche cuando el enfermo se dormía y llegaba en la mañana antes que éste despertara. Una vez en el Cuartel, la rutina de Contreras no varió. Llegaba a las siete, a las siete y media lo estaba bañando, como había aprendido lo hacían en el hospital, a las ocho le daba desayuno y a las nueve y media lo hacía levantarse para que caminara un poco afirmado de él, porque así lo había recomendado el médico, a las doce y media le servía el almuerzo, las once a las cuatro y media, y a las siete y media una sopita caliente para que durmiera arropadito, decía él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos o tres días después de la operación, Mejías ya era el mismo de siempre, con la broma a flor de labios, siempre jocoso y, aunque maltratado, sonriéndole a la vida. La cercanía que mantenía con Contreras, le había dado alitas también para tomarse cierta confianza y jugarle algunas chanzas que el resto de los funcionarios celebraban como si se tratase del más grande cómico del mundo, mientras comentaban entre ellos: “Murió violentamente el Huacho Contreras…lo mató el Flaco Mejías”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante las bromas de Mejías, Contreras sonría y lo miraba con la ternura del padre chocho que observa a su retoño haciendo una diablura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Original de&lt;br /&gt;ANTONIO SANDOVAL LENA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-8476084479851939871?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/8476084479851939871/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=8476084479851939871&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/8476084479851939871'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/8476084479851939871'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2008/11/el-huacho-contreras.html' title='El huacho Contreras'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-7737817551197594886</id><published>2008-05-18T20:26:00.002-04:00</published><updated>2008-05-29T04:28:35.717-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Familiar'/><title type='text'>LA CAJA DE ZAPATOS</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;u&gt;&lt;o:p&gt;&lt;span style="text-decoration: none;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/u&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Don Felipe era un hombre viejo, solitario, silencioso, pensativo, humilde y tranquilo. Era viejo porque sus ochenta y cinco años se reflejaban claritos en cada una de las múltiples arrugas de su rostro, manos y seguro también en el resto del cuerpo. Solitario, no porque viviera abandonado y sin compañía, sino más bien porque se apartaba del resto, seguramente a hacer recuerdos de los años idos que, a veces, hacían asomar a sus labios un rictus que semejaba una sonrisa y otras provocaban que una lágrima rodara por sus resecas mejillas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Su humildad era patente en su actitud frente al resto de las personas: daba su opinión muy breve, sólo cuando era absolutamente necesario darla y siempre para bien; contestaba generalmente con monosílabos y jamás hablaba de si mismo; muy rara vez miraba directamente a los ojos, bajando la vista como si se encontrase siempre frente a un superior; nadie le escuchó nunca una queja, ni de enfermedades, ni de malos tratos, ni de frío, calor, hambre, sed, pobreza o lo que fuera.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Nadie podía decir siquiera si don Felipe vivía o permanecía. Desde que murió su mujer, la finada Alicia, hacía ya dieciocho años, a él le cambió la vida. Se le acabó la chispa, decían. Nunca más cantó, ni tocó la guitarra, ni contó chistes y bruscamente se alejó de las amistades, encerrándose en una vida conventual que no abandonó nunca.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Su hija de nombre Alicia, igual que su madre, se mudó a vivir con él, junto a su esposo y sus tres hijos de 12, 14 y 16 años y todos trataban de hacerle la vida agradable preocupándose principalmente de cubrir sus necesidades básicas y de respetar su rutina y su silencio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Para una persona de su edad, podríamos decir que tenía una vida normal y sin sobresaltos ni problemas de ninguna naturaleza. Su mente absolutamente lúcida y su memoria envidiable para cualquier persona.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;¿Había, entonces, algún motivo de preocupación o de curiosidad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sí, lo había y era algo raro, y nadie se atrevía a tocarle el tema, no porque él se fuese a enojar, sino por respetar su privacidad, aunque por otro lado, se corría el riesgo de parecer ante él, como indiferente a su persona.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Don Felipe diariamente repetía la misma rutina. Se levantaba, desayunaba y se iba a sentar a su mecedora que, en verano, mantenía a la sombra de una acacia y, en invierno, próxima a una salamandra que no se apagaba mientras duraran los fríos. Lo desusado era que jamás se separaba de una caja de zapatos. La llevaba donde fuese, al comedor, al baño o al dormitorio y siempre estaba al alcance de su mano, como si temiese que alguien se interesara por su contenido, que él debiese guardar a toda costa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Mamá ¿Por qué el abuelo no se desprende ni un segundo de su caja de zapatos? consulta Daniel, el mayor de los niños.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- No lo se, pero tú puedes preguntarle.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- No me atrevo a hacerlo y no es que le tenga miedo, sino que parece que es algo tan de él, tan propio, es como si fuera un secreto, jamás ha dicho algo referido a ella.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Bueno, hijo, es su derecho y él tendrá sus razones y nosotros no tenemos por qué inmiscuirnos en su vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Entiendo, mamá, pero me gustaría mucho saber por qué.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Tu hermano menor, Julio, también me preguntó lo mismo y tampoco quiere incomodar al abuelo preguntándole. Incluso tu hermana, Lorena, que es su regalona, no se atreve a averiguarlo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hacía ya cinco años que el abuelo había tomado la manía de portar su caja de zapatos y desde entonces que todos sentían una tremenda curiosidad por conocer su contenido o saber las razones que tenía para guardar tanto secreto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En más de una oportunidad en que el abuelo salió de casa, sin portar la caja, Daniel se había introducido a su dormitorio y pese a registrarlo minuciosamente, no había podido dar con ella. Por supuesto que todo debía quedar en su lugar, porque el abuelo seguía una rutina de orden tan rigurosa que de inmediato se hubiese percatado que alguien entró en su pieza y aunque, lo más probable, es que no hubiese dicho palabra, todos se habrían sentido mal por haber cometido esta imprudencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ahora hacía ya un mes que se encontraba postrado en cama afectado de una enfermedad renal sumamente dolorosa. Había comenzado con decaimiento y leves dolores lumbares, por lo que había decidido no levantarse, pero, como era su costumbre, nadie sabía de los dolores que le aquejaban y que se intensificaban día a día, hasta que le escucharon quejarse mientras dormía. Recién entonces se llamó un médico que le dio un tratamiento y remedios para calmar su sufrimiento.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sus parientes le colmaban de mimos y regaloneos preparándole comidas que sabían le gustaban, acompañándolo, conversándole y haciéndole recordarse del pasado lejano.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Sus nietos llegaban del colegio, tomaban una taza de leche, se comían un sándwich como era su costumbre y se sentaban al borde de la cama del abuelo a entretenerlo un rato con relatos de lo acontecido, durante el día, con sus amigos y compañeros. El viejo los miraba y sonreía, generalmente sin emitir palabra alguna.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Todos notaban que la vida del abuelo se iba extinguiendo progresiva y rápidamente.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Se estaba adelgazando producto de la pérdida del apetito, la dosis de analgésico aumentaba, sus ojos se resecaban y prácticamente se pasaba el día durmiendo. El médico que lo atendía decía que dada su edad avanzada y su condición de deterioro, era presumible esperar que los días del abuelo llegaran a su fin muy pronto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En la casa, todos estaban viviendo un duelo anticipado. Miraban dormir al abuelo y les parecía que el momento había llegado, de modo que a cada momento se acercaban a comprobar si aún respiraba. Sin embargo al poco rato se sentaba y tomaba una sopita de sémola que su hija le había preparado especialmente para él. Era el momento que sus nietos aprovechaban para visitarlo y hacerle notar, con palabras y actitudes, el cariño que le tenían.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Pese a su estado, el abuelo no separaba de su lado la caja de zapatos e incluso cuando dormía, ponía una mano sobre ella para evitar que alguien la alejase de su lado. Verdaderamente era sorprendente el celo con que la cuidaba. Todos pensaban que si a alguien se le hubiese ocurrido quitársela, el viejo habría saltado como fiera herida que usa sus últimas energías en defender su prole, con tal de recuperarla.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Fue una noche que, por razones de estudio, Lorena se quedó en pié hasta una hora en que el resto de la familia ya dormía y al momento de ir a acostarse decidió pasar a ver al abuelo. Grande fue su sorpresa al entrar a su pieza y encontrarlo despierto y semi recostado, revisando su caja de zapatos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¿Qué pasa abuelito, por qué está despierto tan tarde? Le consulta suave y amorosamente.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- No pasa nada, mi amor, es sólo que estoy desvelado, contesta el abuelo, con una voz monótona y casi inaudible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¿Está preocupado por algo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- No, hacía recuerdos, nada más.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Y ¿Por eso revisaba su caja de zapatos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Si, aquí tengo guardada casi toda mi vida, por supuesto que solamente lo menos importante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Abuelito ¿y tú me podrías contar tus recuerdos? Le consulta Lorena adoptando una actitud regalona, y agrega ¿O son sólo secretos tuyos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- No, mi amorcito, lo que pasa es que para otras personas, los acontecimientos de mi vida no tienen ninguna importancia, ni sentido. Además, las cosas que guardo carecen de todo valor material y hasta pueden ser irrisorias. Yo he tenido una vida sin hechos anecdóticos, ni heroicos, ni sobresalientes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Lo que tú dices podría ser para otras personas, pero no para mí que soy tu nieta regalona y la que más te quiere.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Lorena lo mira con ojos tiernos, toma una de sus manos y cariñosamente la besa, presionando delicadamente al abuelo para que le muestre la caja de zapatos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¡Está bien! Accede el abuelo y pone sobre su regazo y destapa su caja de zapatos. ¡Dime, qué quieres saber!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Lorena quedó totalmente sorprendida. En la caja de zapatos había un montón de tonteras que constituían desperdicios o basura. Rápidamente pasó por su mente la idea de que el abuelo estaba con alguna falla mental propia de su edad, pero rechazó de inmediato tal pensamiento, por cuanto su comportamiento cotidiano era totalmente normal. De todos modos la sorpresa la tenía paralizada y sin hallar qué decir ni qué preguntar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¿Te sorprendí? ¿Acaso pensaste que había cartas, joyas u otros objetos de valor?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- En realidad, abuelito, no había pensado nada, pero igualmente me causan extrañeza las cosas que aquí tienes. ¿Qué te recuerda este calcetín roto?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Al abuelo se le iluminó la cara con una sonrisa que, talvez, en otros tiempos y en otras condiciones de salud hubiese sido una carcajada vibrante.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Estábamos con tu abuela en la fiesta de matrimonio de mi hermana Matilde y su marido pertenecía a una familia muy distinguida y de mucho dinero, de modo que ésta se realizaba en el club social del pueblo y asistían los personajes más destacados de Peralillo. Yo me había mandado a hacer un traje a la medida con casimir inglés y tu abuela un vestido copiado de una revista de modas italiana, con finísimas telas. Como siempre todo se deja para última hora, me vestí apurado y no me di cuenta que me puse un calcetín que tenía una rotura en el talón. Cuando estábamos arrodillados en la iglesia, tu abuela se dio cuenta y me lo dijo. Desde ese momento no me atreví ni siquiera a caminar delante de otras personas, para que no me vieran. Tu abuela, que le encantaba bailar y era muy buena bailarina, no paró de hacerlo en toda la noche con quien quiso invitarla. Me miraba y se reía. Incluso me dijo que me autorizaba a bailar con la mujer que yo quisiera. No puedo olvidar su carita picarona y risueña haciéndome piruetas y guiños. ¡Cómo disfrutó aquella fiesta riéndose sanamente de mi!. Pero más me alegré yo viéndola como se divertía ¿Crees que debo deshacerme de ese calcetín?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¡Nooo, yo lo guardaría por siempre! Además que es una situación divertida que vale la pena recordar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Acá hay una tarjeta de adhesión a una cena bailable a beneficio de los bomberos, y ésto ¿Qué recuerdos te trae?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- También son recuerdos divertidos. Estábamos bailando con tu abuela, la pista se encontraba llena total y a pesar de ser una música lenta nos topábamos ocasionalmente con otras parejas. Fue entonces que yo me tiré un “peo”, que salió tan hediondo, que la gente comenzó a arrugar la nariz y a desplazarse hacia otros lados. Naturalmente que yo asumí igual comportamiento y a tu abuela le ha venido un ataque de risa tan grande e incontrolable, que se hizo pichí en medio de la pista y de la gente, abrazada conmigo. El pichí le corrió por las piernas, le empapó los zapatos y formó una poza en el suelo, sin que la gente se diera cuenta de ello. Por supuesto que, de inmediato, nos retiramos del baile y nos fuimos a casa. Tu abuela no paraba de reír e incluso al día siguiente se acordaba y volvía su hilaridad. Cada vez que se acordaba de este hecho, aunque hubiesen pasado años, le atacaba la risa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¡Abuelitooo, que eres cochino! ¡Cómo no se iba a reír la abuelita, con la actitud cínica que asumiste! Creo que yo también me hubiese hecho pichí de la risa.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El abuelo estaba disfrutando haciendo estos recuerdos y narrándoselos a su nieta, a esa hora de la noche en que cualquier conversación adquiere una intimidad especial y la mente pareciera recordar hasta el último detalle.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¡Mira lo que encontré acá! Una boleta de pago de un motel.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Hicimos un viaje en auto al sur con tu abuela y a mitad de camino tuvimos una panne que no pudimos solucionar y lo más próximo para dormir fue un motel que se encontraba a orillas de la carretera. Con esa boleta yo molestaba a tu abuela delante de mis amigos contándoles historias inventadas en las que ella me exigía que la llevara a un motel y como ella era muy pudorosa, se ruborizaba con mis cuentos. Muchas veces quiso quitarme la boleta y romperla, pero siempre me las ingenié para esconderla y sacarla sólo en el momento oportuno.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¡Tú eras bien malulo abuelito! Te gustaban mucho las bromas y los chistes.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Efectivamente así era, pero desde que ella se fue, se me quitaron los deseos de hacer bromas y reírme. Ya no hay nada que me provoque gracia o que yo encuentre chistoso, salvo estos hechos que te acabo de narrar y otros pocos que guardo en mi recuerdo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¿Y este cordelito, te recuerda algo también o está acá sólo por casualidad?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Si, también es parte de mis recuerdos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Resulta que tu abuela, tenía obsesión por tener un perro. Quería uno chico que ella pudiese mantener dentro de la casa y enseñar. Desde que los niños crecieron, se casaron y se fueron de la casa, alegaba que no tenía de qué preocuparse y se aburría. Necesitaba un perro que la acompañara, tener con qué entretenerse e incluso con quien rabiar un poco. Fue tanto lo que insistió que un día decidí comprarle uno. Fuimos a una tienda de venta de mascotas y la hice elegir un perrito. Se decidió por un cachorro terrier de dos meses, precioso, que me costó un ojo de la cara, porque era inscrito y tenía antepasados ganadores. Tu abuela de inmediato lo bautizó como Sansón, porque con su solo nombre debía imponer respeto. De regreso a casa, pasamos a tomar once donde una comadre que no soportaba los animales dentro de la casa, así que nos prestó un cordelito y lo dejamos amarrado ya que el patio no ofrecía la seguridad necesaria. Total…Sansón era tan pequeño y nuevo, que no necesitaba más seguridad que esa. Tomamos once con toda tranquilidad y después hicimos una larga sobremesa. Cuando llegó el momento de partir, grande fue nuestra sorpresa al comprobar que Sansón no se encontraba por ningún lado. Sólo estaba el cordelito amarrado en el mismo lugar que lo habíamos dejado y ni siquiera estaba cortado. Lo buscamos por todos los rincones del barrio y consultamos a la mayoría de los transeúntes, sin encontrar ni siquiera una posible pista, de modo que tuvimos que volver a casa sin nuestra gran adquisición. Tu abuela estaba tan triste, que yo, pretendiéndola hacer reír, me fui todo el camino de regreso a casa, arrastrando el cordelito, silbando y llamando a Sansón como si hubiese estado atado en el otro extremo. Una vez en casa, tu abuela se puso a llorar desconsoladamente y me acusó de burlarme de ella. Por supuesto que tuve que comprarle otro perrito para consolarla y naturalmente no le puso de nombre Sansón.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Pero abuelito, yo, en el lugar de ella, también hubiese sentido que te burlabas, cuando ella estaba sufriendo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Eso ocurre muchas veces en la vida, mi amor. Hacemos algo con la mejor de las intenciones y los resultados son desastrosos. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Pero no siempre hay que medir las actitudes por los resultados. Si tenemos malas intenciones en nuestro accionar y obtenemos éxito…¿Debe juzgarse lo hecho, como bueno?.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Tienes razón abuelito. En varias oportunidades me ha sucedido que no he sido comprendida en mi accionar y se me ha juzgado mal, en circunstancias que he actuado movida por las mejores intenciones.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Eso es lo importante. Siempre hay que actuar movido por el bien, por lo menos así quedaremos con la conciencia tranquila y en paz con Dios.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Abuelito, volviendo a tu caja de zapatos. Yo he observado que guardas una serie de cosas que, por supuesto, te traen recuerdos, pero no he visto cartas, fotografías, anillo de compromiso y otras cosas que son verdaderamente importantes en la vida de las personas ¿Acaso, a ti, esas cosas no te interesan?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Por supuesto, mi amor, que me interesan, pero…¿Crees que no recuerdo el rostro de mis padres, fallecidos hace más de cuarenta y cinco años, porque no tengo una foto de ellos? ¿Crees que no recuerdo a tu abuela y los detalles de nuestro matrimonio? ¿Crees que necesito fotos para recordar a mis hijos y mis nietos? Los hechos importantes y trascendentes de nuestra vida, indudablemente que la guían, encausan y conducen por una senda determinada y no necesitan de materialidades para recordarlos, pero los que le dan el sabor dulce o amargo, el aderezo que le da sapidez, está en los hechos cotidianos, comunes y corrientes en nuestro vivir. Si estos hechos comunes no tienen un complemento material que los traiga a nuestra memoria, desaparecen y jamás podremos disfrutar de ellos, en circunstancias que le han dado vida a nuestra vida. Ahí nace la importancia de todas estas chucherías que yo guardo con tanto celo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Está bien, abuelito, siento que en todo lo que has hecho en tu vida, has tenido la razón y también la tienes en lo que ahora me dices. Eres sabio de la vida.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Por supuesto que no todo lo he hecho bien, como tampoco he tenido siempre la razón, lo que sucede es que el hombre se hace viejo muy pronto y sabio demasiado tarde, por eso a estos años pareciera que tengo una sabia respuesta para todo; y tú antes que te logres dar cuenta, vas a estar igual que yo, hablando estas cosas con tus nietos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ahora, mi amor, creo que debes ir a la cama, para que descanses, duermas un poco y te encuentres en buenas condiciones para la prueba que debes rendir mañana. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Si Dios quiere, ya tendremos otra oportunidad de seguir nuestra conversación.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Bueno, abuelito, una vez más tienes razón. Pero, una última consulta. ¿Por qué no permites que nadie vea tu caja de zapatos?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Te imaginas, mi amor¿ qué pensarían de mi otras personas que vieran todas las fruslerías que aquí guardo? Por supuesto que creerían que estoy con demencia senil y la evidencia de los hechos les haría pensar que tienen la razón y por supuesto que no me darían el trato normal que me dan. Pero yo tampoco puedo citar a una reunión familiar para explicar el por qué de mi comportamiento y los recuerdos que cada objeto me trae. Prefiero, entonces, que se mantengan con la curiosidad y seguir tal cual hemos estado hasta ahora.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- Por enésima vez, abuelito, la razón es tuya.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Lorena se acercó a su abuelo y besó su frente con mucha ternura y un sentimiento de amor muy especial. Sabía que su abuelo la quería con todas sus fuerzas y que gozaba de su preferencia y ella sentía también un amor muy profundo por este anciano padre de su madre.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Esa noche no pudo conciliar el sueño. Recordaba palabra por palabra los relatos que le había hecho y los razonamientos que hacía. Sentía que era una niña afortunada con tener un abuelo tan tierno, cariñoso y sabio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La mañana llegó mucho más rápido de lo que esperaba y el cruel despertador le avisó que era hora de levantarse. Como era su costumbre, una buena ducha y un abundante y apetitoso desayuno le dieron las energías suficientes para iniciar con ánimo las actividades cotidianas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Rindió la prueba que tenía programada para ese día y quedó con la certeza que había contestado correctamente cada una de las preguntas formuladas. Se sentía feliz ya que estaba pasando un buen día. Todo estaba resultando a la perfección…hasta que llegó a su casa. Antes de entrar notó que algo anormal había ocurrido. Apuró el paso y se dirigió directo a la pieza del abuelo ya que algo interno e inexplicable le hizo pensar en él.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El abuelo yacía en su cama, vestido elegantemente con su traje más fino, camisa blanca y corbata de seda. Sólo estaban esperando la llegada de las pompas fúnebres con el ataúd.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Lorena sintió que la vida también terminaba para ella. Las piernas le flaqueaban, su cuerpo le temblaba, una sudoración fría la empapaba y sintió que en cualquier momento se desmayaría, más su mente se sobrepuso y logró controlar su cuerpo. Se acercó al abuelo, lo abrazó, lloró en silencio apoyando su cabeza en el pecho del cadáver, le besó en la frente, como acostumbraba a hacerlo y le dijo en voz alta ¡¡Muchas gracias abuelito!!&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Naturalmente que nadie dijo nada ni hizo consulta alguna sobre el agradecimiento de Lorena. No era el momento ni el lugar apropiado para hacer averiguaciones de ninguna índole.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A Lorena le quedaba sólo la íntima satisfacción de haber sido la última en charlar con el abuelo y la única conocedora de los secretos que guardaba la caja de zapatos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Supo después que al momento que le llevaron desayuno a la cama, se percataron que el abuelo había muerto durante el sueño.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Estaba semi-recostado y tenía abrazada su caja de zapatos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Original de&lt;br /&gt;ANTONIO SANDOVAL LENA&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=";font-size:100%;" &gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-7737817551197594886?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/7737817551197594886/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=7737817551197594886&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/7737817551197594886'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/7737817551197594886'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2008/05/la-caja-de-zapatos.html' title='LA CAJA DE ZAPATOS'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-2941581630077723680</id><published>2008-04-06T15:55:00.003-04:00</published><updated>2008-05-29T04:27:28.740-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Judicial'/><title type='text'>EL   BOCHORNO   DE   USIA</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 0, 153);"&gt;Es un típico pueblo provinciano donde todos se conocen o tienen un conocido común; donde las finanzas de cada uno pareciera que están publicadas en la plaza principal; donde los disgustos entre las personas constituyen los obligados temas de la farándula local; donde se comenta hasta el tipo de ropa interior que usan las autoridades; donde la peluquería unisex es el centro de emisión de los acontecimientos; donde los amores secretos son públicos; donde todo se agranda o todo se achica, pero nada está catalogado en su justa dimensión; donde el que tiene dinero “se lo ganó traficando drogas” o “es usurero”; y el que tiene solamente una amante es “homosexual” y la amante es para esconder su desviación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué se puede ocultar en este pueblo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simplemente, nada. Ni el carácter, ni las mañas, ni los vicios, ni las debilidades, ni los gustos y con mayor razón la religión ni la tendencia política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos saben cómo agradar a una autoridad o cómo disgustarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, por ejemplo, para estar bien y conseguir algo en la municipalidad, hay que invitar al Alcalde a un asado campestre. Los disfruta más que en su casa porque tiene el convencimiento que compartiendo un trago y un pedazo de carne con el pueblo, se gana los votos. Y por supuesto que la invitación debe hacerse extensiva a un par de amigos que le son inseparables y que le avivan la cueca y le encuentran la razón en todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Agente del Banco, hay que regalarle algo relacionado con el Colo Colo, camiseta, banderín, insignia o lo que sea y al dueño de la tienda San Enrique, lo mismo, pero de la U de Chile. Sin que sean enemigos, son rivales en lo deportivo y se hacen bromas y mandan recados según haya ganado o perdido el club de sus amores. Aún no se envían los mensajes y el poblador ya los conoce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Presidente del Rotary Club le gusta ser centro de mesa y hacer uso de la palabra. Es, entonces, imperdonable para él asistir a una reunión social, sin que se le pida hablar, aunque sea para hacer un brindis y todos saben que esa es su única habilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cambio, el Presidente del Club de Leones es el polo opuesto. Quitado de bulla, no le gusta aparecer en la prensa y le carga hacer uso de la palabra; pero es sumamente ejecutivo, con mucha iniciativa, creador de ideas y con gran capacidad de liderazgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los integrantes del Club de Leones hacen bromas diciendo que el Presidente de los Rotarios es el portavoz del Presidente de Los Leones. Felizmente mantienen buenas relaciones sociales y la gran mayoría de ellos son amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta forma podrían analizarse las autoridades una por una e igual cosa hacerse con los vecinos destacados o integrantes de algún círculo social determinado, porque todo, todo, todo se sabe, se exagera o simplemente se inventa y por supuesto se divulga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Señor Jorquera, tráigame el expediente cuatro treinta y dos guión cero setenta y cinco, caratulado Urzúa contra Matamala. Rápido porque el tiempo no sobra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De inmediato señor Magistrado, contesta el Actuario Jorquera. Se disculpa con una persona a la que tomaba declaración y al instante se dirige al archivo en busca del expediente pedido por su Jefe el Juez del Crimen don Ismael Fonseca Ruiz.&lt;br /&gt;El Actuario Jorquera, los otros actuarios y en general todos los funcionarios del Juzgado del Crimen, respetan y sobre todo temen al Magistrado, porque le conocen muy bien y han experimentado sus violentas reacciones mas propias de un esquizofrénico que de una persona normal. Tanto así, que en una oportunidad, en un arranque de cólera, dio un golpe de puño sobre su escritorio, con tal fuerza, que se quebró dos dedos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Ismael es un hombre distinto. El está fuera y alejado de la descripción de cualquier otro personaje. No encaja con nadie y nadie se parece a él. Es único e inimitable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene un genio de los mil demonios. Todo, absolutamente todo, le parece mal; todas las personas son delincuentes potenciales, sólo les falta la oportunidad; todas las personas son flojas e irresponsables y actúan únicamente por la presencia del jefe; todo está mal hecho e irremediablemente le toca a él solucionarlo; todos son incapaces de mantener una conversación inteligente porque sufren de una ignorancia supina; todos practican un materialismo exasperante y actúan movidos únicamente por intereses personales; todos, hombres y mujeres, dominados por su naturaleza animal, son infieles e inmorales, incluido el Cura Párroco; y nadie tiene méritos suficientes para compartir con él, ni siquiera en una reunión social, porque carecen de modales de urbanidad, desconocen las más elementales normas de cortesía e ignoran las bases del protocolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente comenta, jocosamente, que ni siquiera un regimiento de payasos le saca una sonrisa y otros dicen que le sacaron los músculos de la cara que provocan esta expresión. El asunto es que el personaje es grave al máximo y de ahí nadie lo saca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante este comportamiento, por supuesto que no hay quien se le acerque con fines amistosos y ya ni siquiera se le reserva su lugar en las actividades sociales oficiales, porque todos saben que no asistirá, aunque naturalmente se le invita por escrito como corresponde y él, también por escrito, irremisiblemente, se excusa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todas estas razones don Ismael es una persona solitaria y aunque es casado, jamás nadie ha conversado con su esposa ya que no pone un pié fuera de la casa ni siquiera para comprar el pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los días viernes, alrededor de las diecisiete horas sale en auto con su esposa, en dirección desconocida y regresa el lunes a las nueve de la mañana puntualmente a su trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se presume que las compras propias de la casa las efectúan los fines de semana, porque nunca han sido vistos ni siquiera en la farmacia del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida de los habitantes de este pueblo, continúa con su aletargada rutina interrumpida ocasionalmente por algún hecho amoroso que saltó al comentario popular con caracteres de escándalo; porque algún comerciante agobiado por los cheques sin fondos se fue del pueblo con destino desconocido; por el fallecimiento de algún personaje con cierto renombre; o por la ocurrencia de algún hecho policial atípico del sector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué se le ofrece señor? ¿En qué le puedo servir? Consulta amablemente el Sargento Segundo Valderrama a un individuo que se acerca a la guardia de la Comisaría de Carabineros del lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Vengo a poner una denuncia señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A ver, cuénteme qué le pasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Resulta, mi Sargento, que mi hijo de trece años salió en mi bicicleta a hacer una compra que le encargó su mamá y en la esquina de las calles Prat con Egenau, lo paró un individuo alto, macizo y moreno y le quitó la bicicleta, le dio una palmada en la cabeza y se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿A qué hora ocurrió esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Recién no más, mi Sargento, debe hacer unos veinte minutos, es decir como a las dieciséis horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Le dio algún otro dato el niño que nos sirva para identificar al ladrón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A mi no me dijo nada más, pero si usted quiere lo hago pasar porque está ahí afuera esperándome.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bien, que venga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿A ti te robaron la bicicleta? Consulta Valderrama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si señor, responde el muchacho un poco acoquinado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y me podrías decir ¿Cómo andaba vestido el ladrón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si señor. Andaba con un pantalón de mezclilla azul marino, con una chomba azulina con una franja blanca en el pecho y con bototos negros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Perfecto…así me gustan los chiquillos, que sean bien avispados!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Valderrama tomó el micrófono del equipo de radio y dio la información al Jefe del Turno, Sargento Segundo Arias y una vez concluido este trámite comenzó a dejar la constancia correspondiente al hecho denunciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de la tarde transcurrió sin que se registraran hechos importantes de ninguna naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más o menos a las veinte horas el Sargento Arias llegó al Cuartel con un detenido alto, macizo y moreno que vestía pantalón de mezclilla azul marino y chomba azulina con una franja blanca en el pecho, que fue sorprendido transitando en una bicicleta que coincidía también con las características de la bicicleta robada. Es decir no cabía duda alguna que se trataba del ladrón de la bicicleta, más aún cuando –según el Sargento Arias- no había dado explicación suficiente sobre el origen de la bicicleta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué explicación quiere que le de? Si este hombre es retrasado mental. Si es conocido en el pueblo y todos conocen su condición. Cómo voy a dejar detenido a este hombre por robo si no sabe lo que hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Así será, retruca Arias, pero ha sido sorprendido con un objeto que él robó haciendo uso de la fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien, pero el hombre no raciocina. No es capaz de discriminar entre el bien y el mal. ¿Quiere que le haga solo una pregunta? ¿A ver, hombre, dónde vives tú?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En mi casa po ¿o vos creís que vivo en otro lao? Contestó el detenido con una voz que era un verdadero balido de una cabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Se da cuenta Arias? Si a este huevón le faltan los puros cachos para ser un chivo, si hasta el olor lo tiene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad Valderrama no quería ingresar como detenido por robo a este pobre hombre malo de la cabeza. Tenía que meterlo al calabozo y mantenerlo ahí toda la noche hasta que fuera trasladado al tribunal más o menos a las 09,00 horas de la mañana, lo que constituía una tremenda responsabilidad ya que con las personas así nadie sabe como van a reaccionar. Ya el solo hecho de tenerlo en el cuartel significaba un potencial problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo lo lamento mucho, dice Arias, pero a nosotros no nos corresponde calificar la condición mental del detenido. Eso lo tendrá que determinar el Juez, en base a exámenes psiquiátricos que él ordenará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si eso yo lo se, pero si conocemos la condición de este individuo, bien podemos dejarlo en libertad y en el Parte al Juzgado hacerle presente al Magistrado que el inculpado es una persona demente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo insisto en que eso no corresponde y le voy a poner otro ejemplo. Si este hombre hubiese matado a alguien ¿Usted lo pone en libertad porque el hombre es tonto? ¿No ve que de una u otra forma constituye un peligro para la sociedad y que tiene que ser el Juez el que determine su destino? A lo mejor lo manda al manicomio y no a la cárcel.&lt;br /&gt;- Está bien, creo que me convenció y así lo voy a hacer. El hombre pasará directo de la Comisaría al Tribunal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felizmente durante la estadía del detenido en el Cuartel no hubo problema alguno y al día siguiente a las 09,00 horas el detenido fue entregado al Tribunal con la documentación correspondiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Tribunal se encuentra ubicado en el mismo recinto de la cárcel y comunicado con ésta por el interior, de modo que los detenidos son pasados al Juez por funcionarios de Gendarmería. Funciona en un salón rectangular grande con un estrado en el fondo sobre el cual se encuentra un escritorio antiguo, grande, majestuoso y detrás un mueble biblioteca lleno de Códigos y Tratados de Derecho. Bajo el estrado y por ambos costados hay tres escritorios bastante más pequeños donde los Actuarios trabajan tomando declaraciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Magistrado don Ismael Fonseca, como era su costumbre, revisaba detenida y prolijamente la documentación llegada de la Comisaría. Sus lentes ópticos de marco metálico redondo, se desplazaban un poco hacia abajo por su nariz aguileña; su frente siempre con ceño; y las mandíbulas apretadas –como si temiese que se le abriera la boca- le remarcaban los músculos a los costados de su rostro, dándole un aspecto de enojo permanente y de fiereza incontrolable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo se escuchaba el seco golpeteo de las teclas de las máquinas de escribir antiguas que los Actuarios manejaban con una rapidez y maestría digna de admiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Señor Jorquera! Ordene que traigan a mi presencia al detenido por el robo de una bicicleta. A este bandido lo voy a interrogar personalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de dos minutos, ingresa un Gendarme llevando al detenido por el robo de la bicicleta y se para a dos metros del estrado donde estaba el Magistrado, observándolo por sobre los lentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de hacerle un minucioso examen corporal, como tratando de formarse una idea de la psiquis de este hombre, el Magistrado lo mira directamente a los ojos, con mirada de hipnotizador tratando de amedrentarlo y con voz potente y clara, que por supuesto se escuchó en todo el salón, le lanza la pregunta que a todos sorprendería por su precisión: ¿Así que tú te robaste una bicicleta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El detenido parece que ocupó su voz lo más caprina posible y con similar potencia a la empleada por el Juez, le contestó: ¡¡¡MEEE ESTAI MAS GUEON!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Juez, saltó de su sillón con los brazos en alto y las manos empuñadas, los lentes se le cayeron y con voz estridente y colérica gritaba: ¡¡Saquen de mi presencia a este estúpido!! ¡¡A la cárcel por desacato!! ¡¡Insolente, atrevido, grosero, imbécil!! Vociferaba todo lo anterior al momento que salía del recinto para no volver hasta el día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez que el Juez se retiró, las carcajadas no pararon durante toda la mañana y por supuesto que a la media hora todo el pueblo estaba enterado del bochorno de Usía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Original de&lt;br /&gt;ANTONIO SANDOVAL LENA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-2941581630077723680?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/2941581630077723680/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=2941581630077723680&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/2941581630077723680'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/2941581630077723680'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2008/04/e-l-b-o-c-h-o-r-n-o-d-e-u-s-i-es-un.html' title='EL   BOCHORNO   DE   USIA'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-2415240893353414237</id><published>2008-03-10T19:44:00.001-03:00</published><updated>2008-03-27T09:44:52.366-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Infantil'/><title type='text'>El misterio del fantasma melómano</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 102);"&gt;La semana pasada pasó algo increíble. Tan increíble, que recién ayer me desocupé de contarlo a mis amigas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Venía llegando de la escuela, muerta de hambre e imaginando el pan con queso que iba a devorar de entradita, cuando vi. que había tremendo escándalo en la puerta de mi casa. Estaba mi abue afuera, aleteando como una gallina clueca (supongo, porque nunca he visto una gallina en vivo y no sé que significa “clueca”) y diciéndole a la vecina algo sobre un melo-noséque que había en el living de mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo preferí darme la vuelta y entrar por el patio de atrás, porque no me gusta cuando la gente está así toda sulfurada y gesticuladora, además la vecina me cae pésima y no tenía ganas de estar poniendo cara de niña simpática. Y además seguro se ponía a preguntarme como me ha ido en el colegio y si por fin ya tengo pololo y puras tonteras que me cargan y que me dan rabia y de puro imaginarlo ya me enojé y cuando me enojo me da hambre y como ya venía con hambre, fue peor, se multiplicó por millón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces entré a la cocina y mientras hurgueteaba buscando pan, escuché que mi abue y la vecina entraban haciendo mucho ruido y cerrando y abriendo todas las puertas y ventanas muchas veces. Todo me parecía tan raro, pero eso no era nada al lado de lo que mis oídos iban a escuchar en los siguientes minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- “no le hemos dicho a los niños para que no se asusten”, dijo mi abue como con hipo y siguió –“pero esto viene pasando desde la semana pasada y es todos los días a la misma hora”.&lt;br /&gt;- “pero ¿llamaron a carabineros?” dijo la señora Carmen –la vecina, intrusa además de pesada-&lt;br /&gt;- “no, todavía no, es que no sabemos bien si habrá que llamarlos a ellos, a los bomberos o al padre Manuel mejor”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo escuchaba este diálogo sin sentido y no llegaba a imaginarme qué cosa sería tan grave y tan confusa a la vez, como para que no supieran qué hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-“mi hija me dijo que si hoy se repite esta cuestión le va a decir no más a mi yerno para que él vea cómo lo solucionamos y para que nos proteja, porque uno nunca sabe las cosas que los fantasmas pueden hacer…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¡FANTASMAS!! Dios mío, ¿fantasmas? No podía creer lo que acababa de oír. No sabía si ponerme contenta o si arrancar del susto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me di cuenta que al poco rato ya no escuchaba más la conversación de mi abuela con la señora Carmen, sino sólo mis latidos cardíacos, tan intensos que parecía que me iban a reventar el pecho. Se me olvidó el pan con queso (bueno, alcancé a comerme la mitad) y salí como bólido a buscar a mi hermana para preguntarle si sabía algo al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el corazón latiendo a mil y la boca seca después de tanto correr, llegué a la tienda donde trabaja mi hermana mayor (ella es muy adulta ya, tiene 17 y está juntando plata para irse de vacaciones con unas amigas), pero estaba lleno de clientes y cuando está así de ocupada no me da bola. Yo me paré detrás de una señora llena de bolsas y me hice pasar por clienta desordenando el estante de los sweater como si buscara algo, pero ella me miró con cara de “deja de jugar aquí o si no me voy a enojar” y no pude acercarme lo suficiente para preguntarle acerca del misterio terrorífico que acechaba nuestra casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decepcionada, aun nerviosa y con taquicardia, decidí que no sacaba nada con desesperarme y me fui a tomar un helado para hacer hora hasta que mi hermana saliera del trabajo o mi mamá regresara a la casa. Esperar al papá ni pensarlo, porque él llega de noche y muy cansado y la noche seguramente es el horario en que el fantasma ataca… aunque no tengo la seguridad, porque no me quedé escuchando el resto de la conversación de mi abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de dos helados y una coca cola –tenía tanta hambre que valió la pena gastarme toda la plata que me quedaba para la semana- me devolví a la casa esperando que la mamá ya hubiera regresado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el camino me fui pensando en el fantasma: ¿será hombre o mujer? ¿Será niño o adulto? ¿Estará enojado, triste o aburrido? ¿Querrá que abandonemos la casa o quiere hacerse amigo de nosotros? ¿Hace cuantos años se habrá muerto? ¿Tendrá familia viva y a lo mejor quiere contactarse con ellos? ¿Desde cuando vive en la casa?... Uffff! Tenía la cabeza llena de preguntas inolvidables y urgentes y las manos pegoteadas de helado de piña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a la casa casi oscuro y tengo que confesar que me dio susto desde una cuadra antes. Caminé lo más silenciosamente que pude, tratando de recordar mis lecciones de karate de cuando era chica –en verdad lo hice creyéndome ninja- y para estar en la posición de ventaja en caso de encontrarme con algo inesperado: tenía que manejar yo el factor sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me imaginaba que afuera de mi casa quizás estaría lleno de carros de bomberos, o de policías de fuerzas especiales o tal vez una congregación completa de curas tratando de exorcizar mi living y aliviar el vagabundeo del alma en pena que nos tenía de caseros. Escuché una vez de un fantasma pirómano que se lo pasaba armando incendios en la casa donde penaba, hasta que un día hizo su gracia a una hora que no había nadie y el fuego se extendió muy rápido por todas partes y la casita se quemó entera. Yo espero que el de mi casa no sea maniático de algo y si lo es, que se busque algo original como llenar los maceteros con dulces o hacer mi cama todos los días. Pero, claro, supongo que existe alguna especie de “código del buen fantasma” que los obliga a hacer cosas que asusten y sea peligrosas como botar crucifijos, tocar el piano, dejar a la gente encerrada con llave, etc. (pensándolo bien, esas mismas cosas hacen mis primos chicos cuando vienen y no son nada de fantasmas, aunque sí bastante odiosos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de hacerme la película completa, no me quedaba más que enfrentar la realidad: a 5 metros de mí, la puerta de entrada a mi casa. Nadie con cara de bombero/carabinero/exorcista en los alrededores. A lo lejos el ruido molestoso de los autos y los bocinazos, por la hora del taco y cerquita, sólo el maullido del Félix, el gato-quiltro angora de la vecina (gato pesado, intruso y rabioso, igual que la dueña).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno de los 8 pasos que me separaban de la puerta los di muy lento, como si un pie tuviera que pedirle permiso al otro para avanzar, tratando de olvidarme de los ruidos molestosos y concentrándome en los silencios, en busca de algún grito desgarrador o crujido de puertas o tintinear de cadenas arrastradas. Al menos quería escuchar algún “buuuuuu”, para saber que se trataba del fantasma, pero no había nada de nada. Rotundo silencio fantasmagórico, aunque el barrio, como ya dije, estaba bastante ruidoso a esa hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré todo con detención tratando de encontrar algún detalle que me sirviera de pista para identificar al fantasma, pero como ya era tarde, se puso oscuro lueguito y me ganó el susto. Total -pensé yo- si hay huellas estarán igual mañana y si estas desaparecen, ya se encargará el fantasma de dejar otras nuevas; y con ese pensamiento tan razonable me consolé de mi miedosidad y me sentí feliz de pensar como una adulta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente entré a mi casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el comedor estaban mi mamá, mi papá y mi abuela tomando once, lo que me recordó que yo tenía mucha hambre y que me había gastado la plata del resto de la semana en dos helados y una coca- cola. Pensé en pedirle al papá un adelanto de mesada, pero se me olvidó cuando me di cuenta que estaban hablando del fantasma. Entonces me apuré en sentarme para escucharlo todo, esta vez en la versión de la mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mamá empezó bien agitada a decir que esto no podía ser y que ella ya estaba asustándose y que no sé quien en su trabajo le había dicho que a los fantasmas se les espanta diciéndoles groserías, entonces ella se había pasado 2 horas echando garabatos al aire el sábado y aun así a las 18 hrs. el dichoso fantasma había venido y se había puesto a escuchar música, los 5 minutos de rigor. La abuela asentía con la cabeza y trataba de opinar, pero mi mamá estaba tan exaltada que no le dejaba espacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En eso mi papá se chorió y le dijo que se calmara, que no estaba entendiendo nada y que empezara de nuevo desde cero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue como me enteré de la definitiva historia del fantasma melómano.&lt;br /&gt;Resulta, Gordito, que desde hace como 10 días, todas las tardes a las 6, poquito rato después que yo llego del trabajo, el equipo de música del living se enciende solo! Se escucha clarito el “click” de cuando uno lo enciende y luego el ruidito de la perilla del volumen, que se sube sola y se pone a sonar como por 5 minutos a todo chancho!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi papá se quedó callado 30 segundos y empezó a preguntar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te has fijado donde está el control remoto cuando eso pasa?&lt;br /&gt;Sí, los 2 primeros días vi. que estaba al lado del equipo, pero para asegurarme, me lo llevé a la pieza y lo tengo adentro del velador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas segura que no lo han tomado los niños y te están haciendo una broma?&lt;br /&gt;Segura, pues! Si te digo que lo guardé en el velador y ya sabes que nadie se mete en mis cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revisaste si está programado con alarma para encenderse a las 18hrs durante 5 minutos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, gordo (ya no le decía en diminutivo, entonces yo noté que estaba empezando a aburrirse de las preguntas del papá), obviamente que revisé eso, que crees que soy lesa? No está programado! Acuérdate que se echó a perder para tu cumpleaños cuando vino tu prima con esos demonios que tiene de hijos, que se pusieron a jugar con el equipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quieres decir entonces que después de revisar absolutamente todo lo que pudiese, de alguna forma, ser causal de encendido, no hay nada que lo justifique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Absolutamente nada. Contesta la mamá . Te aseguro, además que he sido extremadamente prolija en chequear cada una de las situaciones reales y posibles causantes del hecho y todo se repite a diario misteriosamente. ¿No crees que sería oportuno llamar al curita para que, por lo menos, nos bendiga la casa y además nos enseñe como reaccionar frente a este problema?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi papa adoptando una actitud de suficiencia muy típica de el y –pareciera que- sintiéndose en un nivel superior dominador de la situación dijo: Por el momento no hagas nada. Déjame a mi manejar este asunto. Yo me arreglaré con el fantasma y después de la entrevista que tengamos, te aseguro que no molestara más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La abue, mi mama y yo, nos miramos incrédulas. Nos sorprendió mi papa con su respuesta tan terrenal para un problema que, de terrenal, no tenia nada, pero como él siempre se ha creído poseedor de la razón, ninguna de nosotras nos atrevimos a hacer comentario alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya veras, agrego mi papá, que mañana el fantasma habrá desaparecido para siempre y todo volverá a la normalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felizmente había tomado once y el hambre –por cierto- había desaparecido. Igual, a pesar de la promesa de mi papa de manejar la situación, yo no pude concentrarme en las tareas ni los estudios. El fantasma me llenaba todo el tiempo. Aparecía en mi mente y me hacia divagar sobre mil y una situación que pudiese suceder, desde muertes por infartos cardiacos debido al susto, hasta simples temores por buuues de improviso o bien sombras de aspecto tenebroso que se movían de un lado a otro sin sentido alguno. Después me costó una eternidad quedarme dormida, ya que no pensaba solo en mi sino también en mi abue y mi mama que –seguramente- estaban igual que yo llenas de incertidumbres por el problema tan atípico que nos tocaba enfrentar y al que, además, mi papa no le daba importancia alguna. Desperté un par de veces con deseos de ir al baño pero no me atreví a levantarme por temor a encontrarme a solas con el fantasma, corriendo –quien sabe- que peligros. Preferí correr el riesgo de hacerme pipi en la cama antes que levantarme. Por suerte no paso nada y la mañana –que se demoró en llegar- lo hizo sin que se hubiese registrado problema alguno. Claro que todos sabíamos que el fantasma aparecía alrededor de las 6 de la tarde y que antes de eso no daba señales de vida. Por cierto-también-que este conocimiento a uno no le quita el miedo ya que se piensa que los fantasmas son impredecibles y pueden cambiar sus hábitos en cualquier momento y aparecerse a deshoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en la escuela, les conté a mis amigas más cercanas el terrible problema que nos aquejaba. En todos los recreos hablamos solo de este tema. Me aconsejaron mucho sobre como debía comportarme e incluso una de ellas-Marisol- dijo que estaba de acuerdo con mi mama en el sentido que había que decirles groserías para que dejaran de molestar; pero otra-Gloria- dijo que no era conveniente porque el fantasma podía ser solo un niño juguetón y travieso (lo que se podía presumir por el tipo de aparición que hacia) y en esos términos era contraproducente tratarlo groseramente. La verdad es que, después de clases, me fui a la casa sin saber a que atenerme. Todo era pura confusión y caos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en la casa, miraba a mi abue que aparentemente se hacia la desentendida del problema que se nos venia encima. Los minutos pasaban rápido antes que llegara mi mama, pero una vez que llegó, el reloj parecía no avanzar. El nerviosismo en nosotras era evidente. Nos mirábamos en silencio sin atrevernos a hablar por temor a no escuchar el momento en que apareciera el fantasma. El aire era espeso y hacia la respiración difícil. Las manos sudaban y temblaban ligeramente. Los ojos secos por falta de parpadeo (el hacerlo ya era una distracción  que había que evitar.). El cuerpo aumentando la tensión a medida que se acercaba la hora del fantasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi mama, cada treinta segundos miraba el reloj. A ratos le daba unos golpecitos porque le parecía que el reloj se había detenido. El equipo de música no sonaba….todo estaba en calma y silencio. Llegó la hora. La mama lo dijo:”estamos en el momento preciso”. Mi abue y yo nos abrazamos y juntas aunque en silencio rezábamos para darnos valor. Mi mama, parece que también en silencio, decía las groserías más grandes que se le ocurrían e incluso inventaba algunas más grandes aun.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hora pasó y el fantasma no apareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estábamos sorprendidas, aunque no carentes de temor porque podía ser que el fantasma nos hubiera  hecho una mala jugada y apareciera en cualquier momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco rato volvió del trabajo mi papa y como ni se acordara del tema mi mama le hizo recordarse y le contó que el fantasma no había aparecido ese día.&lt;br /&gt;¡Ah! Dijo mi papa. Yo les dije que me iba a entrevistar con él y que después de la entrevista no aparecería más. Y así ha sido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gordito…dice la mama…por que no cuentas que hiciste para que el equipo de música no sonara mas, porque te noté tan confiado, que ibas a solucionar el problema, que-ahora pienso- descubriste ayer lo que pasaba y eso te dio la tranquilidad suficiente hasta hoy día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectivamente. Lo que sucedía, era lo siguiente: el equipo de música se encuentra ubicado frente a una ventana que da hacia el poniente, de modo que el sol entra  y le da al equipo alrededor de las 6 de la tarde. Como la ventana tiene persiana, proyecta luz y sombra a medida que pasa por cada lámina de la persiana. Cuando la luz cae en el ojo que tiene el equipo para el encendido del control remoto (que funciona con luz ultravioleta) el equipo se enciende y permanece encendido mientras pasa la sombra. Al pasar nuevamente la luz (producto del movimiento solar  hacia el ocaso) el equipo se apaga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que yo hice, fue cerrar la persiana de modo que no le de el sol al equipo, así éste no se encendió y por supuesto desapareció el fantasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi hermana, que vivía su propio mundo y que normalmente no participaba de las conversaciones familiares, parece que nunca se enteró de la situación que nos afligía o si lo llegó a saber, se hizo la desentendida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis amigas quedaron sorprendidas del tratamiento que mi papa le dio al fantasma, pues nunca habían escuchado que los fantasmas desaparecían cuando se cerraban las persianas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Original de:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pilar Andrea&lt;br /&gt;        Y&lt;br /&gt;Antonio Sandoval&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-2415240893353414237?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/2415240893353414237/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=2415240893353414237&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/2415240893353414237'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/2415240893353414237'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2008/03/el-misterio-del-fantasma-melmano-la.html' title='El misterio del fantasma melómano'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-7687320436451842774</id><published>2008-02-24T15:54:00.003-03:00</published><updated>2008-03-27T09:44:05.185-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento policial'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='De la vida'/><title type='text'>TODO UN SUEÑO</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 0, 153);"&gt;-¡Comandante ¡ La próxima semana se va a hacer el tiempo necesario para que inspeccione los Destacamentos de la frontera. Hay que cumplir la pauta de inspecciones y yo, lamentablemente, no dispongo del tiempo para hacerlo personalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presénteme una planificación en la que me indique, con claridad, los días, Destacamentos que visitará, medios que necesita, personal que requiere y viáticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto último, solo en caso de ser estrictamente necesario, pues usted sabe que los recursos que disponemos para ello son muy escasos y yo los necesito para concurrir a las reuniones de Prefectos en la Jefatura de Zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡A su orden mi Coronel ¡ Mañana, sin falta, tendrá en su oficina la planificación en los términos ordenados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Comandante Martínez le encantaba el trabajo en terreno. Por él, hubiese pasado su vida en actividades al aire libre, compartiendo la función policial con sus subalternos, dirigiendo operativos, solucionando .problemas comunitarios, reuniéndose con las Juntas de Vecinos, clubes deportivos y sociales, etc. etc. La oficina lo ahogaba, le quitaba la vitalidad, lo amodorraba, lo entumecía, en fin, no era para él un trabajo que lo mantuviera inmóvil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cara le cambió, su ánimo ya no estaba decaído, incluso comenzó a silbar despacito alguna de las tantas marchas que conocía y que tanto le gustaban.&lt;br /&gt;La planificación estuvo lista en un par de horas, habiéndose tomado, incluso, el tiempo para consultar a los subalternos que lo acompañarían, por si alguno tuviese inconvenientes. Por lo demás necesitaba sólo tres funcionarios: el Sargento Garrido, que era chofer-mecánico y conocía el altiplano de la Provincia El Loa como la palma de su mano; el Cabo Morales, que era Marenga, (Mariscal enfermero de ganado) algo así como paramédico animal y el Cabo Pérez, armero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos felices de acompañar a su Comandante en esta travesía por la frontera Chileno-Boliviana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre era bueno salir de entre “las patas de los caballos” que era la función policial y pasar unos días en una actividad distinta y entretenida, más aún cuando era sabido que invariablemente ocurría algún hecho fuera de lo corriente que hacía del viaje una aventura que sería comentada entre sus compañeros de trabajo por varias semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Lunes 5 a las 07,00 horas, saliendo del cuartel, de modo que los quiero aquí a las 06,30 horas les ordenaba el Comandante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debemos salir antes de que llegue mi Coronel ya que en caso contrario nos comienza a dar instrucciones como si fuésemos chiporros ( Carabineros recién contratados) se explayaba el Comandante con una actitud que demostraba un trato familiar con los subalternos que lo acompañarían. Talvez porque no era la primera vez que salían juntos en inspecciones similares, usaba esta forma apaisanada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y continuaba: Yo quiero que usted Garrido, se ponga de acuerdo con Morales y Pérez y analicen bien lo que necesitamos para el viaje, de modo que no nos falte nada. Usted sabe que después no hay donde apertrecharse de nada y no hay forma de volver hasta que no terminemos nuestra misión. Así entonces dejen todo listo el Domingo en la tarde para que no perdamos tiempo el Lunes y salgamos a la hora programada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡A su orden mi Comandante!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los ojos les brillaban de ansiedad a los funcionarios y desde ese momento comenzaron a contar las horas que les faltarían para iniciar el viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de los funcionarios, los miraban con una cierta envidia. Cualquiera de ellos hubiese querido partir en esta aventura tan entretenida y además salir, por algunos días de la vista del jefe directo- Mayor Pinto- que siempre está corrigiendo y llamando la atención por detalles carentes de toda importancia. Pero así son las cosas:”la suerte de uno no es de otro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es costumbre y obligación en carabineros, las órdenes se dan para ser cumplidas, por lo que el Lunes 5 a las 06,30 horas ya se encontraban en el cuartel los tres funcionarios que acompañarían al Comandante Martínez en esta misión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revisaban y repasaban acuciosamente la lista de pertrechos que necesitaban, a objeto no hubiese nada que lamentar mas adelante: combustible suficiente, herraduras para el ganado, material para aseo de armamento, dos ruedas de repuesto, aceite, agua y un sinnúmero de otros elementos y artefactos.&lt;br /&gt;Cinco minutos después llegó el Comandante y toda la revisión comenzó de nuevo. El, personalmente, tenía que comprobar que todo estaba en orden, mal que mal era el responsable de la misión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sargento Garrido lo observaba con actitud de suficiencia, como queriendo demostrar que todo estaba en orden porque él lo había organizado y efectivamente así era. Todo en su lugar, sin faltar ni sobrar nada, por eso que al terminar la revisión del Comandante y después de haber dado su aprobación, se atrevió a bromear diciendo: Se fija mi Comandante, donde el Sargento Garrido mete las manos, las cosas salen a la perfección y si Garrido no está, seguro que tenemos problemas. Por algo tengo más grados que el aguardiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí Garrido, eso salió en el Mercurio, le replicó el Comandante siguiendo la broma. Pero punto aparte, embarquemos y partamos, ya son cinco para las siete.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primer destino, Ollagüe, límite norte de nuestro sector jurisdiccional, en la frontera con Bolivia. Por allí pasa el tren que sale desde Calama al pueblo de Abaroa en Bolivia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El camino, como todos los caminos del desierto es polvoriento e interminable, con culebreos sin sentido y rectas que parecen tiradas con regla. Ni una hebra de pasto, ni un animal, ni un insecto. Solo tierra y piedras en lomajes y cerros que parecen todos iguales, calcados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al principio, la conversación era ágil y entretenida, pasando de un tema a otro y haciendo recuerdos de anécdotas propias y ajenas, por supuesto todas relacionadas con el trabajo; pero a medida que el tiempo pasaba, los relatos se hacían mas y mas lejanos hasta llegar a no hablar, donde solo el ronronear del motor de la doble cabina interrumpía el brutal silencio del desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La monotonía del desierto calaba profundo en el comportamiento de los pasajeros de la doble cabina o 4 x 4 como nombraban la camioneta. Sólo el Sargento Garrido se mantenía con los sentidos puestos en los vericuetos y sinuosidades del camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contribuía también a la modorra la falta de oxígeno que, a medida que se subía, se hacía más notoria, además que los conocedores del altiplano aconsejan la menor actividad física posible ya que es muy fácil sufrir insoportables dolores de cabeza y hemorragias nasales intensas a causa de la disminución de la presión atmosférica. Es lo llamado puna.&lt;br /&gt;Después de pasar por el Retén Ascotán a 4.100 mts. sobre el nivel del mar, comenzamos a bajar hacia el poblado de Ollagüe ubicado en el límite mismo con Bolivia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Capitán, Jefe de la Subcomisaría Ollagüe, tenía conocimiento que sería inspeccionado, por lo que la Guardia ,estaba dispuesta para rendir los honores correspondientes para estas ocasiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡La vista a la derecha a mi Comandante ¡&lt;br /&gt;¡¡¡ Atención…vista a la de..re !!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un latigazo se volvieron simultáneas las cabezas de los funcionarios en formación, llevando la vista al Comandante que, recibidos los honores, saludó con voz potente y clara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Buenos días Guardia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Buenos días mi Comandante! Contestó la Guardia en coro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Comandante Martínez con el pecho pletórico de emoción y sintiendo que el corazón le latía hasta la garganta, ingresó al Cuartel para iniciar la inspección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo menos, la primera parte, la de los honores, había sido perfecta. Las órdenes bien dadas y ejecutadas. La presentación personal de los funcionarios, impecable. Pelo bien cortado, botas brillantes, terciado con hebillas pulidas, pantalones planchados a la perfección, en fin, todo como idealmente debe ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se sentía orgulloso el Comandante Martínez de ver a sus Carabineros tan bien presentados como los que hacían guardia en La Moneda, en circunstancias que se encontraban en las soledades del altiplano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inspección estuvo buena. Uno que otro detalle sin mayor importancia, fue corregido de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sus acompañantes igualmente cumplieron con sus obligaciones sin inconveniente alguno y por supuesto informaron a su Jefe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ganado en buenas condiciones sanitarias y debidamente herrado mi Comandante!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Armamento operativo, limpio y bien mantenido, munición en buenas condiciones y bien almacenada, mi Comandante!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó la hora de partir.&lt;br /&gt;Al Comandante Martínez le venían recuerdos de su juventud, cuando él fue también Jefe de Tenencia o Subcomisario independiente. ¡Qué tiempos aquellos!. ¡Cómo pudieron pasar tan raudamente! ¡Qué época más linda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pueblo chico era autoridad y se sentía autoridad, pues no solo era cosa de serlo, había que sentirse y comportarse como tal. Nunca olvidó que su padre un día le dijo: La mujer del César….”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Concentrado en estos recuerdos que le provocaban una cierta melancolía, no sintió el viaje hacia su próximo destino: El Retén Inacaliri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este era un Cuartel que se encontraba en medio del altiplano, donde no había nada en 200 kms. a la redonda. ¡ Qué salvaje, vivir en esta soledad tan espantosa ! . Sin embargo los funcionarios estaban acostumbrados y no renegaban de su destino. Incluso había algunos que habían servido por tanto tiempo en la frontera, que no querían salir de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Jefe de Retén, Sargento Primero Hinostroza, era un hombre fogueado en su trabajo, canchero y seguro de sí mismo, de modo que la presencia del Comandante no le produjo nerviosismo alguno, más aún cuando él siempre mantenía su Cuartel y documentación en condiciones de ser inspeccionada. Ni siquiera ordenó hacer aseos extraordinarios ya que éstos se realizaban a diario y prolijamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda la inspección pasó como por un tubo. No hubo nada que objetar al funcionamiento de ese Destacamento…hasta que el Marenga informa:”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mi Comandante…hay una mula demasiado gorda y el personal me informa que está así porque no la montan por ser indócil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡¡ Indócil!!! ¿Quien dijo tamaña barbaridad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Efectivamente mi Comandante, intervino el Jefe de Retén, hemos tratado muchas veces de montarla y resulta imposible dominar a esta bestia. Incluso yo informé por escrito a mi jefatura sobre esta situación, pidiendo que me cambiaran esta mula porque no me sirve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Comandante Martínez era tozudo y orgulloso, además que le gustaba lucirse ante sus subalternos, de manera que encontró en este hecho la oportunidad de demostrar quien era verdaderamente él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy bien pues, yo les voy a enseñar cómo se doma este animalito. Han de saber ustedes que yo soy “maestro de equitación”, de modo que esta bestia, como la llaman, va a quedar transformada en una oveja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡¡ Jefe de Retén!!! Ordene que me ensillen el animalito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A su orden mi Comandante. ¡Cabo Sánchez, pídale cooperación al Marenga y ensillen la mula! y con cierta ironía….Mi Comandante nos va a dar una lección de domadura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Cabo Sánchez se dirigió a las caballerizas con el Marenga, a cumplir la orden, al momento que comentaban: Mi Comandante no sabe en el forrito que se está metiendo, si a esta diabla no ha habido quien le aguante ni 30 segundos en el lomo y después la puta madre tira patadas como contratada. Es peligroso lo que mi Comandante quiere hacer pero…él sabrá. Es grandecito ya, como para darle consejos, más aún cuando se las mandó que era maestro de equitación. Parece que no sabe distinguir entre una mula y un caballo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pusieron un saco en la cabeza de la mula para taparle los ojos, ya que es sabido que con los ojos tapados los equinos se quedan tranquilitos y comenzaron a ensillarla con mucha delicadeza para que ésta no se pusiera nerviosa antes de tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras tanto el Comandante hacía recuerdos de sus tiempos de Teniente, cuando amansó un potro árabe que nadie había podido con él. Se jactaba de tener piernas firmes para aguantarle cualquier corcovo a la mulita gorda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacaron la mula de la pesebrera, siempre con la cabeza tapada y la pusieron en una explanada bastante amplia para que hubiese el mínimo peligro cuando comenzara la fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos estaban expectantes. Algunos incluso preocupados de lo que pudiera pasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lista la mula mi Comandante, dijo el Cabo Sánchez cuadrándose ante el Jefe.&lt;br /&gt;-Bien pues muchachos, aquí vamos a ver quien manda, si la bestia o el hombre, expresó el Comandante al momento que se dirigió decididamente al lugar en que se encontraba el animal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin destaparle la cabeza, el Comandante montó la mula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acomodó, afirmó bien las bridas, apretó las piernas con todas su fuerzas (que no eran pocas) y ordenó con firmeza: ¡¡¡ Sáquenle el saco de la cabeza!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sacaron el saco y arrancaron rápidamente para evita las patadas que seguramente comenzarían a ser lanzadas por la mula en todas direcciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pasó nada. La mula se encogió como gibando el lomo y ahí se quedó quietecita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ante esta pasividad, el Comandante sacó un coraje a toda prueba y abriendo las piernas las dejó caer en los ijares de la mula con todas su fuerzas…..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿¿¿¿¿ QUE TE PASA VIEJO ????? . Con tus piernas apretaste las mías tan fuerte que me despertaste y después comenzaste a pegarme. ¿Qué es lo que estabas soñando?&lt;br /&gt;¡¡¡¡ Ja ja ja ja……..!!!! Ay vieja, estaba domando una mula….mejor mañana te cuento el sueño. Fue …..MARAVILLOSO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Comandante Martínez, hacía ya dos años que se había retirado de Carabineros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Original de&lt;br /&gt;ANTONIO SANDOVAL LENA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-7687320436451842774?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/7687320436451842774/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=7687320436451842774&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/7687320436451842774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/7687320436451842774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2008/02/todo-un-sueo-comandante-la-prxima.html' title='TODO UN SUEÑO'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-5822180671720355198</id><published>2008-02-10T14:21:00.001-03:00</published><updated>2008-03-27T09:46:13.833-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento policial'/><title type='text'>Los Muertos Hablantes</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify; font-family: trebuchet ms; color: rgb(0, 51, 0);"&gt;Era aproximadamente la una de la mañana de una fría noche de invierno en San Fernando y caía una suave y persistente lluvia, interrumpida a ratos por fuertes nubadas, que ya se había prolongado por tres días con sus respectivas noches. En las calles desiertas no se veía ni una alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los habituales amantes de la noche se habían recogido temprano, empujados por la lluvia y un viento suave que calaba hasta los huesos. Los negocios habían cerrado sus puertas por carecer de los parroquianos que noche a noche se juntaban en una partida de dominó, cacho o brisca, entretenciones de salón predilectas en la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La excepción eran tres o cuatro prostíbulos, cuyas regentes, demasiado optimistas ,no perdían las esperanzas de recibir algún cliente solitario en busca de compañía para acortar la noche o para pasar el frío junto a una mujer siempre dispuesta a entregar su calor y su amor, a cambio de unos pocos pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las meretrices con sus minifaldas que difícilmente les tapaban el rabo y unos escotes que dejaban al descubierto sus espaldas y gran parte de sus senos, se aglomeraban junto a una chimenea o alrededor de un humilde brasero, donde hacían avanzar la noche con recuerdos de tiempos mejores o de amores que les habían dejado huellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunas habían juntado entre todas unos pesos con los que habían comprado un kilito de yerba mate y calentaban las tripas quemándose los labios con una bombilla de lata ordinaria, al tomar esta exquisita infusión. Eso, siempre era mejor que nada, mientras llegara el cliente que les invitara una típica malta con cacao o mejor aún, una ponchera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debe haber sido una media hora después de la mencionada, cuando llegó a uno de estos locales, en una ronda de rutina, la pareja de Carabineros compuesta por el Sargento Segundo Carlos Vargas y el Carabinero Sergio Huerta. Venían yertos de frío, aunque bien protegidos por una manta de agua que les cubría hasta las rodillas y que estilaba copiosamente. Por supuesto que su recorrido era de infantería ya que en el Cuartel sólo había un furgón que se mantenía para las emergencias y como no había equipos de radio, no podía salir sino en casos de llamadas de extrema necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ocurre en todas las instituciones y empresas, la mayoría de sus integrantes tienen apodos que nacen generalmente de características físicas o de actitudes de las personas. Es así como al Sargento Segundo Vargas lo apodaban el Colorado por tener su piel este color y al Carabinero Huerta, el Chino, por razones que eran obvias al observar sus ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días, señoritas, saluda Vargas con cortesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días mi Sargento, contestan las muchachas al unísono&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo han estado las cosas por aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Como ve pues mi Sargento, ni siquiera se ha asomado un cliente. Ustedes son las primeras visitas que tenemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es que hace muchísimo frío y en la calle no andan ni perros vagos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Atráquense un poquito p”acá, p”a que se calienten los pies, invita la “coja Lucha” regenta del local y agrega, si aquí ninguna de las chiquillas “piñisca”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A los “piñiscos” es lo único a lo que le tengo miedo, dice el Colorado al tiempo que le hace una seña al Chino y se acercan al brasero donde hervía una tetera que fácilmente hacía cinco litros de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces hay que sentenciar a las chiquillas p”a que ni los toquen. ¿Se servirían algo p”al frío? ¿Un fuertecito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No, no, no…no ve que estamos de servicio! Pero un matecito si que le aceptaría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Con mucho gusto pues, dice la Luchita y de inmediato ordena: ¡Marilúz, sírvele a mi Sargento, un mate bien cargao, p”a que caliente un poco el cuerpo y tú Silvana sírvele a mi Carabinero, que es tan re jovencito y viene entumido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras los funcionarios se tomaban el mate y conversaban con la Luchita y algunas niñas sobre cualquier tema sin importancia alguna, tres o cuatro muchachas hablaban a media voz sobre algo que parecía muy trascendente a juzgar por la preocupación que les causaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi Sargento ¿Es verdad que si alguien pasa a caballo a las doce de la noche en punto por la cuesta Centinela, se le sube el diablo al anca disfrazado de cura? Consulta una de estas muchachas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿De dónde sacó esa historia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Un cliente me contó que a él le había sucedido y que el cura le había dicho “vengo por tu alma”, del puro susto le puso las espuelas hasta el pihuelo al pobre manco y lo sacó de la cuesta a todo galope al tiempo que le decía “yo soy cristiano, Satanás” y con los dedos le hacía la cruz. Al llegar abajo de la cuesta ya no tenía nadie al anca, pero por el sudor del caballo se notaba clarito que alguien había estado ahí. Dijo que para pasar el susto había pasado a un clandestino en el sector de Peñuelas a tomarse un trago y que otros parroquianos que había dijeron que a ellos también les había sucedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La verdad es que yo he escuchado varias veces esa misma historia, así como dicen que en el camino a Lo Moscoso sale una chancha parida con seis chanchitos y todos sin cabeza incluida la chancha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero usted, mi Sargento ¿Cree en esas cosas o son inventos de la gente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo, no creo ni dejo de creer, pero p”a ser sincero tengo que decir que a lo único que le tengo miedo es a los espíritus y a los muertos. Con los vivos pónganme donde quieran y no voy a aflojar, pero con los que no se pueden agarrar, yo no juego. Así que no ando probando si estas cosas son verdades o mentiras, porque si me resulta verdad, capaz que me muera ahí mismo, porque uno no tiene cómo defenderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Aquí mismo, en esta casa, dijo la Luchita, en la pieza del fondo, dicen que han visto acostada a la finada Luzmira. No ve que ella se mató en esa pieza por penas del corazón. Dicen, los que la han visto, que parece que está esperando a su amor que venga a acostarse a su lado y que se muestra enojada si alguien quiere entrar a la pieza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si po” Luchita, si hasta las chiquillas recién llegadas que no conocen la historia dicen que la han visto y a usted le consta que no han querido dormir en esa pieza ni siquiera acompañadas, acota otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, esa cuestión de las penaduras si que lo creo, dice el Colorado, porque en la Comisaría murió de una pulmonía fulminante un Carabinero jovencito y muchos lo han visto sacando cosas del roperillo que él tenía en vida y al otro día todo está como si nada hubiese pasado. Son muchos los que lo han visto de manera que no puede dudarse de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conversación se extendió por un buen rato durante el cual casi todos contaron experiencias propias y ajenas relacionadas con la muerte y penaduras, formándose un ambiente en el que todos estaban un poco asustados y prácticamente nadie se hubiese atrevido a ir a los baños que se encontraban en el fondo del local.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Colorado, miró su reloj y calculando que hacía mucho rato que se encontraban en el lugar, mandó al Chino que concurriera hasta el paradero de taxis ubicado a dos cuadras de ahí y desde el teléfono de los taxistas llamara a la Comisaría consultando novedades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-  Al salir tápese la boca con el cuello de lana o encienda un cigarrillo, no vaya a ser cosa que lo pesque una corriente de aire y le quede la boca al lado de la oreja, le recomienda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A su orden mi Sargento, contesta sumisamente el Chino y sale a cumplir su cometido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los cinco minutos regresa corriendo y un poco alterado informando a su Jefe que hubo un accidente de tránsito en la carretera y que les están mandando el furgón para concurrir al lugar. Agregó que él dijo que se encontraban a una cuadra del lugar en que verdaderamente estaban, de modo que tenían que apurarse para llegar a ese lugar antes que el furgón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se despidió el Colorado Vargas, agradeció el mate y salió a tranco largo en dirección al lugar acordado para el encuentro con el furgón, que a los pocos minutos llegó al lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pasó un caballero a avisar que hubo un accidente de tránsito en la carretera, poco antes de llegar al cruce de Tinguiririca, le informa al Colorado el chofer del furgón, Carabinero Morales. Por si se necesita yo traje una angarilla, agregó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el trayecto, el Colorado le comentaba a Morales: “Recién estábamos conversando de muertos, penaduras, apariciones del diablo y puras cosas por el estilo y ahora nos toca ir a un accidente donde probablemente nos vamos a encontrar con algún cadáver”. Como si hubiésemos estado preparando el ánimo para lo que venía. Espero que el Chinito no se me vaya a poner a llorar de tanto susto, no ve que el chiquillo es muy nuevo. Aquí es donde se aprende a ser paco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar al lugar indicado, efectivamente encontraron un cadáver humano completamente destrozado.  Lo más probable y lógico es que haya sido atropellado por un vehículo pesado que se dio a la fuga. En el sitio del suceso –investigado sin contar con ningún medio - no se encontró huella ni indicio alguno que pudiera dar aunque fuese una leve pista. Por lo demás la lluvia contribuía a lavar el pavimento y a hacer desaparecer los posibles rastros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad ninguno de los tres funcionarios estaba realizando con agrado su trabajo. Entre recelosos y temerosos ante la muerte y en un lugar con una oscuridad propia del campo en una noche borrascosa, donde hasta la luz de una luciérnaga encandila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Grandes esfuerzos tuvieron que hacer los funcionarios para poner el cadáver sobre la angarilla, ya que era imposible levantarlo tomándolo de los brazos y piernas, por temor a que éstos se desprendieran del cuerpo. Una vez conseguido este objetivo, fue introducido en el calabozo (parte trasera) del furgón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que el Chino se negó en forma rotunda a irse en la parte de atrás del furgón junto con el cadáver y el Colorado tuvo que llevarlo prácticamente sentado en su falda ya que la cabina tenía sólo dos asientos. Dijo que prefería que lo dejaran botado en la carretera antes de irse oscuro en el furgón al lado del cadáver, agregó que le había visto la cara al muerto y la tenía tan destrozada que parecía película de terror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en la Comisaría, el Suboficial de Guardia debía confeccionar el Oficio Remisor del Cadáver a la Morgue, donde se deja constancia de las características del cadáver (nombre, edad, sexo, etc.), de las lesiones que presenta y de la ropa que viste. Naturalmente que para ello, debe revisarse completamente el cuerpo sin vida, misión que se le encargó al Carabinero Chino Huerta, para que se fuera fogueando en los duros quehaceres policiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ya pues Carabinero! Lo apura el Suboficial de Guardia, Sargento Primero Chandía. ¡Déme el nombre del finado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Y cómo voy a saber el nombre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Pregúntele, pues!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Si no habla, pues mi Suboficial, no ve que está muerto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los otros funcionarios que se encontraban en el lugar, lanzaron sonoras carcajadas ante la broma que el Sargento Primero Chandía le hacía al Chino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tiene algún documento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Quien sabe! Responde el Chino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Regístrelo, pues hombre, parece que ya se está poniendo tonto, cómo no se le va a ocurrir nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Chino hacía esfuerzos sobrehumanos para no vomitar ni salir arrancando, al tener que manipular un cadáver completamente destrozado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No, mi Suboficial, no tiene documento alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sexo, consulta Chandía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Masculino, responde el Chino de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y ¿cómo lo sabe?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Porque usa pantalones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya se puso tonto otra vez. ¿No sabe acaso que por el vestuario no se puede distinguir una mujer de un hombre? En mis tiempos se podía, pero ahora no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y ¿cómo quiere que lo sepa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Desabróchele los pantalones y mírele la patente pu”iñor! ¿O quiere que lo vaya a hacer yo? Y agrega como un rezo: Estos Chiporros (Carabinero nuevo) parece que han sido criados con leche de tarro, por lo delicados y amariconaditos que son, todo les da asco o miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chandía no era un hombre muy tolerante ni paciente, lueguito se ofuscaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sexo masculino, mi Suboficial, informa el Chino después de haber revisado el cadáver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Edad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ahí si que me cagó, mi suboficial! ¿Cómo voy a saber la edad del finado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si no tiene documento alguno, le explica Chandía, que estaba recurriendo a sus últimas reservas de paciencia, tiene que apelar a la observación. Fíjese si es pelado, si tiene patas de gallo, los dientes, la piel, las manos etc. y todo ello le va a indicar una edad aproximada. Pero para eso, tiene que mirarlo bien pues Carabinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Chino tuvo que hacer de tripas corazón y comenzar a observar detalladamente el cadáver para entregar la información que el Suboficial le pedía. En realidad más que el asco, era el miedo el que lo inhibía y de repente le parecía que el muerto se había movido o que lo estaba mirando o que lo iba a agarrar y este temor no le permitía concentrarse en su trabajo. Decidió, por último contestar algo que fuera un poco neutro, intermedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Debe tener aproximadamente entre treinta y siete y cuarenta y tres años, mi Suboficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Suboficial Chandía terminó de confeccionar el documento remitiendo el cadáver a la morgue y lo entregó al Colorado Vargas para que trasladaran el cuerpo a dicho establecimiento que se encontraba en el interior del cementerio local. Por esta razón, en la Comisaría había llave del candado que cerraba el portón principal del camposanto y de la morgue, ubicada en un corredor interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en el lugar, el Colorado procedió a abrir el candado del portón principal sin inconveniente alguno. Encendió la luz del pasillo principal que iluminaba también el corredor donde se encontraba la morgue y comenzó a tener problemas con la puerta de esta dependencia ya que la chapa era sumamente antigua y usaba una inmensa llave con una paleta en su extremo, que obligadamente debe ser introducida hasta un lugar determinado preciso ya que si no era así, la llave simplemente no giraba y por supuesto no abría la puerta. Mientras más dificultades tenía, más aumentaba su nerviosismo y menos controlaba su motricidad fina, produciéndose un círculo vicioso que lo llevó a pedirle ayuda al Carabinero Morales, que abrió la puerta sin dificultad alguna. El Colorado hacía rato que estaba muy nervioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al encender la luz de la morgue se sorprendieron al ver que había un par de cadáveres cuyas autopsias parecía habían sido realizadas seguramente a última hora del día anterior, a juzgar por el estado de los cuerpos y su desnudez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Colorado y el Chino, con ayuda del Carabinero Morales, sacaron la angarilla con el cadáver y lo llevaron a la morgue. La puerta de esta dependencia no tenía la amplitud suficiente para permitir el paso de dos personas en forma simultánea de modo que entró sólo el Colorado y el Chino, y Morales se devolvió a la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en la morgue había dos cadáveres, tuvieron que dejar en el suelo este tercero, por no haber más espacio, puesto que el recinto sólo tenía una mesa de cemento, un lavamanos y una vitrina con instrumental, eso era todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dejaron el cadáver y el Colorado, con el oficio remisor del cadáver en la mano, no encontraba dónde dejar el documento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue en ese momento cuando se escuchó una voz de ultratumba, profunda, potente y clara, que le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Deeejeeelooo  ahiii  nooo  maaasss!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por estas cosas inexplicables de la vida, el Colorado, tiritando de miedo, sacó su revólver y miraba con los ojos desorbitados tratando de descubrir el origen de la voz, al tiempo que conjuntamente con el Chino retrocedían hacia la puerta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por segunda vez la misma voz, pero ahora con más potencia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡¡¡¡Deeeejeeeeloooo   aaahiiii   noooo  maaaasss!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Retrocediendo el Colorado tropieza con una banca que había en el corredor y cae de espaldas. Al tratar de afirmarse se le escapa un disparo y se le cae la gorra y el revólver.&lt;br /&gt;El Chino arranca batiendo todos los record de velocidad y el Colorado se pone de pié con más agilidad que acróbata de circo y corre también ya incontrolado detrás de su compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Carabinero Morales, escuchó el disparo y vio pasar a toda carrera a los otros funcionarios, de modo que corrió también a la siga de ellos, desesperadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veinte cuadras los separaban de la Comisaría. Hasta allá llegaron a toda carrera y se tiraron en un escaño que había en la guardia, sin poder hablar por lo agitados que estaban. Los rostros desencajados, los ojos desorbitados y las piernas les temblaban producto del esfuerzo físico y del estado nervioso en que se encontraban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué les pasó, hombres, por Dios? Les consulta Chandía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pregúntele a ellos, contesta jadeante Morales, yo soy el que menos sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y el furgón, dónde está?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Allá quedó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Allá, ¿Dónde es eso, Carabinero? conteste bien pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Allá en el cementerio, mi Suboficial. Si de allá que venimos corriendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué fue lo que pasó allá que los hizo arrancar? ¿Acaso un regimiento de muertos venía a la siga de ustedes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo no sé bien, pero me encontraba en la puerta del cementerio, cuando escuché un ruido como de tablas en el suelo y un balazo, y de inmediato sale rajado del cementerio el Chino y de atrás mi Sargento Vargas. No me iba a quedar yo solo en el lugar, cuando algo grave había pasado para que arrancaran tan rápido, así que salí a la siga de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Por la cresta! ¡La laya de pacos que tenemos!...Y estos otros que todavía no sacan el habla… ¡Ya pues Colorado, vamos hablando! ¿O se quedaron mudos para siempre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Déme un minutito más, mi Suboficial, p”a sacar el resuello, mire que estoy que me desmayo.&lt;br /&gt;- ¡Puta la huevá! Lo único que me está faltando, además del muerto, que el Jefe del Turno se me desmaye de puro cagón que es. Y dirigiéndose al Chino: Usted Carabinero ¿tampoco está en condiciones de hablar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si, mi Suboficial, contesta el Chino, si puedo hablar, pero el que tiene que informar es mi Sargento y no yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Es que usted me va a contestar si yo lo interrogo! Chandía le habló golpeado porque su paciencia ya estaba llegando a un límite en que se le hacía incontrolable. ¿Qué fue lo que pasó? Y le advierto que le estoy dando una orden de manera que si se niega a cumplirla lo voy a meter al calabozo militar, sin asco, no crea que va a ser la primera vez que lo hago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo le voy a informar, mi Suboficial, intervino el Colorado, aún con la voz entrecortada. Resulta que cuando entramos a la morgue con el finado, ahí había dos muertos más, así que tuvimos que dejarlo en el suelo. Yo no hallaba donde dejar el oficio y uno de los muertos me dijo que lo dejara ahí no mas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡No hable tonteras, pues Vargas! Le interrumpe Chandía. No ve que aquí nadie le va a creer ese tremendo disparate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Déjeme hablar po, mi Suboficial! Le estoy informando y usted no me quiere escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bien, siga hablando, pero le advierto que a mi, huevón no me va a hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si usted quiere me cree, mi Suboficial, pero yo le informo la firme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bien, siga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cuando uno de los muertos nos habla, yo saco el revolver p”a rematarlo en caso que se encontrara vivo y en ese momento me habla otra vez y me dice lo mismo, que dejara el oficio ahí no más. Yo retrocedo hacia la puerta de la morgue y no me fijé que detrás mío había una banca, me tropecé en ella y al caer al suelo se me escapó un balazo, se me cayó el revólver y la gorra. Pero el nerviosismo y el susto era tan grande, que salimos arrancando del cementerio patitas p”a que te quiero, hasta la Comisaría. Si no me cree, interrogue, por separado, al Chino y verá que va a contestar lo mismo que le he informado, porque se dará cuenta que en las condiciones que llegamos, no nos íbamos a venir poniendo de acuerdo por el camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Pero usted se da cuenta, Vargas, la tremenda barbaridad que me está informando? ¿Cómo pretende hacerme creer que los muertos le hablaron?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si yo sé que no me lo va a creer nadie, pero tengo obligación de decir la verdad, aunque piensen que estoy loco y me den de baja. Pregúntele al Chino, a ver que escuchó él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si es cierto, mi Suboficial, intervino el Chino. Yo escuché exactamente lo mismo que dice mi Sargento y también lo escuché dos veces. Comprenda mi Suboficial que si todo hubiese sido la imaginación de mi Sargento ¿Por qué iba yo a escuchar exactamente lo mismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Bueno, dejemos el asunto de los muertos hablantes hasta ahí no más! Vamos ahora a lo que interesa y que no tiene nada que ver con los muertos. Chandía agotó su paciencia con la fantástica historia y decidió dejarla de lado e ir a lo práctico. ¿Dónde está su revólver y su gorra, Sargento? Y usted, Carabinero Morales, ¿Dónde está su furgón?. Aquí alguien tiene que responder por las especies fiscales, de manera que no los voy a recibir en el cuartel hasta que no aparezcan con todo lo que corresponde. Les voy a dar plazo hasta las ocho treinta y si a esa hora no tengo todo en la Comisaría, voy a dar cuenta a la Jefatura y ahí veremos de que poto sale fuego o si los Jefes le creen lo de los muertos hablantes. ¡Partieron los tres a buscar lo que corresponde! Les ordenó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran ya las cinco de la mañana cuando salieron los tres funcionarios del Cuartel con destino al cementerio en busca de solucionar el problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A una cuadra del cementerio se detuvieron a mirar y quedaron sorprendidos al comprobar que las luces del cementerio se encontraban apagadas y el portón cerrado como si nada hubiese pasado. Este hecho les hizo perder el poquísimo valor que les quedaba como para recuperar aunque fuese el furgón y ni uno de los tres se atrevió a avanzar un paso más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminaron de aquí para allá y de allá para acá hasta que a las ocho, encontrándose absolutamente de día, alguien, no se dieron cuenta quien, abrió el portón del cementerio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres fueron hasta el lugar en que se habían producido los hechos, con la esperanza de encontrar ahí las especies extraviadas. En esto estaban cuando…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Buenos días mi Sargento! Saludó un individuo desconocido para ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Buenos días! Responden con indiferencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué los trae por aquí tan temprano? Les consulta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nada especial, lo que pasa es que nos gustan los cementerios, nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Que bueno que hayan venido! Acompáñenme para mostrarles algo que me encontré, dijo, al momento de hacerles una seña para que lo siguieran y se dirigió a una pieza que se encontraba inmediatamente al lado de la que ocupaba la morgue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evidentemente se trataba de un dormitorio ya que tenía una cama, un velador, un ropero y una mesita sobre la que había un anafe eléctrico, una tetera y su respectiva silla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El individuo les hizo pasar y les dijo que él era el ayudante del médico que hacía las autopsias y que como era soltero, vivía en esa pieza, es decir esa era su casa. En la noche había sido despertado por unos ruidos extraños en la morgue donde incluso habían prendido la luz. Entonces miró por la ventana que comunicaba su pieza con la morgue y que tenía los vidrios pintados blancos para evitar que se viera hacia su pieza, pero que él había raspado en una esquina sólo lo justo para ver hacia la morgue y había visto a dos Carabineros que no hallaban dónde dejar un documento. El, sin pensar por cierto en asustarlos, les había dicho que lo dejaran ahí no más, pero los Carabineros se habían asustado tanto que habían disparado y habían salido arrancando dejando botado un revólver, una gorra, el furgón en la calle, las llaves del cementerio y de la morgue, las luces encendidas y todo abierto, así que había tenido que levantarse a cerrar todo y apagar las luces, pero lamentablemente él no sabía manejar para haber guardado el furgón, así que se limitó a sacarle las llaves y dejarlo cerrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Colorado Vargas lo miró con cara de muy pocos amigos y lo sentenció: “Nunca más repita lo que hizo, porque la próxima vez…lo van a matar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por supuesto, mi Sargento, que fue una torpeza mía. Disculpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho lo anterior, procedió a devolver todo lo que había recuperado y que por cierto los Carabineros agradecieron y se marcharon sin hacer comentario alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De regreso al Cuartel, el Colorado Vargas ordenó a Morales que se detuviera para que hicieran una reunión, porque no iban a llegar a la Comisaría contando lo que en realidad había sucedido, ya que serían el hazmerreír de toda la guarnición y por el resto de sus vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo creo que debemos mantenernos en la misma historia que le contamos a mi Suboficial Chandía, propuso el Colorado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y dónde encontramos el revólver, la gorra y las llaves? y ¿Quién cerró el portón del cementerio y apagó las luces? Consulta el Chino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El revólver, la gorra y las llaves estaban botadas en el corredor frente a la morgue, en el mismo lugar en que ocurrieron los hechos y respecto del portón y las luces, eso sigue siendo un misterio, no tiene explicación alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tiene razón, mi Sargento, como usted dice tiene que ser, ahí nos afirmamos y de ahí nadie nos saca. Por lo demás, con la bronca que usted le echó al viejo de la morgue, no creo que se atreva a repetir el chiste en otra oportunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegaron al Cuartel con el tiempo justo para que el Sargento Primero Chandía entregara el Servicio de Guardia, “sin novedades”.  Sólo se limitó a mirar al Sargento Segundo Vargas y con cara entre burlona, picarona e incrédula, preguntarle: ¿¿Así que los muertos te hablaron Colorado??&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ríase no más mi Suboficial, pero así fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia hasta el día de hoy, se cuenta como real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Original de&lt;br /&gt;ANTONIO SANDOVAL LENA&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-5822180671720355198?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/5822180671720355198/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=5822180671720355198&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/5822180671720355198'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/5822180671720355198'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2008/02/los-muertos-hablantes.html' title='Los Muertos Hablantes'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-5410616285310999005</id><published>2008-02-09T15:21:00.000-03:00</published><updated>2008-02-09T16:41:58.379-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='De la vida'/><title type='text'>El Ahorcado</title><content type='html'>El hombre era reconocidamente malo. Había dado muerte a mas de quince personas, sin embargo, en los juicios nunca se le había podido demostrar su culpabilidad.Se las ingeniaba de una u otra forma para aparecer como inocente, a pesar que todo el pueblo sabía que él era el autor de tan atroces delitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Presentaba testigos falsos que aseguraban haberlo visto en otro lugar lejano el día y la hora en que el delito se cometió, ya que si no declaraban a su favor, corrian el riesgo de que este individuo les diera muerte a ellos también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otras ocasiones robaba el arma con la que cometía el delito y después de cometido, la dejaba en el lugar que su dueño la tenía. Cuando la policía encontraba el arma en poder de su legítimo dueño, comprobaba que las manchas de sangre que presentaba correspondían al muerto y así esta persona era culpada de un delito que no había cometido y el verdadero homicida seguía libre y sin problema alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía miles de formas de eludir la acción de la justicia y miles de razones también por las cuales dar muerte a una persona, sin que su conciencia le ocasinara el mas mínimo remordimiento. Los mataba para robarles, por deudas, por despecho, por rencillas, porque no le daban en el gusto y hasta porque no lo saludaron o lo miraron mal. Cualquier situación era motivo suficiente para él, para acabar con la vida de otra persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que todo el mundo le temía y odiaba aunque nadie se atrevía a demostrarle su repudio. Más aún, se le hacían reverencias y se le trataba como si fuera un gran señor, a pesar de ser un vicioso de las drogas y el alcohol que no tenía ni donde caerse muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como ocurre con las cosas de este mundo, todo llega a su fin. Fuera del alma humana, no existe nada que tenga una duración eterna. Las correrías de este individuo, también un día llegaron a su fin. Fue detenido, se le comprobó un homicidio y una vez encarcelado, los que habían sido testigos falsos se atrevieron a confesar que habían atestiguado por miedo. De esta forma se estableció su responsabilidad en todas las muertes que había cometido con antelación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue sometido a un justo juicio y todos los jurados decidieron que era merecedor de la pena de muerte, por lo que sería ahorcado en la plaza pública para que sirviera de escarmiento a todos los delincuentes y a los que quisieran delinquir. Se fijó la fecha de su ejecución a los siete días de firmada la sentencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noticia corrió como reguero de pólvora y todos querían ver el ahorcamiento para asegurarse de que efectivamente este bandido iba a morir, ya que su muerte llevaría tranquilidad y seguridad a los habitantes del pueblo y sus alrededores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres días antes de la ejecución se comenzó a construir el cadalso donde se llevaría a efecto tan atroz pero justa determinación. La gente iba a mirarlo y hacían conjeturas sobre el lugar en que debía ubicarse el ejecutado, el verdugo, que tipo de soga se usaría y una serie de detalles que morbosamente comentaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó el día y la hora de la ejecución, las diez de la mañana. La gente se agolpaba en las calles para ver el paso del bandido desde la cárcel a la plaza pública.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apareció éste rodeado de sus custodios y de un sacerdote que elevaba oraciones al Altísimo pidiendo porque se arrepintiera de las malas obras cometidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El caminar era lento debido a que los grilletes de sus pies no le permitían apurar el tranco, mientras el pueblo delirante le gritaba obscenidades y maldiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El momento del ahorcamiento era inminente. El ajusticiado de pié, con las manos amarradas a la espalda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Tienes un último deseo? Le consulta el Juez Presidente del Tribunal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, responde el ajusticiado. Quiero decir un secreto al oído a mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Que suba la madre al cadalso! Ordena el Juez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La madre, una viejecita flaca y encorvada por el dolor, sube hasta su hijo sollozando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Acércate y aproxima tu oído a mi boca! Le pide el detenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La viejecita confiada, ofrece su oído para que su hijo le diga su  secreto y cual no sería su espanto y dolor, cuando éste le muerde su oreja, se la arranca de cuajo y la escupe hacia el público que, horrorizado, ha presenciado tan macabra acción del condenado a muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Esto es mujer! Le grita...para que NUNCA olvides que yo estoy próximo a morir por TU CULPA. Porque nunca te preocupaste de EXIGIRME que caminara por la buena senda; porque nunca CONTROLASTE MIS AMISTADES; porque siempre me DISTE TODO lo que quise; porque me PERMITISTE hacer siempre mi voluntad; porque NO ME GUIASTE por el camino del bien; porque no tuviste el VALOR ni la VOLUNTAD para hacer de mi un hombre útil a la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo he hecho, además, para que NO COMETAS EL MISMO ERROR con mis hermanos menores.&lt;br /&gt;Dicho lo anterior, se dirigió al Juez:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Magistrado!...¡Estoy listo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gente se retiró del lugar,  sin pronunciar palabra.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-5410616285310999005?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/5410616285310999005/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=5410616285310999005&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/5410616285310999005'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/5410616285310999005'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2008/02/el-ahorcado.html' title='El Ahorcado'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-5072180348342688704</id><published>2008-01-31T20:11:00.000-03:00</published><updated>2008-01-31T20:35:34.526-03:00</updated><title type='text'>El Traductor</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;color:#333300;"&gt;- Mi Teniente, déjeme a mí, dice el Cabo de Carabineros Rolando Caroca, yo le entiendo todo lo que dice este hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el Cabo Caroca un hombre de más o menos unos 45 años, con 25 años de servicio en la Institución. Su escasa instrucción y la falta de interés por superarse lo mantenían en este grado pese al tiempo transcurrido. Sin embargo era un funcionario trabajador, honrado y cumplidor de sus obligaciones. Por supuesto que se le complicaban aquellas funciones para las que se requería una mayor preparación profesional o las que significaban un adelanto tecnológico cuyo funcionamiento no lograba comprender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trabajaba en un Destacamento rural y se sentía cómodo en ese ambiente campesino y sencillo. Era respetado y querido por la gente del sector, precisamente por su simpleza y eso le confortaba suficiente y le permitía llevar una vida sin sobresaltos en su rutina diaria y medianamente feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Cabo Caroca!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ordene mi Teniente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Usted está de primer turno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, mi Teniente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bien. Salga entonces a la población y dé cumplimiento a estas órdenes judiciales, ordenaba el Teniente Riquelme, al tiempo que le pasaba una veintena de documentos de citación emanados de los tribunales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A su orden mi Teniente. Recibía los documentos y salía a darle cumplimiento a las disposiciones judiciales y no regresaba al Cuartel hasta que los había cumplido en su totalidad, sin importarle cuanto tiempo demorase en ello, ni cuanto tuviese que caminar. Muchas veces salía a las 08,00 horas y regresaba a las 18,00 o 19,00 horas, sin haber comido en todo el día y haber caminado sin descansar durante esta inmensa jornada. Llegaba hecho una calamidad. Se daba una ducha y después se sentaba en una silla y metía los pies en un lavatorio con agua fría y sal, para que se le deshincharan. Nunca se quejaba, ni lamentaba, ni pedía que ese trabajo lo hiciera otro. El conocía sus capacidades y las de los demás, de modo que entendía que cada uno hiciera lo suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le correspondía servicio de Guardia, la situación se le complicaba un poco más, ya que tenía que atender a las personas que concurrían a presentar reclamos o a denunciar hechos delictuales y de todo ello debía dejar constancia escrita. Los problemas que tenía con el lápiz le dificultaban la existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de lo anterior, hacía apenas un mes que habían instalado una radio en el Destacamento y el manejo de ésta le ponía nervioso. No podía comprender cómo era posible que hablándole a un aparato, en otro lugar le escucharan y respondieran. En la radio común se escuchaba solamente y no había forma de comunicarse con los locutores, pero acá el asunto era distinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Corcolén a Salsipuedes…Corcolén a Salsipuedes…Corcolén a Salsipuedes, repetía Caroca, con voz temblorosa de nervios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Adelante Corcolén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De aquí p”allá Cabo Caroca. De allá p”acá quién habla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Carabinero Arce, mi Cabo. Ordene.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Era pa decirle que mi Teniente ordenó que el Jefe de Retén se apersone por la Tenencia mañana a primera hora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- OK mi Cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por acá también OK.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de los funcionarios se reía de esta forma de hablar por radio que tenía Caroca y muchas veces lo llamaban sólo para eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero en otras muchas ocasiones, era consultado si conocía a tal o cual persona y en esto no había quien le superara, ya que con sus interminables recorridos cumpliendo órdenes judiciales, prácticamente ubicaba a todos los habitantes del sector, con su actividad y domicilio; y este conocimiento había servido, en mas de alguna oportunidad, para dilucidar casos policiales bastante importantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa tarde, la chacota en el Cuartel, se salía de todos los márgenes lógicos. Las risotadas que daban los funcionarios se deben haber escuchado, por lo menos, desde una cuadra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Teniente Riquelme, que vivía al lado del Destacamento y había concurrido a su casa a tomar once, se preocupó del alboroto existente y dejando de lado una taza de té que se aprestaba a tomar, concurrió hasta la Guardia con la finalidad de poner orden y llamar a la cordura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué significa este tremendo desorden que tienen aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que pasa mi Teniente, contestó el Carabinero Montecinos que se encontraba de Guardia, es que este joven, señalando a un individuo que se encontraba en el lugar, viene a hacer una denuncia y nadie puede entender lo que dice, porque es sordomudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien. Pero ello no debe ser motivo de tanta risa, que seguramente a él le debe parecer más bien burla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es que usted no ha visto, mi Teniente, las gesticulaciones que hace tratando de explicarnos su reclamo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cualquier cosa que haga, debemos tratar de interpretarlo con seriedad y no en la forma que se está haciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero mírelo, mi Teniente, a ver si usted logra mantenerse serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien, yo intentaré adivinarle y dirigiéndose al sordomudo, le consulta: ¿Usted me entiende a mi?. El Teniente hablaba lento y modulaba bien las palabras, mientras el resto de los funcionarios se mantenían a la expectativa, esperando los acontecimientos para lanzar las carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El sordomudo movió la cabeza de arriba abajo, en señal de afirmación, al tiempo que emitía un sonido ininteligible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál es su problema? Continuó Riquelme con igual formalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El sordomudo comenzó a emitir unos sonidos estridentes estirando exageradamente los labios y poniendo las manos vueltas hacia arriba con los dedos doblados. Miraba al Teniente, esperando que éste, indicara su comprensión para continuar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Le duelen los testículos? Le consultó, con ceño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los funcionarios, a coro, lanzaron una tremenda carcajada tan sonora como las anteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso ya se lo preguntamos, agregó Montecinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El sordomudo moviendo la cabeza de lado a lado, indicó que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ahhh! Exclama el Teniente, lo hicieron chiflar. (jugarreta infantil en la que le tomaban los testículos a un niño y sin soltárselos se le exigía silbar.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuevas risotadas de los Carabineros. En realidad se reían tanto, que hubo un par que tuvo que ir a orinar, para no hacerse en los pantalones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nuevamente un gesto negativo del sordomudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Putas que me tiene confundido! ¿Qué fue lo que le pasó? Le consultó de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nueva gesticulación del sordomudo, similar a la anterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se notaba que el hombre hacía grandes esfuerzos por tratar de darse a entender y ello lo llevaba a gesticular de manera tan ridícula, que era imposible evitar reírse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, el Teniente también se había tentado de la risa y ya se sumaba a las carcajadas de los demás. Pero a pesar de ello, todos hacían esfuerzos por tratar de interpretar las muecas, sonidos y movimientos del sordomudo, sin que lograran adivinarle ni siquiera la primera gesticulación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el alboroto que tenían, nadie se había percatado que, en esos momentos, se venía recogiendo al Cuartel el Cabo Caroca, después de su trabajo habitual con las órdenes judiciales y presenciaba el verdadero chiste que se estaba desarrollando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi Teniente, déjeme a mi, dice Caroca, yo le entiendo todo lo que dice este hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y por qué le entiende ¿Acaso lo conoce también?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si mi Teniente, lo conozco. Vive en la hijuela El Boldal de Panquehue. Es hijo de don Hermógenes González y se llama Sergio.&lt;br /&gt;- A ver, inténtelo usted, entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caroca se paró frente al sordomudo y le formuló la misma pregunta que ya tantas veces le habían repetido: ¿Qué te pasó?. Habló con la más absoluta normalidad, ni modulando, ni gesticulando. Parecía que sólo le interesaba que el sordomudo le estuviese mirando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por enésima vez el individuo estiró los labios y emitió un raro sonido muy fuerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Caroca le dijo: Se trata de un chancho. ¿De quién es el chancho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El sordomudo asintió y mostró una expresión de satisfacción, al tiempo que se indicaba a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué pasó con el chancho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sergio nuevamente se indicó a si mismo y puso las manos hacia arriba con los dedos doblados. Dio un paso al lado y uniendo los dos pulgares y los dos índices, los estiró tratando de representar una vagina y emitiendo los mismos sonidos guturales anteriores. Acto seguido, unió el índice y el pulgar de su mano izquierda formando un aro e introdujo repetidas veces el índice de su mano derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Caroca, que seguía con mucha atención las gesticulaciones, procedió a traducir: Tú eres dueño de un chancho y tu vecino tiene una chancha. Procedieron a cruzarlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Asintió Sergio y continuó. Sin dejar nunca de emitir los ruidos, que ahora se comprendía trataban de imitar los de los chanchos. Nuevamente unió sus índices y sus pulgares indicando el sexo, después se puso las manos sobre su vientre y se echaba hacia atrás, señalando claramente que la chancha había quedado preñada. Mirando a Caroca, esperaba que éste fuera traduciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya, dice Caroca. La chancha quedó preñada. ¿Y qué pasó después?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Poniendo la mano con los dedos estirados hacia el frente, la subía y bajaba como quien indica que está haciendo un corte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bien. Se iban a medias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sergio abre y flecta un poco las piernas y con las manos hace ademanes como sacándose algo de la entrepierna, al tiempo que sus ruidos se hicieron mas agudos y más suaves, menos estridentes. Indicó por último, con los dedos, el número seis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La chancha parió seis chanchitos. ¿Y?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Con los dedos indica el número cuatro e inmediatamente hace la señal de los testículos. Después el número dos y la señal de la vagina. Esta vez los sonidos eran igualmente suaves.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Parió cuatro machos y dos hembras. Pero todavía no me dices cuál es el problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Una señal de pare, le indica a Caroca que vaya con calma. Un paso al lado, la indicación de la vagina y el número uno y la indicación de los testículos y el número uno. Los ruidos cesaron y Sergio estiró los labios y comenzó a tirar besos al aire, al tiempo que agitaba las manos puestas hacia delante, como sacudiéndolas y después tapándose los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A ver. El vecino se llevó en un carretón con caballo, una chanchita y un chanchito, durante la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Asintió Sergio, al darse cuenta que había sido interpretado a la perfección y continuó. Volviéndose hacia un costado gesticulaba como si estuviese conversando con alguien y después abría los brazos, cerraba los ojos y echaba la cabeza hacia atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hablaste con el vecino y te dijo que los chanchitos habían muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Asintió Sergio. Se indicaba a sí mismo y ponía su índice en uno de sus ojos como abriéndoselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tú lo viste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Asintió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso es todo. Concluyó Caroca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Teniente Riquelme estaba verdaderamente sorprendido de la capacidad del Cabo Caroca para interpretar tanta gesticulación y ruidos raros y guturales que emitía el sordomudo, sin haberse equivocado ni una vez siquiera. Le parecía increíble que este hombre, sin tener conocimiento técnico alguno, hubiese sido capaz de traducir casi palabra por palabra, lo expresado por el sordomudo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, cuando Caroca iba traduciendo, el resto de los funcionarios se iban dando cuenta que las gesticulaciones que había hecho el sordomudo, cuadraban perfectamente; pero cuando no estaba Caroca, daban palos de ciego tratando de adivinarle. Las risas se terminaron y todos quedaron boquiabiertos con esta inédita habilidad mostrada por su compañero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se cursó el parte al Tribunal ya que el sordomudo fue capaz de darse a entender al hacer su denuncio y fue citado para el día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema ahora fue para el Tribunal, en iguales términos que lo había sido para los Carabineros el día anterior y no pudiendo solucionar el problema, consultaron cómo y quién había recibido ese denuncio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Jefatura de Carabineros mandó al Cabo Caroca a entrevistarse con el Juez, para que le explicara cómo sabía lo que el sordomudo quería decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dígame Cabo, le consultó el Juez ¿Cómo ha logrado usted entenderle a este individuo?. Aquí en el Tribunal, nadie ha podido descifrarle una sílaba. No logro comprender cómo lo ha hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es curioso, pero lo que yo no entiendo, Sr. Magistrado, dijo Caroca, es ¡¡cómo ustedes no le pueden entender!! Si para mi, el hombre habla clarito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dice que desde entonces, cada vez que en el Tribunal tienen un problema similar, mandan a buscar al Cabo Caroca, apodado desde entonces como EL TRADUCTOR.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-5072180348342688704?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/5072180348342688704/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=5072180348342688704&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/5072180348342688704'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/5072180348342688704'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2008/01/el-traductor.html' title='El Traductor'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-2234760291105531712</id><published>2008-01-06T03:03:00.000-03:00</published><updated>2008-01-31T20:34:13.689-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento policial'/><title type='text'>El "meico" japonés</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#6600cc;"&gt;La gente se sentaba en el suelo, en alguna piedra grande, en algún pedazo de tronco o en lo que encontrara a la orilla del largo callejón Canta Rana y otros un poco mas precavidos  habían llevado un piso que, por supuesto, les hacía mucho más cómoda la espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habían llegado muy temprano y obtenido un número en un pequeño restaurante del lugar, que les permitiría ser atendidos por orden de llegada y donde aprovechaban de desayunar. Los conocedores del sistema habían llevado un sándwich y un termo con café, para ahorrar unos pesos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había personas de los más diversos lugares y condición social. Desde grandes ciudades hasta villorrios desconocidos y, pobres carentes de recursos económicos hasta personas pudientes que esperaban en el interior de lujosos autos. Incluso, ocasionalmente, personas que venían del extranjero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A poco llegar, ya habían entablado conversación sobre el tema que les era común: la salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y usted ¿De dónde viene?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De Lipingüe y usted?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- De aquí de El Huique…está cerquita. Y…¿Dónde queda ese lugar con nombre tan raro?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Queda cerca de un pueblo que se llama Los Lagos, por allá en el sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y de tan lejos, venir por acá?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si pues…es la necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y… ¿Cómo dicen que por allá hay tanta gente que sabe hacer esto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si pues…si hay. Pero ninguno tan bueno como este caballero. Fíjese que a mi me lo recomendó una pariente que está radicada en Argentina y de allá viene a verlo cuando tiene necesidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso es cierto. El caballero es muy atinado. Dicen que es muy difícil que se vaya a equivocar, casi imposible, no ve que él es japonés y trajo el sistema de allá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué le aqueja a usted?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo creo que los riñones, porque tengo unos dolores terribles por aquí por la cintura y las orinas me salen muy amarillas de más. Vamos a ver qué me aconseja una vez que vea las aguas, como le dicen al pichí. ¿Y usted?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo traigo las aguas de un niño que está postrado en cama hace mucho tiempo y los médicos no han podido sanarlo. No tiene fuerza en las piernas el pobrecito y no es capaz de ponerse de pié. Está flaquito como un alambre y sin ánimo ni de comer. Va cada día de mal en peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y…pasando a otra cosa, ¿Qué número le tocó a usted?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me tocó el dieciséis y eso que llegué a las siete. Quién sabe a qué hora me voy a desocupar, no ve que empieza a atender a las diez. Faltan dos horas todavía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Uf…a mi me tocó el veintidós. Yo creo que me irá a atender como a las cinco de la tarde, pero una no se puede ir de aquí porque a veces pasan los números rapidito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuánta gente cree usted que habrá aquí esperando atención?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo creo que, por lo menos, unas treinta y cinco a cuarenta personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Se da cuenta, los últimos van a ser atendidos cerca de las nueve de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Qué manera de trabajar de este hombre! Y todos los días es lo mismo, menos&lt;br /&gt;el sábado y el domingo, que descansa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es que dicen que los japoneses son así. Trabajan sin miramientos de horas.&lt;br /&gt;- Si pues, así dicen.&lt;br /&gt;Así como tanta gente concurría al lugar Canta Rana para ser atendida por el ya famoso meico japonés, había otras que no compartían, para nada, del prestigio alcanzado por este pseudo facultativo y alegaban que la gente ignorante se dejaba seducir por el misterio que significaba la nacionalidad del meico y el histrionismo que éste ponía en sus atenciones. Estos…eran los médicos de Santa Cruz, liderados por el Dr. Fabres, Director del Hospital y autoridad sanitaria del sector, que buscaban por todos los medios terminar con este individuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alegaban que muchas personas se atendían por años con el meico sin conseguir mejoría alguna y después llegaban al hospital cuando la enfermedad estaba tan avanzada que ya no tenía remedio. Los pacientes fallecían y parecía que ellos, los médicos alópatas, no habían podido curarlos. Sentían que ya estaba haciendo daño a la sociedad que ellos debían proteger.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta era la verdadera razón que los había llevado a entablar la acción judicial en contra de este individuo curandero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días mi Teniente…Sargento Miranda y Carabinero Román –comisión civil- se presentan con un detenido por orden judicial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un día domingo de verano, alrededor de las nueve de la mañana y el Teniente José Martínez, recién llegado a la Segunda Comisaría Santa Cruz, en una actividad absolutamente rutinaria, revisaba los libros de la guardia a fin de imponerse de lo acontecido durante las últimas veinticuatro horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días…y ¿Cuál es el detenido? Consulta el Oficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Este mi Teniente! Dice Miranda, al momento que se hace hacia un costado y señala a un hombre de baja estatura y delgado que se encontraba detrás de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Este es el famoso meico japonés, pues mi Teniente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad el individuo tenía rasgos orientales y ello sumado a su contextura física, le daba el aspecto de ser japonés, razón que justificaba su apodo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué me dijo que lo habían detenido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por orden judicial, mi Teniente. Parece que el médico director del hospital&lt;br /&gt;puso una demanda en su contra por ejercicio ilegal de la medicina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tiene a mano la orden, se la mostró al detenido o se limitó a traerlo preso sin explicación alguna?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Por supuesto, mi Teniente que le di a conocer la orden judicial, aunque, por razones obvias, no se la pasé a él para que la leyera!. Usted sabe que estos individuos aunque parezcan inofensivos, de repente hacen pasar unos tremendos malos ratos. Hace unos días un angelito de estos le rompió una orden judicial al Jefe del Retén Paredones y se quedaron sin documento alguno que justificara la detención. Por suerte que se mantienen buenas relaciones con el Juzgado del Crimen y pudieron conseguir un duplicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A todo esto, el meico observaba y escuchaba la conversación del Teniente con el Sargento, como si hubiese estado sentado en el living de su casa. Le faltaba sólo ponerse pierna arriba, encender un cigarrillo y unirse a la cháchara. Su expresión era de la más completa tranquilidad y seguridad en sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el Teniente aceptó la explicación como válida, pues sabía que Miranda era un funcionario muy puntilloso en cumplir con las formalidades que los procedimientos policiales exigían, decidió igual pedirle dicho documento.&lt;br /&gt;¡Muéstreme la orden, quiero verla!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sargento echó mano a su bolsillo trasero de donde sacó una pequeña libreta y de entre sus páginas extrajo una hoja de papel muy doblada que pasó a su superior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Teniente, con actitud revisora, extendió el papel y lo leyó comprobando que todo estaba en regla, sin embargo llamó su atención que la orden rezaba:”Deténgase al meico japonés”, sin indicar otra identificación más específica, situación que comentó con sus subalternos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al parecer, Miranda tenía la explicación. Lo que sucede, mi Teniente, es que el&lt;br /&gt;director del hospital puso una demanda en contra del “meico japonés”, el juzgado extiende la orden de detención en contra del “meico japonés” y nosotros detenemos al “meico japonés”, que es este individuo, por lo demás muy conocido en el sector de Canta Rana, de modo que no había donde perderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Teniente Martínez era un hombre que no se conformaba fácilmente con una explicación que, para él, no era todo tan sencillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Así que usted es japonés mi querido amigo? Interrogó al detenido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si señol, y sel japonés, responde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y cuánto tiempo lleva en Chile?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo estal en Chile quince años señol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Casado o soltero?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo sel casado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Con chilena o japonesa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Yo sel casado con chilena señol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Tiene hijos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si señol, yo tenel tles hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Teniente, después de cavilar por algunos segundos y adoptando una actitud de superioridad, casi doctoral, decidió continuar con su interrogatorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Dígame mi amigo…¿Qué significa en japonés “kampai”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Kampai señol, quelel decil cuando uno salil pal campo a comel con la familia o amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque la pregunta lo había sorprendido, el meico se mantuvo sereno y había dado su respuesta con bastante seguridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah! Quiere decir salir de camping. Aclara el Teniente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si señol, eso es salil de camping-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y…¿Qué significa “Arigató”?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso señol, sel una folma de llamal a los gatitos. Esto último, el meico lo expresó casi en un susurro, sin convencimiento alguno de lo que decía. Sus ojos casi ocultos detrás de sus párpados rasgados, se movían de un lado a otro sin encontrar punto alguno donde fijarlos y disimular su creciente nerviosismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las explicaciones del meico japonés fueron más que suficientes para el Teniente Martínez. Le había quedado perfectamente claro el origen del detenido. Un par de preguntas más y todo sería aclarado, sin quedar duda alguna. Hasta el propio Tribunal se sorprendería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se paró de detrás del escritorio, donde se encontraba, y mirando fijamente al individuo, caminó hacia él con aspecto amenazante y actitud agresiva. Los brazos u poco separados de su cuerpo y los puños apretados eran señal inequívoca de su fiereza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los presentes dieron por hecho que se produciría una situación violenta y por lo mismo le abrieron paso al oficial que mostraba cara de pocos amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El detenido miraba a unos y otros, sentado como estaba en un escaño, sintiéndose acorralado y esperando lo peor. Su rostro palideció, sus pequeños ojitos se redondearon de espanto y sus manos se acercaron a su cara esperando alcanzar a protegerla del inminente ataque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Repentinamente y con voz potente y clara, el oficial lo interroga agresivamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿De donde eres tú huevón? Al tiempo que levanta su puño amenazadoramente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡ No…no señor…no me pegue, si yo soy …de Hualañé!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y cómo te llamas? Continuó el Teniente, con igual agresividad, tomándolo de las solapas de una chaquetilla corta que vestía y casi levantándolo en vilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me llamo José Morales Morales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los funcionarios que se encontraban presentes se miraban atónitos ante el descubrimiento hecho por el Teniente y después de diez segundos de silencio, todos explotaron en sonoras carcajadas, incluido, por supuesto, el oficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mi Teniente, consulta Miranda, ¡No me diga que usted habla japonés!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Pero…por supuesto! Aprendí el año pasado cuando vino a Chile la Escuadra Japonesa y yo me desempeñé como intérprete, contestó bromeando Martínez.&lt;br /&gt;Muy en serio agregó: Lo único que se de japonés es lo que le pregunté a este hombre y lo aprendí con el profesor de Defensa Personal que teníamos en la Escuela de Carabineros cuando éramos alumnos, porque él era japonés, por supuesto que verdadero y les puedo agregar que la palabra kampai quiere decir “Salud” y arigató, “Muchas gracias”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; “Parece increíble, pero todo lo que se aprende, alguna vez en la vida nos puede ser de utilidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-2234760291105531712?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/2234760291105531712/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=2234760291105531712&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/2234760291105531712'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/2234760291105531712'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2008/01/el-meico-japons.html' title='El &quot;meico&quot; japonés'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-2099421049530295320</id><published>2007-12-03T06:12:00.000-03:00</published><updated>2007-12-03T06:19:25.978-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hombres simples'/><title type='text'>Recuerdos</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: justify;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Son sentimientos que Mario nunca se atrevió a expresarlos y que quedaron guardados dentro de él para siempre, sin atreverse jamás a contárselos a sus hermanos ni amigos, ni siquiera en sueños. A veces fue por temor a ser motivo de burlas y otras por simple timidez; pero cualquiera haya sido la causa, los sentimientos quedaron guardados, primero en su corazón y después, simplemente en su memoria y nunca… nunca… han desaparecido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Desde que era chico y empezaba a despertarse en él su instinto de hombre, sintió que su atracción por las mujeres se le hacía irresistible y que a pesar de ello les temía. Era algo así como sentirse muy poca cosa para ella, la elegida de ese momento, y por lo mismo temer no ser aceptado. Y después de no haber sido aceptado… ¿Qué le quedaba por hacer? ¿Cómo podría mirarla de nuevo a los ojos, sin demostrar que su negativa lo estaba matando?¿Cómo sería visto por otras mujeres que conocían este rechazo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Con el tiempo aprendió que las mujeres, por alguna razón desconocida, no aceptan al hombre que ha sido despreciado por alguna de sus amigas, ni aunque ellas se estén muriendo por él. Debe ser por una especie de orgullo mal entendido. Algo así como sentirse recogiendo los desperdicios que botó su amiga. Sin embargo, si ha sido el hombre el que ha rechazado a la amiga, ellas siempre estarán dispuestas para él. Es curioso, pero así es.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Los hombres somos distintos, nos gusta una mujer y esperamos con impaciencia que la relación sentimental que mantiene se rompa lo antes posible, sin importarnos la causa de este rompimiento, ya que lo único que interesa es que está disponible. Incluso, antes del término de la relación, ya hemos dado, de alguna forma, muestras de nuestro interés.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Mario era tremendamente enamoradizo. Bastaba que le diera un beso a una mujer para sentirse enamorado hasta los huesos. Se ponía melancólico, volado, pensativo, distraído. Soñaba día y noche con su amada. Revivía con intensidad cada beso que le había dado e imaginaba la dulzura de los que le daría en la próxima cita. Llenaba sus cuadernos con corazones atravesados por una flecha que tenía las iniciales de ella y de él. Le escribía cartas de amor que nunca le enviaba. Le bajaban las notas del colegio. No hacía las tareas. Ya casi no hablaba, ni siquiera con su amada, puesto que se encontraban y se abrazaban besándose, hasta que llegaba el momento de la despedida, tiempo durante el cual no les quedaba espacio para las palabras. Terminaban, ella y él, con los labios hinchados de tanto besarse. De ese amor, no se olvidaba jamás y cada vez que lo recordaba se ponía nuevamente melancólico y añoraba esos tiempos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Terminada esta relación y habiendo transcurrido un tiempo prudente, Mario estaba nuevamente enamorado y re juraba que esta vez el amor sí era verdadero y profundo y seguramente para toda la vida, pues su cuerpo entero vibraba, cada vez que sus labios rozaban los de ella y esto no lo había sentido nunca. Si llegaba a terminarse este pololeo, se iba a morir de amor. Este amor… tampoco lo olvidaría jamás.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Fueron innumerables los amores que tuvo, principalmente en esta época de la adolescencia y… por todos se moría y… ni uno olvidaría. Él era bien parecido, alto, moreno, ojos verdes, corpulento y sin una gota de grasa en su cuerpo. Las mujeres lo encontraban buen mozo, atractivo y simpático ¡Qué más podía pedir a Dios! Por eso también nunca le faltaron las pretendientes, que prácticamente tenían que ser ellas las que le declaraban su amor por iniciativa propia, debido a la timidez y temor de él al rechazo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Pero como ocurre con casi todas las cosas en la vida, cuando son fáciles, pierden su atractivo. Las niñas de su edad ya no tenían gracia. Unos besos más o menos empezaron a no afectarle y en consecuencia tuvo que cambiar de rumbo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;La oportunidad llegó en una fiesta en casa de Marisol, una compañera de curso. Ahí conoció a una tía de su compañera y no más verla, se enamoró de ella. Bailaron un par de veces. Sintieron el roce de sus cuerpos, la sangre empezó a circularles con una rapidez inusitada, las manos se daban apretones y se cruzaban miradas a los ojos, en las que mostraban el calor que los estaba consumiendo. Fue ella la que, sin desearlo, dijo ¡Basta!. ¡Esto no puede continuar…hoy!. Mario no sabía qué hacer ni qué decir. ¿Cómo decirle a una mujer que lo doblaba en edad, que quería una cita con ella?. ¿Se reiría? ¿Le diría que eso era ridículo ya que él era un niño que recién comenzaba a afeitarse y ella una mujer hecha y derecha?. Su cuerpo temblaba y no se atrevía ni a mirarla. Sudaba entero. Pero fue ella, otra vez, la que tomó la iniciativa y lo invitó a salir al patio a fumar un cigarrillo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;-¿Cómo me dijiste que te llamabas?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Mario&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Bien Mario…para que te tranquilices. ¿Podrías hacer el favor de ir a buscar un par de tragos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- ¡Por supuesto!. Se fue Mario al interior, sin saber siquiera lo que había contestado, y regresó en un par de minutos con sendas piscolas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Sabes Mario…tú eres un joven sumamente atractivo para mi. No te lo puedo explicar bien con palabras, pero mientras bailábamos, al sentir tu cuerpo rozar con el mío, algo me ha pasado. Como si repentinamente la sangre me circulara con mucha fuerza y me he acalorado y se me ha agitado la respiración y me han comenzado a tiritar las piernas y otras cosas. Ha sido todo sumamente curioso, porque nunca me había sucedido algo así. ¿Sentiste también algo o he sido solamente yo? Interrogó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Siii… algo así también me ha pasado, contestó Mario, que, en realidad no sabía qué hacer ni que decir, pues no tenía costumbre relacionarse con personas de otra edad que no fuera la suya. Más aún en este caso en que ya se sentía enamorado de esta mujer tan mayor que él y cuyo comportamiento lo tenía lleno de dudas y temores ¿Ella estaba jugando con él, entreteniéndose? Y si no era así ¿Qué le había querido decir al contarle lo que sentía?. En realidad él no entendía nada, porque parece que no escuchaba nada y lo que lograba escuchar, lo confundía. Le hubiese gustado que ella le hubiera dicho derechamente que quería pololear con él, aunque hubiese sentido una vergüenza tremenda por no haber sido él quien tomase esa iniciativa; pero por lo menos se hubieran terminado sus dudas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Mira Mario, tú debes saber que yo soy tía de Marisol y que me llamo Loreto. Te das cuenta, por cierto, que soy bastante mayor que tú y que por lo mismo tengo mucha más experiencia que tú.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Si, todo eso lo sé.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Bien… me doy cuenta que no hayas qué hacer ni qué decir, de modo que todo lo voy a decir yo y tú te limitarás a asentir o a disentir; pero antes, debes hacerme una promesa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;-De qué se trata.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Todo lo que te diga, será solamente para nosotros dos, nunca…jamás, se lo dirás a nadie. Debe ser una promesa de hombre grande, porque lo que espero que pase, será también de hombre grande  ¿De acuerdo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Sí, de acuerdo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Escucha entonces con mucha atención: “El próximo lunes, durante toda la tarde, voy a estar sola en mi casa, que es la casa de mis papás, ya que ellos van a salir y volverán más o menos a las nueve de la noche. Quiero que tú inventes en tu casa cualquier excusa y me vayas a ver. Voy a estar esperándote desde las tres en adelante. Vivo a cinco cuadras de aquí, en calle Los Almendros Nº479. Ahora vas a ir al baño y allá, sin que nadie te vea, vas a anotar la dirección. Anda y vuelve altiro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Bien, con permiso. Si antes, Mario estaba confundido, ahora ya no hilvanaba ni las ideas. Lo que le pasaba, en realidad lo tenía asustado. No sabía qué iba a suceder más adelante ni cómo debía comportarse y eso le atemorizaba.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Loreto, no era una belleza de mujer, pero tenía un rostro agraciado, de aspecto infantil, metido en un cuerpo de mujer muy bien formado, aunque de baja estatura. Sin embargo no era su cuerpo el que le daba el aspecto de adulto, sino sus ojos, o mejor dicho su mirada…profunda, cálida, serena, firme y desafiante, aunque también podía ser tierna, seductora y romántica. Era el tipo de mujer que todos los hombres hubiesen querido conquistar, tener consigo, regalonear y tener relaciones íntimas. Sin embargo, proyectaba una seguridad en sí misma tan potente, que eran pocos los que osaban acercarse a ella con afanes de conquista. Y en realidad, era así, de carácter fuerte y avasallador, inteligente, despierta, de respuestas ágiles y acertadas que opacaban a cualquier interlocutor, incluso al más experimentado y aún más, dependiendo del tema de conversación, ella no tenía problemas para ridiculizar o hacer parecer un tonto, al audaz que se animase a enfrentarla. Sabedora de sus capacidades, le gustaba ser ella la que dominara y dispusiera lo que había que hacer y cómo había de hacerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;No iba a ser Mario quien la pusiera nerviosa o la hiciera cambiar su comportamiento rutinario, si en sus manos era un pobre pajarito que aún ni emplumaba. Había que trabajar mucho con él para transformarlo en un verdadero hombre y… ya se lo había propuesto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;-¿Anotaste bien la dirección?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Si, conozco bien ese barrio, está todo claro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Ahora nos vamos a separar, vas a ir a bailar con tus compañeras y te vas a olvidar de mí hasta el lunes. Yo voy a bailar con otros jóvenes, como si tú y yo no hubiéramos conversado nada ¿De acuerdo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- De acuerdo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Una última recomendación: Deja de mirarme para que el resto de los que están aquí no sospechen ni comiencen a hacer conjeturas maliciosas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;-Ya. Hasta el lunes a las tres, repitió Mario como para asegurarse.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Te estaré esperando.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;De ahí en adelante, Mario se encontraba en las nubes. Bailó y conversó con otras niñas, sin saber siquiera lo que decía, si acaso dijo algo; pero de su silencio nadie se extrañaba porque era conocido como poco conversador con el sexo opuesto. Hizo esfuerzos para no mirar a Loreto que alentaba a bailar a los otros muchachos y se reía y disfrutaba de las bromas que se hacían entre ellos, como si hubiese sido una más del curso. Por supuesto que más de alguno comentó, por lo bajo: ¡Putas que es linda la tía de la Marisol! ¡Mírala cómo baila! ¡Si yo fuera más grande &lt;span style="font-style: italic;"&gt;le haría los puntos&lt;/span&gt; y te aseguro que no se me escapaba!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Mientras tanto, Mario tenía un revoltijo de ideas que iban y venían por su mente en forma totalmente desordenada. La noche no avanzaba. Ya enamorado, Loreto lo estaba dominando. Por su cabeza el torbellino de preguntas no cesaba:¿Qué pasaría el lunes?. No tendría prueba que estudiar para el martes?. Alguien se habrá dado cuenta?. No estaré poniendo cara de tonto?.A qué se dedicará Loreto?. Tendrá pololo o novio?. Querrá que nos vamos a la cama?. No vaya a ser cosa que yo meta las patas, hasta el cogote, haciéndole una insinuación así?. Y si no le digo nada voy a quedar como un imbécil o pajarón o mariquita. De qué tendré que hablar con ella? Nunca de política, de religión ni menos de fútbol, decía don Pepe, un vecino. Entonces, de qué? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;La fiesta terminó relativamente temprano, alrededor de las 04,00 hrs y se armaron grupos para ir a una u otra discoteca a continuar el baile. Mario se fue directo a su casa. Tenía muchas cosas en qué pensar, además que ya se encontraba enamorado y sus elucubraciones amorosas estaban en un punto culmine. Esa noche o mejor dicho el resto que quedaba de noche, se le hizo difícil conciliar el sueño. Se daba vueltas en la cama y trataba de dejar su mente en blanco. Contaba ovejas y cuando llevaba diez, ya estaba pensando otra vez en Loreto. Decidió, por último, que su pensamiento divagara sin trabas, hasta que, sin darse cuenta, se durmió.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Los días siguientes, antes del lunes, fueron verdaderamente suplicios. Caminaba sin rumbo y sin destino. Su mente era un caos sin posibilidad de ordenarla. Trataba de recordar con detalle, la experiencia que, según decía Hernán, un compañero de curso, había tenido con una niña del curso paralelo; pero no le cuadraba con lo que él estaba viviendo, principalmente por la gran diferencia de edad de las protagonistas. La niña, sin saber qué hacer, se dejó llevar por Hernán y éste, desconocedor también de las maniobras a realizar, actuó conforme le señalaba su instinto animal. Claro que cuando contaba su experiencia, la adornaba con flecos de su propia creación, pretendiendo aparentar que dominaba el tema. Lo suyo, era muy distinto. Para empezar la mujer era hecha y derecha y así lo había manifestado ella misma. Además tenía una personalidad difícil de encontrar en otras mujeres. Y por último, todo iba a suceder con una planificación fríamente calculada, de modo que lo más probable es que no quedara detalle alguno por cubrir… por parte de ella y aquí Mario era quien debía dejarse llevar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Esto era lo peor de todo, la incertidumbre de no saber a qué atenerse. El ignorar completamente lo que sucedería, es decir saber lo que sucedería, pero no saber cómo, ni qué debía hacer él, ni cual debía ser su comportamiento, ni qué hablar o no hablar. Todo era una incógnita. Sus compañeros, cuando hablaban del tema, decían tantas cosas que ahora venían a su mente y lo asustaban. Decían que la primera relación era dolorosa, terrible, porque al hombre algo se le cortaba y sangraba. Decían también que cuando las mujeres eran muy mayores se aprovechaban de los jóvenes y les sacaban el jugo, que hacían cosas degeneradas y que ellos terminaban empotados. No sabía lo que esto último significaba, pero parecía ser algo malo. En resumen, según todos decían, lo mejor era iniciarse con una niña de la misma edad, porque así podían aprender los dos y ninguno dominaría al otro. Decían también que después de haber tenido relaciones, algo pasaba en uno, que hacía que se le notara por un tiempo y que a las mujeres se les notaría para siempre, porque de ahí para adelante caminarían con las piernas un poco abiertas, dependiendo de las veces que hubieran tenido relaciones.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;En fin…todo era un enigma que tendría que afrontar, cualquiera que fuesen las consecuencias, por haber aceptado la invitación que Loreto le hiciera. Trató de ubicar a don Pepe, el vecino, pero no le fue posible porque se encontraba fuera de la ciudad por varios días. Esa era la única posibilidad que tenía de saber algo real y verdadero ya que, según él decía, sabía mucho de la materia y tenía una vasta experiencia con mujeres de todo tipo y condición.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Como no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, irremediablemente llegó el lunes. Mario estaba desesperado. Deseaba que la hora no avanzara; que se paralizara el tiempo; que las clases se hicieran eternas; que ocurriera algo imprevisto que lo liberara del compromiso, sin que le asistiese responsabilidad; que a ella le diera un ataque; que hubiese un terremoto; que lo atropellara un auto o aunque fuese una bicicleta; y que por cualquiera de estas causas la cita no se concretara. Sin embargo el día era tan normal y común, que no se vislumbraba posibilidad alguna de excusa. Para peor de sus desgracias, la última hora de clases, había tratado sobre la reproducción humana, lo que aumentó más su preocupación, ya que hasta ese momento no había pensado en la posibilidad de un embarazo. Y si esto llegara a suceder ¿Qué iba a pasar entonces? ¿Qué explicación iba a dar? ¿A quién le iba a echar la culpa? ¿Y qué había que hacer para que esto no sucediera? ¡Oh Dios mío! Se decía ¿Por qué me permitiste meterme en tamaño enredo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;El tiempo se había vencido y había que pagar la deuda. Eran las tres de la tarde cuando salió de su casa rumbo a lo desconocido. Caminaba a paso cansino, iba derrotado de antemano, incluso, producto de su tensión nerviosa, comenzó a sentir efectos físicos típicos, como sudoración helada, temblores en las manos, palidez facial, amargor bucal, problemas visuales y otros que a él le parecía, le daban el aspecto de idiota; pero continuaba su camino como un autómata, como el condenado a muerte camina hacia el cadalso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Eran las 15,40 horas, calle Los Almendros Nº 479, confrontó la dirección con la anotada en el papelito el día de la fiesta. Estaba bien. Era la que buscaba. Tomó aliento y tocó el timbre, con los dedos cruzados, esperando que estuviera en malas condiciones y no saliera nadie, más no fue así.  Antes de un minuto abrió la puerta Loreto. Estaba vestida con una bata blanca, que hacía notar que debajo de ella no tenía otra vestimenta. Se hubiese visto verdaderamente hermosa, si la expresión de su rostro no hubiera sido lo amarga que era.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- ¡Hola! Masculló Mario, con una voz casi imperceptible.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Loreto, sin siquiera contestar el saludo le espetó ¡No te dije que a las tres, te esperaba! Lo dijo pronunciando las palabras sílaba por sílaba y con una dureza sorprendente en una mujer menuda y aparentemente delicada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- Son recién veinte para las cuatro y como tú me dijiste…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;- ¡Sé muy bien lo que te dije! Le interrumpió ella. Si hubieses llegado a la hora indicada, todo hubiese sido distinto ¡Tonto! Ahora está otra persona conmigo y no te puedo recibir ¡Mándate cambiar y no esperes que esta oportunidad se vaya a repetir! ¡Pensé que ya eras un hombre y me equivoqué!¡Adiós! Dicho esto, cerró la puerta con firmeza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Mario, quedó por algunos segundos petrificado mirando la puerta, después dio media vuelta y se marchó de regreso. Sentía algo extraño y ambiguo. Por una parte, un poco de vergüenza por haber sido tratado tan mal y por otra, la tranquilidad de haberse sacado de encima el peso de esta situación que le agobiaba. En el fondo, empezó rápidamente a predominar la tranquilidad. Se terminaron las sudoraciones y las otras manifestaciones físicas. En buenas cuentas, descansó. Nunca más supo de ella, pero como le sucedió con otras, la recordaba con añoranza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 102, 102); font-family: trebuchet ms;"&gt;Después de muchísimos años, alrededor de una meza, con un par de amigos jubilados, igual que él, y luego de haberse tomado varias botellas de buen tinto, Mario decía: Primera vez en mi vida, que cuento una historia mía. Siempre he sido reacio a hablar de mi y no sé por qué hoy lo he hecho, talvez ha sido el tintito que me ha soltado la lengua o a lo mejor son los años que nos quitan el pudor y la vergüenza. Sólo una cosa quiero agregar. Dos veces en mi vida he sentido miedo profundo, fuerte, incontrolable y desesperante, una…cuando caímos en avioneta entre los cerros y el único que se salvó fui yo y la otra… la que me hizo pasar esta bribona de la Loreto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-2099421049530295320?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/2099421049530295320/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=2099421049530295320&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/2099421049530295320'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/2099421049530295320'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2007/12/recuerdos.html' title='Recuerdos'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-8776137012081267637</id><published>2007-11-19T05:24:00.000-03:00</published><updated>2007-11-19T05:32:09.006-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento policial'/><title type='text'>EL   COMPROMISO</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 0);font-size:100%;" &gt;&lt;br /&gt;Era un Domingo de invierno y el Cabo de Carabineros Pablo Calderón iniciaba su turno a las 07,00 horas. Aún estaba oscuro y hacía bastante frío, pero él, hombre joven y vigoroso estaba acostumbrado a estos quehaceres, de modo que no le afectaba en su ánimo la condición atmosférica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era un hombre alegre, de buen carácter, bromista, optimista y siempre dispuesto a colaborar con quien lo necesitase. Esto hacía que sus compañeros sintieran por él una especial simpatía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas mismas características le impulsaban también a ayudar, hasta donde le era posible, a la gente que se lo pidiera cuando se encontraba de servicio o incluso fuera de él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no había que confundirse, porque si alguien pensaba que era débil de carácter, estaba muy equivocado, ya que junto a estas características, también estaba dotado de una fuerte personalidad y de un tesón a toda prueba. Así, si había algo que él consideraba que debía hacerse, lo más probable es que terminara haciéndose, porque ponía todo su empeño y empuje para que así fuera, aunque tuviese que trabajar días, semanas o incluso meses en conseguirlo, pero su perseverancia no disminuía un ápice.&lt;br /&gt;En realidad, éste era un verdadero personaje, distinguido de todo el resto, felizmente por sus virtudes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su aspecto físico era un hombre completamente común, aunque su rostro tenía rasgos que lo mostraban como una persona voluntariosa: ojos un poco chicos, cejas tupidas, nariz recta, pómulos bien marcados, mandíbula semi cuadrada, boca de labios delgados y pelo negro levemente ondulado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese domingo fue asignado a un sector donde los prostíbulos se encontraban uno al lado del otro por ambas aceras y por espacio de aproximadamente tres cuadras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casas antiguas de fachadas continuas pintadas de extravagantes colores y algunas con letreros colgantes que las identificaban con nombres extraños sacados quien sabe de que novela o simplemente productos de la imaginación de su propietario, que pretendían llamar la atención de los posibles clientes. Una luz roja en el pórtico, señal característica e identificadora de estos locales nocturnos, completaba el paisaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calderón recorría su sector que a esas horas se encontraba prácticamente desierto, aunque por aquí o por allá un curadito afirmado en el muro de una casa, fumaba un cigarrillo tan trasnochado como él mismo. En general, todo tranquilo, indicando talvez que la noche del Sábado se habían desarrollado las actividades propias del lugar en completa paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era precisamente este ambiente tan tranquilo el que más agradaba a Calderón. Prefería un poco más de movimiento y actividad. Se paseaba observando con minuciosidad cada rincón por si hubiese pasado algo digno de ser investigado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siendo más o menos las 09,00 horas y cuando ya había perdido las esperanzas de acción se acerca a él, un hombre de aproximadamente 40 ó 45 años, 1,80 mts. de estatura, contextura gruesa, manos grandes y toscas, moreno, de pelo tieso y desordenado y en general de apariencia vulgar, que evidentemente tenía el aspecto de no haber dormido durante toda la noche y haber bebido más de lo razonable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días mi Cabo…saluda con voz temblorosa producto seguramente de la trasnochada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Buenos días, contesta Calderón, adoptando, por supuesto, una actitud de autoridad. Y agrega…qué se le ofrece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Lo que sucede, mi Cabo, es que anoche tuve un percance, contesta el individuo, demostrando seguridad en sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien, replica Calderón al momento de sacar desde su fornitura una libreta y un lápiz para tomar nota de la información que le daría el hombre y acto seguido comienza su interrogatorio: ¿Cuál es su nombre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Evaristo Soto Pérez, mi Cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Edad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- 42 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Estado civil?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Casado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Profesión u oficio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Trabajo en la vega, como cargador de camiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Dirección?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Calle Los Colihues Nr. 234 de esta misma comuna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Carné de identidad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero mi Cabo, yo no sé por qué usted me pregunta tantas cosas, si el que va reclamar soy yo mismo y aquí estoy en cuerpo presente para eso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si eso yo lo sé hombre; pero lo que pasa es que tengo que saber quién es el reclamante. Cómo se le ocurre que voy a recibir un reclamo no sé de quién. Qué cree usted que voy a decir al juzgado…que reclamó alguien que no tengo idea quien es, ni qué hace, ni donde vive… pensarían que soy el rey de los estúpidos. Así que déme la información que necesito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Está bien. Carné Nr. 9.847.0….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Conforme. Dígame ahora…¿Cuál es su percance?, como usted le llama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Resulta, mi Cabo, que anoche yo estuve tomándome unos tragos en el cabaret “Chuchulita” y parece que se  me anduvo pasando la mano, porque me quedé dormido en un sofá. Cuando desperté ahora en la mañana como a las 06,00 hrs. me di cuenta que me habían robado $ 20.000 que tenía en el bolsillo del pantalón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y usted aceptó así de buenas a primeras que le hubieran robado y no alegó nada? Le interrumpió Calderón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No pus mi Cabo…si desde que desperté que estoy alegando pa que me devuelvan mis luquitas que, incluso, las tenía aparte porque eran pal puchero de la semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y qué explicación le dan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ninguna. Solamente dicen que nadie ha robado nada y que me mande cambiar del lugar.&lt;br /&gt;- Si las cosas son como usted me dice, vamos a ver cómo solucionamos este problemita. ¿En qué cabaret me dijo que sucedieron los acontecimientos?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- En el “Chuchulita”, mi Cabo. Está a mitad de la cuadra siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bien. Vamos, entonces, a conversar con esa gente, a ver qué explicaciones tienen. Y agregó: una preguntita más ¿Usted tiene testigos o pruebas de que tenía ese dinero que dice le robaron?, porque si no es así, va a ser su palabra contra la de ellos y en ese caso no va a recuperar un peso ni en los tribunales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si, mi Cabo, tengo de testigo a mi amigo Luis Matamala que todavía se encuentra ahí, está quedado con la Jennifer. Con él llegamos juntos y yo le comenté que tenía esas 20 luquitas y que tenía que guardarlas para la casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminaban a paso rápido, de modo que antes de cinco minutos ya se encontraban frente a la puerta del cabaret señalado por Evaristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Cabo Calderón, con la decisión que le caracterizaba llamó a la puerta golpeándola con los nudillos de su mano y como nadie respondiera, repitió los golpes por dos o tres veces y cada vez con mayor intensidad, hasta que se escuchó una destemplada voz de mujer que con fuerza preguntaba quien llamaba, agregando, por supuesto una grosería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Carabineros! Respondió Calderón con similar firmeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Ya voy, ya voy! Déme un minuto para abrigarme un poco que hace tanto frío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bien; pero apure la maniobra, que el tiempo no sobra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco rato apareció en la puerta del negocio, una mujer sesentona, regordeta, absolutamente despeinada, con un olor a azumagado que  hedía a tres metros de ella, con facciones de hombre y de aspecto francamente desagradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué se le ofrece, mi Cabo? Consultó con voz aguardentosa y tufo a trago avinagrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tenemos un pequeño problema señora…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Norma. Completó la mujer, y agregó: soy la regente del negocio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bien, señora Norma, como le decía, tenemos un pequeño problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Usted dirá, interrumpió la mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si señora, si usted me deja hablar le voy a explicar con claridad de qué se trata.&lt;br /&gt;Este señor que está aquí a mi lado, dice que anoche estuvo de cliente en su local, que se le pasó la mano con los tragos y se quedó dormido en un sofá y que, cuando despertó, se percató que le habían sustraído del bolsillo de su pantalón $ 20.000. Agregó que le presentó a usted el reclamo correspondiente y no había sido escuchado ni menos se le había resuelto el problema. Dice, por último, que tiene un testigo que sabía que él tenía ese dinero y del uso que le daría. ¿Qué me puede usted decir al respecto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno, mi Cabo, usted comprenderá que yo no puedo estar pendiente de lo que hacen las chiquillas con los clientes, porque tengo que atender el bar, preocuparme de la música y otros menesteres, de modo que cada una responde por lo que hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bien, dijo Calderón y dirigiéndose a Evaristo Soto le consulta: ¿Con cual chiquilla estuvo usted?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Con la Jessica, mi Cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces señora Norma, que venga la Jessica de inmediato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Conforme, replicó la regenta, dirigiéndose al interior de la casa en busca de la muchacha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al poco rato regresó acompañada de una mujer alta, de hombros anchos, morena, de pelo rubio oxigenado, voz ronca, despeinada y de aspecto trasnochado. El no haberse sacado el exagerado maquillaje, le daba la apariencia de una vulgaridad desmedida. Aun así, no aparentaba más de 27 ó 28 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál es su nombre señorita? Le interroga Calderón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tengo dos nombres, mi Cabo, le responde la muchacha. Y continúa…el nombre artístico y el nombre verdadero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A ver, deme los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno. El artístico es Jessica de Castro y el verdadero Ramón Fuentes Robles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto que Calderón comprendió de inmediato a quien se estaba dirigiendo. Sin embargo, sin dar muestras de asombro, continuó con lo suyo con absoluta normalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Este caballero, indicando a Evaristo, la acusa de haberle sustraído desde el bolsillo de su pantalón un billete de $ 20.000, mientras él –en estado de ebriedad- dormía en un sofá que se encuentra en el salón del local. ¿Qué me puede usted decir al respecto?. Le advierto que dispongo de poco tiempo y necesito que me diga la verdad de inmediato ya que en caso contrario vamos a tener que ir a arreglar este asunto a la Comisaría y como usted debe saber, en el cuartel las cosas se solucionan de otra forma. Calderón pretendía amedrentar a la muchacha para que dijera la verdad, con la amenaza de llevarla al cuartel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Si, mi Cabo, yo tengo claro que tengo que hablar con la verdad porque en caso contrario salgo perjudicada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, pues chiquilla, intervino la Regenta, siempre hay que ir con la verdad por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya, vamos entonces con los hechos, según usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mire, mi Cabo, este caballero y yo estábamos bailando en el salón y tomando unos tragos. Y usted debe saber que la combinación de tragos con el baile tropical, que de por sí es calentón, más algunos bailes lentos bien apretados y uno que otro besito, fueron caldeando los ánimos y los cuerpos de él y mío, hasta que me pidió que nos fuéramos a acostar. Yo le dije lo que cobraba y estuvo de acuerdo. Nos fuimos a la cama y al comenzar a desvestirnos preferí decirle la verdad, es decir, que   yo no era lo que él se imaginaba y me contestó que no le importaba. Entonces tuvimos relaciones que, según conversamos, nos dejaron satisfechos a los dos. Mientras descansábamos estuvimos charlando y él me preguntó qué era lo que yo sentía cuando tenía relaciones. Traté de explicárselo lo mejor que pude, pero como parecía que no me entendía con claridad, le propuse que probara y… él aceptó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo Soto no hallaba dónde meterse, su rostro cambiaba de colores pasando por el arco iris completo, su mirada se clavó en el infinito y sus labios comenzaron a temblar notoriamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Jessica continuó…fue entonces, mi Cabo, que yo al tomarlo de los tobillos, como carretilla, me di cuenta que tenía algo escondido en el calcetín del pié derecho, lo saqué y era un billete de $ 20.000 que guardé, porque, usted comprenderá, yo no hago ese tipo de trabajos, de manera que sólo cobré lo hecho y barato, porque para mi eso es un tremendo sacrificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que se diga, mi Cabo, contrario a lo que le acabo de declarar, es falso y si este hombre es bien hombre, tendrá que reconocerlo así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hizo un silencio en el que podría haberse escuchado el motor de un satélite artificial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue Calderón quien lo rompió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Muy bien. ¿Qué me dice ahora señor Soto? ¿Tiene algo que replicar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo Soto estaba mudo y su respiración era muy agitada. Tenía los ojos inundados de lágrimas que lograba mantener quien sabe por qué milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Hable hombre! Le insistió Calderón. Niéguelo o afírmelo; pero no se quede callado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, mi Cabo, dijo Evaristo con un hilito de voz casi inaudible.Todo lo que dijo la Jessica es verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y continuó entre sollozos…tengo tres hijos que ya son grandes y he caído en lo peor que puede caer un hombre. Qué pensarían ellos y mi mujer si supieran lo que me ha pasado. Creo que lo único que me queda es quitarme la vida, para que nunca se enteren de esta degeneración a la que ha llegado su esposo y padre. Retiro mi reclamo y disculpen las molestias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se aprestaba a marcharse, cuando intervino Calderón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mire, mi amigo. Evidentemente que usted ha tenido una conducta, desde todo punto de vista, reprochable. Ha echado por tierra su condición de hombre-macho, de esposo y de padre, eso es innegable y probablemente usted mismo no se lo perdone jamás; pero aquí las cosas las arreglo yo y se hacen como yo lo dispongo. ¡Estamos claro! Entonces vamos a hacer un compromiso formal entre los cuatro que acá estamos. “Nunca, jamás en la vida nadie se va a acordar de este asunto, ni menos lo comentará”. Si alguien más lo llegara a saber, ya me encargaré yo de averiguar quien faltó a este compromiso y de hacerle pagar las consecuencias de esta deslealtad. Agregó, por último, con voz potente y clara: ¿Estamos de acuerdo?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos contestaron al unísono: “Si, mi Cabo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen que el Cabo Calderón, una vez terminado su servicio, dio cuenta no haber tenido novedades, es decir, durante su turno nada sucedió. Dicen también que ese día se le vio silencioso, alicaído y triste, aunque nadie supo por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evaristo Soto nunca más bebió una gota de alcohol, ni menos aún visitó un negocio nocturno de esa naturaleza. Tampoco vio jamás al Cabo Calderón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-8776137012081267637?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/8776137012081267637/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=8776137012081267637&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/8776137012081267637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/8776137012081267637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2007/11/el-compromiso.html' title='EL   COMPROMISO'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-7428382403130510080</id><published>2007-11-02T09:27:00.000-03:00</published><updated>2007-11-02T09:32:22.044-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hombres simples'/><title type='text'>Toribio</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Ramón caminaba cabizbajo por aquel camino polvoriento y asoleado que delimitaba, por un costado, con una cerca de zarzamoras y por el otro con una interminable hilera de álamos que, a determinada hora, proporcionaban un poco de agradable sombra.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Iba ensimismado en sus pensamientos que lo llevaban a tiempos pretéritos próximos y le producían una profunda tristeza que incluso, a ratos, le hacían rodar una lágrima de hombre sensible, aunque siempre rudo en sus modales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;No era común verlo en esas condiciones síquicas tan deterioradas ya que, más bien, era conocido como un hombre duro consigo mismo y con los demás. Aunque tenía buen carácter, no era de aquellos que tienen la broma a flor de labios, y no por falta de ingenio o de sentido del humor, sino más bien porque no estaba en él chacotearse con cualquiera que se le pusiera por delante. Esos momentos de confianza los dejaba sólo para disfrutar en círculos familiares.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Desde que murió la finada de su mamá que no pasaba por una pena tan grande. Claro que no era comparable una situación con la otra; pero cuando el sufrimiento es grande, nadie se anda haciendo comparaciones entre uno y otro dolor. Incluso Emilia, su mujer, lo embromaba diciéndole que estaba exagerando y que el cariño no podía llegar a tanto como para hacerlo llorar. Total…decía ella, no era ni de la familia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Ramón fue siempre hombre lacho (enamoradizo) como el que más y aunque su vida estaba dedicada a su familia y su trabajo, siempre dejó tiempo para enamorar a alguna pollita o polloncita, del campo o del pueblo. ¡Nunca h´ey sido fijao en esas menudencias! Decía y agregaba con picardía ¡No soy na de superticioso ni asquiento!.¡Me dan lo mesmo las trintres, las cogote pelado o las castellanas!.¡P`a cazuela son todas guenas!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;A diario y muy temprano, salía hacia el pueblo en su carretón a vender la leche de sus cinco vaquitas y tener para parar la olla todos los días sin que se notara la escasez del billete. Entonces conocía y enamoraba a las empleadas domésticas que, coquetonas salían a recibir la leche que Ramoncito, como le decían, les entregaba, no sin antes dejarles caer una bonita palabra. ¡Es triguito! Decía él. Después se acostumbran y terminan comiendo en mi mano y el día que no les digo nada, me preguntan ¿Qué le pasa Ramoncito, que está tan serio?.Y yo altiro salto: Es que todos los días le digo lo linda que amaneció y usted nunca me ha correspondido ni siquiera con un besito, ni aunque sea pa hacerme una ilusión…respondía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;A todas les decía irremediablemente lo mismo, el rezo se lo conocía de memoria y según él, le daba muy buenos resultados, porque no hay mujer que se resista a las palabras bonitas ni al halago y con mayor razón las que no son muy agraciaditas, porque a esas nadie les dice nunca un piropito. ¡Caen redonditas! Y son agradecidas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Pero hoy, sus pensamientos estaban en otro lado. Recordaba con dolor a su gran amigo y compañero de tantas aventuras. Testigo de sus fortalezas y debilidades. Le vio vencer y ser vencido. Encarar y huir. Enamorarse y llorar las penas de amor y burlarse de amores que él no correspondía. Nunca le abandonó, ni dejó botado. Siempre a su lado aguantando a pié firme la sed y el hambre, la lluvia y el sol abrasador. Jamás una queja, ni una mirada de reproche, ni un gesto de malestar. Muy por el contrario, parecía que disfrutaba con sus picardías y, aunque su amigo era el serio de la dupla, a veces parecía que esbozaba una leve sonrisa de complicidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Comentando con algunos amigos la actitud y el comportamiento de Toribio –así se llamaba su compañero de andanzas- era, por cierto, la envidia de todos e incluso algunos los quisieron enemistar diciéndole que ya estaba viejo y en cualquier momento lo iba a dejar botado en plena correría, que mejor buscara otro compañero mas joven, ya que en un momento de apremio no iba a ser capaz de responder como se debía y hasta ahí no más iban a llegar sus diabluras. Naturalmente que Ramón se negó siempre. Andaría con Toribio hasta que el cuero no les diera más a los dos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Y así no más fue. Ese día lo había ido a enterrar. La noche anterior se quedó dormido a la intemperie y cayó una helada de padre y señor mío que, parece, le provocó una bronconeumonía fulminante y la muerte mientras dormía. Por suerte todo fue rápido y prácticamente no sufrió.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Se llevó a la tumba sus secretos y los míos. Jamás dijo una palabra sobre nuestras correrías, incluso cuando la Emilia lo atrincaba y amenazaba con castigarlo. El, se limitaba a menear la cabeza de un lado a otro en señal de negación y guardaba un silencio sepulcral que a ella le exasperaba, aunque, en el fondo, le gustaba que Toribio fuera así, porque sabía que su marido estaba en buenas manos y no iba a andar en la boca de nadie por chismes.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;La lealtad y abnegación de Toribio, era a toda prueba y frente a cualquier circunstancia, decía Ramón y contaba: “A veces cuando se me hace tarde por ahí, al momento de irnos, Toribio me mira, emite un ruido ininteligible y partimos para la casa al trotecito y como el pobre ha estado sin comer desde el almuerzo, le convido un sanguche de mortadela y un vasito de vino tinto, porque no soporta el blanco y con eso se conforma hasta el otro día. A la mañana siguiente, no necesito ni siquiera despertarlo. Me está esperando y contesta mi saludo con un curioso sonido semejante al de la noche. Incluso a esa hora ya está desayunado.”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Sus amigos le escuchaban con cierta incredulidad y se interesaban en conocer un poco mas sobre la vida de Toribio que, aparentemente, era tan fuera de lo común.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;- Oiga on Ramón y…¿No se le ha conocido hembra a este badulaque?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;- ¡No, fijesé!. Lo que pasa es que cuando era un potroncito, ustedes me comprenden, se anduvo enredando con una hembra bastante mayor que él y le cayó la rocha. En esos tiempos el castigo era demasiado severo y eran intransigentes, así que lo agarraron entre varios y le cortaron los compañones sin contemplación alguna.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;- ¡Putas los guevones salvajes! ¡Le cagaron la vida!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;- ¡Así no más fue!. Pero él ha afrontado con mucha hidalguía y coraje su condición, y ha llevado una vida igual que un monje de claustro. Nunca más miró una hembra ni le interesan. Seguro que, además, debe tener la herramienta atrofiá por falta de uso.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;-  ¡Seguro que sí, po!. Además que tiene que haber quedado resabiado con el tremendo castigo que tuvo. A la otra lo hubieran matado y…no es pa tanto el gusto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;- Pero no vayan a creer que es p´al otro equipo o como dicen ahora, se le quema el arroz. No…no…hay que ser harto machito pa soportar callado y sin queja la vida que a él le ha tocado. Lo otro, lo de la herramienta es una desgracia que a cualquiera le pudo haber pasado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;- Así no más es, y aún ahora nadie está libre de tamaña desgracia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;- Pero yo me he desquitado  y todo lo que él no ha podido hacer, lo he hecho yo de pura rabia. He enamorado y hecho mía a cuanta cristiana se me ha puesto .por delante y siempre…a la salud de Toribio y aunque no somos iguales, él sabe que es por venganza a lo que le hicieron. No vayan a creer que ha sido por mi placer…noo…noo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;- Se nota que usted lo quiere re mucho porque no cualquiera hace esos tremendos sacrificios, dijo uno de los amigos. Recuerdo haberlo visto una vez con una gorda que debe haber pesado más que un novillo de rodeo, que tenía rollos hasta en el dedo meñique y cara de chancho con triquina. ¡Guen dar con la diabla fea iñor!. ¡Si de puro mirarla a uno le daban arcadas!. Y usted, don Ramón, metidito en un pliegue de la guata, haciéndole moroco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;- ¡Es la pura y santa verdad! Agregó otro…yo también lo vi en acción una vez con la vieja descaderá que vive en una ruca a la orilla del canal La Mojicana. Me condenara que la vieja se quejaba más que un apaleado, pero no aflojaba ni un milímetro. Se notaba a lo lejos que era puro desquite de don Ramón porque ella estaba colgando agarrá de un pedazo de soga que estaba amarrado de una viga.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;- Así como esos, muchos otros casos…les cortó los recuerdos Ramón, porque le parecía impropio que se estuvieran ventilando públicamente sus actos de nobleza cuando intentaba reparar la dignidad de Toribio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Ramón no podía sacarse de la cabeza a su compañero de correrías. Lo veía botado, frío, con el cuerpo rígido, los ojos entreabiertos al igual que sus labios que dejaban ver unos dientes grandes, potentes, firmes y semi amarillentos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Cavó la tumba en el mismo lugar sin pedir ayuda a nadie ya que consideraba que Toribio merecía sobradamente ese sacrificio suyo. Lo sepultó en silencio y con el corazón apretado, compungido, sangrante…&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Aún recordaba, con absoluta claridad, el primer día que lo vio. Estaba entre muchos otros, sin embargo sus miradas se cruzaron e inmediatamente se produjo algo así como una complicidad, una simpatía, una mutua atracción y Ramón, sin pensarlo dos veces le dijo:”¡Tú vas a ser mío…ya lo verás!”&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Entonces Toribio era joven, lleno de energías y vigor y a pesar de esta inexperiencia, supo también que tenía que entregarse a este hombre y transformarse en su fiel servidor por el resto de su vida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Ramón nunca fue un hombre adinerado, muy por el contrario, siempre le faltó el billete. Sin embargo ese día estaba dispuesto a todo, incluso a encalillarse, pero nadie le quitaría este ejemplar. Le había gustado mucho y sería suyo a toda costa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Hacía ya un buen rato que el remate había comenzado en la feria de animales y Ramón esperaba pacientemente que su ejemplar ingresara al corral donde se mostraban los animales para ser subastados. Pocos minutos después, ingresó el que sería suyo. Fue una lucha encarnizada con otro comprador que, al parecer, tenía tanto interés como él en quedarse con este caballo negro azabache que lucía una pequeña mancha blanca en la frente, como estrellita de la suerte, le pareció entonces. Ramón llegó al límite de su poder económico cuando su contrincante se retiró del combate. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;Le puso de nombre Toribio, porque le parecía un náufrago llegado desde el mar de la feria de animales a la aventura de un lugar que le era totalmente desconocido. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 51, 255);"&gt;¡¡¡Toribio… Toribio… Toribio!!! ¡Qué caballo más fantástico! ¡Ciego, sordo y mudo! ¡Era el cristiano perfecto!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-7428382403130510080?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/7428382403130510080/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=7428382403130510080&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/7428382403130510080'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/7428382403130510080'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2007/11/toribio.html' title='Toribio'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-4537988000026993114</id><published>2007-10-15T08:31:00.000-03:00</published><updated>2007-10-15T08:36:14.395-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='hombres simples'/><title type='text'>La ilusión de Juano</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Como ocurría con cierta frecuencia, Francisco tomó su automóvil  y salió a pasear hacia el campo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Era una tarde primaveral, alrededor de las 18,00 horas. El sol se encontraba próximo al ocaso y la temperatura bordeaba los 23 grados. Una suave brisa completaba el ambiente y lo hacía agradable a los sentidos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;La primavera se hacía notar con las flores que adornaban los bordes de los potreros, el ramaje de los árboles frutales y silvestres, los sembradíos asomando sus primeras hojitas y los pajaritos felices, algunos preparando sus nidos y otros cortejando a sus parejas con bailes y piruetas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Francisco, hombre ya maduro, de temperamento tranquilo, pensador, un poco reservado con sus cavilaciones y muy místico, amaneció ese día con una melancolía que no le era extraña. Parecía que con los años se le acentuaba cada vez más. Le gustaba guardar silencio por largas horas sentado en el corredor de su casa contemplando los cerros que se levantaban a poca distancia, como si tratara de interiorizarse de todos los detalles o de ser capaz de ver a un conejo pastando o correteando por los lomajes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Un cigarrillo y una copa de vino, hacían que para él estos momentos fueran lo máximo, haciéndolo evadirse de la realidad y llevándolo a estados mentales superiores, donde el cuerpo no existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Sin embargo, Francisco no era un hombre extraño, sólo que con cierta frecuencia disfrutaba con estos momentos que, según decía, eran sólo para él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;La melancolía que sentía ese día, lo llevó a ese camino secundario que se internaba más hacia el campo y que desde tanto tiempo tenía deseos de conocer. Lo bordeaban acacias en flor, álamos y sauces con hojitas chicas propias de la época. Culebreado sin sentido, como si su trazado se hubiese hecho siguiendo la huella dejada por los animales silvestres en pasados tiempos. Un par de hebras de alambre lo delimitaban de los potreros, que eran necesarias sólo para evitar la salida de los animales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Ni una casa, ni una ruca, ni una ramada, indicaban la presencia humana permanente por el sector, siendo esta característica, talvez, la que le daba un atractivo especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Francisco recorría lentamente este camino disfrutando profundamente del paisaje. Venían a su mente recuerdos de su infancia y adolescencia cuando, junto a sus hermanos y primos, veraneaban en casa de su abuela en el campo cercano a Santa Cruz. Sentía que transitaba por el callejón de Los Olivos y que pronto se encontraría con el estero Las Toscas donde tiraría el anzuelo provisto de una inmensa lombriz, para probar su suerte en la pesca de la carpa. Primos y hermanos acompañando al tío Tito que asumía la responsabilidad de salir con esta tremenda pandilla de chiquillos. Cada uno con su cañaveral al hombro en la que se anudaba un pedazo de lienza de hilo a la que a su vez se amarraba un corcho, un pedacito de plomo o a falta de éste una piedrecilla y el anzuelo. La conversación era ininteligible, cada uno hablaba por su cuenta y todos al mismo tiempo. Siempre era sobre lo mismo: el mejor lugar para tirar el anzuelo, el tamaño de los peces que ahí salían, el peligro que se corría para llegar a ese lugar, etc. Algunos hacían duplas con los primos y se secreteaban sobre el lugar que ellos elegirían para que el resto no se enterara y los pudiera seguir. El tío Tito, con una inmensa paciencia, los escuchaba y reía con un tssi  tssi  tssi curioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Un bache un poco más grande que los otros le hizo volver a la realidad y tomó nuevamente conciencia del paisaje que le circundaba, de los animales ovinos y bovinos que en completa armonía compartían los verdes, tiernos y jugosos pastos, del sonido del agua que corría con fuerza por una acequia regadora y si ponía mucha atención talvez podría escuchar el lejano ladrido de algún perro; pero de existencia humana, ni una seña.Por esta razón es que llamó tanto su atención cuando vio a una persona que, con la pala al hombro, caminaba por la orilla del camino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- ¡Buenas tardes señor!  Le saludó Francisco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- ¡Buenas tardes caballero! Le respondió el campesino y masculló para sus adentros, “&lt;span style="font-style: italic;"&gt;por si fuera&lt;/span&gt;”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- ¿Hacia dónde va este camino?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Por aquí puede llegar a La Lajuela, pero en este tiempo el estero Guirivilo, que se encuentra a unos tres kilómetros, trae mucha agua y no es posible vadearlo ni siquiera a caballo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;A Francisco le gustaba conversar con la gente del campo, ya que, según decía, siempre tenían algo que enseñarle, aunque fuese una creencia popular absolutamente inverosímil, de modo que paró el motor de su vehículo y decidió bajarse e iniciar una conversación.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Así debe ser porque el invierno fue bastante lluvioso y frío de modo que debe haber mucha nieve que se está deshielando en este tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Y antes que el campesino continuara su camino, lo atacó rápidamente con una nueva consulta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- ¿ Y cómo han estado las cosas por aquí ?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- A qué se refiere caballero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Me refiero a las cosas del campo. Las siembras, los riegos, los animales, las pariciones y todo lo que sucede por acá, que, por lo demás nos preocupa a todos, ya que si a ustedes les va bien con las cosechas, los precios de los productos no suben y eso nos favorece a todos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Si, caballero, favorece a todos menos a nosotros, ya que los precios de los productos agrícolas no suben, pero suben los productos no agrícolas y como nosotros no ganamos un peso más que el año pasado, no nos alcanza para comprar esos productos. Se da cuenta usted que lo que favorece a unos perjudica a otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;En realidad sorprendió a Francisco la respuesta del campesino, ya que esperaba un razonar bastante más sencillo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Tiene razón, le contestó. No deseaba  entrar en una conversación densa, pero tampoco quería cortarla, de modo que alargando la mano se presentó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Soy Francisco Jesús y tengo mucho gusto de conocerlo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Mucho gusto caballero, respondió el campesino con mucha cortesía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Y cuál es su nombre mi amigo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Depende… caballero.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- No entiendo de qué puede depender su nombre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Sí, caballero, depende…Fíjese usted que para la gente del pueblo, yo soy Juan y para la del campo soy Juano.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- ¡ Ah ya ! . Entonces para mi usted va a ser Juano. Prefiero la gente del campo a la citadina… es más buena.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Lo importante, don Francisco Jesús, es que no confundan ser bueno con ser gue…no. Usted me comprende, no es cierto?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Perfectamente y comprendo su aprensión al respecto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;En la ciudad tienen la creencia que la gente del campo es más bien gue…na. Pero conmigo no se preocupe, conozco a unos y otros y por este conocimiento es que me quedo con la gente del campo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;-Muchas gracias, da gusto conversar con personas que saben valorar a sus semejantes por lo que son y no por lo que tienen, ya que como seres humanos todos somos iguales y si somos iguales valemos lo mismo. O no es así?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Por supuesto que sí. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Otra vez Juano lo sorprendía con un planteamiento que iba más allá de lo que él aparentaba.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;A Francisco le incomodaba un poco que este hombre, aparentemente inculto, le diera respuestas así. Incluso sentía un pequeño temor de entablar una conversación de esa naturaleza ya que, en una de esas, lo podía poner en serios aprietos y no encontrar qué responderle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Decidió, entonces, continuar la charla pero salirse del tema.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Oiga don Juano…¿ Y por este sector, el único que trabaja es usted ?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Así no más es. Lo que pasa es que este predio es mío, lo heredé de mi taitita y yo fui hijo único y como soy soltero, me sobra el tiempo para trabajar la tierra yo solito.  Por lo demás, los trabajadores están tan mañosos que lo único que se consigue con ellos, es pasar malos ratos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- También en eso tiene razón; pero…  ¿ Cómo no le ha dado por casarse, para tener por lo menos una mujer que lo acompañe y le converse?. Usted no es nada de mal parecido y tiene buena situación económica…de más que encuentra una mujercita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Eso lo tengo claro. Créame usted que me he desentendido de unas cuantas, que han puesto interés en mí; pero las cosas no son tan simples como se ven.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Pero aún así, quizás no sea sano que un hombre viva solo con su alma. Es bueno que al llegar del trabajo, una mujer lo espere, le comente lo bueno y malo del día y, por qué no decirlo, lo encariñe un poquito.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Yo también lo quise con todas mis fuerzas, caballero; pero el destino se cumple como Dios quiere y no como se le antoja al hombre. Ya hubiese querido yo que Dios me hubiera dado en el gusto.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- ¿Fue muy grande la desilusión Juano?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- No…caballero. No fue desilusión. Lo grande fue la ilusión. Laurita Rodríguez se llamaba...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Juano no era un hombre que de buenas a primeras contara su vida, ni menos a una persona que recién conocía; pero es posible que este mismo hecho le hiciera explayarse ante alguien que probablemente no vería nunca más. Era como si hablara consigo mismo y desahogara las apreturas de su corazón de hombre duro, que no podía demostrar flaqueza ante quienes le conocían. Así, aprovechó la ocasión y decidió abrirse ante esta persona de paso por el lugar, un forastero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y c&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;ontinuó: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Era la mujer más hermosa que jamás he visto. Todo en ella era como de otro mundo. Sus ojos grandes, almendrados, de un verde nunca más visto por nadie, adornados de inmensas pestañas que le daban un aspecto somnoliento, que dulcificaba su expresión. Su boca, de labios moderadamente carnosos y perfectamente dibujados, que al sonreír dejaban ver unos dientes de mediano tamaño, parejos y blancos. Nariz pequeña, delgadita y respingada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- En fin, caballero, como le dije, todo en ella era hermoso y no sólo en su aspecto físico, sino también en lo espiritual. Mujer buena, cariñosa, atenta, trabajadora, muy cristiana de formas y de fondo, siempre habló bien de todo el mundo, jamás se quejó de nada ni de nadie. No le digo…caballero…era una mujer de otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Mi taitita me hizo estudiar porque quería que yo fuera agrónomo para trabajar la tierra con sabiduría y no a lo bruto como lo hacía él…decía.  Pero mi intención iba un poco más allá. Yo también quería ser profesional  para tener algo propio que ofrecerle a ella y poder darle la vida de reina que merecía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Un día se lo dije y le confesé también mis sentimientos de hombre enamorado. Me sentía indigno de ser correspondido. Estaba ella tan lejos, tan alta, tan inalcanzable…que prácticamente yo mismo justificaba su rechazo; pero aún así, ella tenía que saber que era la vida misma para mi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Me miró, caballero, con una dulzura que la mismísima virgen María no hubiese sido tan expresiva y que Dios me perdone por la comparación, pero así la vi…y me dijo: Juano, tus palabras de amor me enaltecen y yo no merezco tanto o por lo menos no he hecho nada para merecerlo, y con dolor en mi corazón debo decirte que yo no soy para ti ni para otro hombre. Por favor Juano, no hablemos más de esto y algún día comprenderás por qué lo digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Me fui a casa con la cola entre las piernas, pero no resentido, no hubiese podido, la quería demasiado.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Como no la tenía ni la iba a tener, decidí no continuar mis estudios universitarios y pese al disgusto que le causé a mi taitita, regresé al campo a trabajar la tierra, poniendo como pretexto que él se estaba poniendo viejo y necesitaba ayuda en los quehaceres de la parcela.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- ¡Perdóneme Juano!, le interrumpe Francisco, pero la vida siempre nos da otra oportunidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Déjeme terminar, caballero, que de la historia ya queda poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;No pasó mucho tiempo de mi vuelta al campo, cuando mi taitita se agarró una enfermedad llamada difteria que contagió a mi mamita y ahí estaba yo sin hallar qué hacer con los dos viejitos enfermos. Recurrí a algunas vecinas para que me ayudaran a cuidarlos, pero nadie quiso correr el riesgo porque tenían chiquillos chicos y la enfermedad era demasiado peligrosa. Sin que se lo pidiera, vino Laurita a cuidarlos. A veces se amanecía con ellos, porque la enfermedad los ahogaba y al otro día estaba con las mismas energías haciendo los quehaceres domésticos y preparándoles alguna sopita.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Antes de un mes, el taitita y la mamita, murieron. En el velatorio y el funeral, Laurita las ofició de dueña de casa.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Fue la última vez que la vi. La agarró también la enfermedad, no quiso aceptar ninguna visita y …se me murió…caballero. Ahí comprendí por qué me dijo que no era para mi ni para nadie…ella presentía este final prematuro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Francisco Jesús ya no quiso interrumpirlo. La expresión de Juano era de tanto dolor que lo tenía a él emocionado y compungido, temiendo incluso que una lágrima acusara su debilidad.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Juano, después de un prolongado silencio en que parecía estar reviviendo lo .pasado, continuó:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Y usted me dice, don Francisco, que estoy solo. ¡Cómo voy a estar solo! Si Laurita está conmigo día y noche. Si con ella converso, sueño, rio y lloro. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;¡Cómo voy a admitir otra mujer en mi casa! Si está ella... &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Un día me dijo: yo no soy para usted Juano. Y en eso se equivocó, porque la tengo conmigo en todos lados. En la casa y en el potrero, cuando voy de compras le consulto lo que vamos a necesitar, qué nos falta, en fin, ella y yo somos uno solo y no estoy dispuesto a dejarla ni cuando la muerte nos separe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- ¡¡Amigo mío!! Y ¿Cuánto tiempo ha pasado de su muerte?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- Hace apenas veinte años. Como usted ve, todo ha sido muy reciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Juano hizo otro largo silencio y por último agregó: Eso es todo. Gracias por haberme escuchado. Se echó la pala al hombro y siguió su caminar silencioso y cabizbajo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Francisco no encontró palabras de despedida. Cualquier cosa que hubiese dicho le hubiera parecido ridícula o fuera de lugar. Miró a Juano alejarse hasta que se perdió en un recodo del camino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Comenzaba a oscurecer cuando regresó a su casa y su mujer, acostumbrada a las andanzas solitarias de su marido, nada preguntó; pero él se acercó y le dio un beso en la frente al tiempo que, con una tremenda ternura, le decía…muchas gracias, sin dar explicación alguna.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Francisco buscó muchas veces a Juano porque quería ser su amigo de verdad, acompañarlo en su soledad y hacerle la vida un poco más llevadera, más nunca lo encontró. Sabía también, por cierto, que Juano no estaba solo… Laurita lo acompañaba.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 0, 204);"&gt;Desde entonces cada noche en sus oraciones nocturnas, Francisco eleva una plegaria porque esta tan linda unión espiritual de Juano y Laurita no se disuelva jamás.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-4537988000026993114?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/4537988000026993114/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=4537988000026993114&amp;isPopup=true' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/4537988000026993114'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/4537988000026993114'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2007/10/la-ilusin-de-juano.html' title='La ilusión de Juano'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-7070327147269051225</id><published>2007-10-03T04:09:00.000-04:00</published><updated>2007-10-04T03:45:03.644-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cuento policial'/><title type='text'>EL  ASALTO</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Debe haber sido un domingo de un hermoso verano  en un tradicional balneario de la zona central. Todo transcurría con la más absoluta tranquilidad y los veraneantes disfrutaban de sus vacaciones junto a sus familias como si estuviesen en el patio de sus casas. A pesar que la afluencia de público era bastante, no se habían producido hechos delictuales importantes. Uno que otro hurto menor, alguna pendencia nocturna producto del estado de ebriedad de los participantes, accidentes de tránsito leves y en general, situaciones que no revestían mayor importancia policial y que podían catalogarse de rutinarias.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    El Capitán Raúl González, recién trasladado al pueblo, estaba contento con su nueva destinación y tenía la sensación que su estadía en él le sería grata. El clima: ideal; la población era reducida durante el ochenta por ciento del año y estaba compuesta por pescadores, empleados públicos y municipales, comerciantes y algo también de agricultores. Es decir, sólo gente trabajadora y buena.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Las estadísticas indicaban que hacía cinco años se había cometido un homicidio producto de una pelea de ebrios y aún después de pasado tanto tiempo, todavía se comentaba el hecho como algo absolutamente extraordinario. Antes de ésto, no se tenía memoria de otro hecho similar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    González era un hombre un tanto introvertido, de pocos amigos y pocas palabras, muy observador y dedicado el ciento por ciento a su trabajo y su familia, de manera que si realizaba alguna actividad de tipo social, era solamente porque su función se lo exigía. Talvez por esta forma de ser es que lo tenía bastante incómodo el hecho que su antecesor no le hiciera entrega de la única vivienda fiscal existente en el lugar y que le correspondía a él por ser el Jefe de la Subcomisaría y esto le impedía traer a su familia que, momentáneamente, se mantenía en casa de sus suegros. Esta situación le obligaba a dormir en el cuartel y a pagar pensión en un restaurante del lugar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    González, era también muy preocupado de la imagen que él, como jefe, proyectaba hacia la comunidad, de manera que el restaurante elegido para su alimentación tenía que ser de un buen nivel social lo que maltrataba aún más su siempre escuálido bolsillo, amén de la molestia que le significaba tener que vestirse de civil dos veces al día para ir a almorzar y cenar, puesto que consideraba de mal gusto estar de uniforme en un negocio con venta de alcohol; pero, por el momento, no tenía alternativa alguna sino esperar se le entregara la casa; por lo demás, no podría pasar mucho tiempo para ello.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Este domingo más o menos a las 22.00 horas el Capitán González se encontraba cenando, como ya se le había hecho una costumbre, en una mesa que había elegido porque tenía una vista al mar privilegiada, ideal para su condición de solitario. Vestía un pantalón de tela, una casaca cortaviento y una polera de algodón, común en esta época y calzaba un par de mocasines. Es decir, era como un veraneante más.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    A pesar de encontrarse ensimismado en sus pensamientos se percató que tres individuos, vestidos igualmente como turistas, se habían sentado en la mesa que estaba inmediatamente detrás de la suya. Llamó su atención, el hecho que uno de ellos llevara un maletín porta documentos, nada usual para un veraneante, situación que vio por el reflejo de ellos en el vidrio de la ventana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Nada hubiese importado si él no escucha la conversación que estos individuos tenían y que realizaban en voz muy baja, lo que, por cierto, le significó hacer un esfuerzo extraordinario para oírlos. Y vaya lo importante que era esta conversación:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Tenemos que juntarnos en la puerta del banco a las 08,50 horas, pero que nadie se de cuenta que andamos juntos, porque algún funcionario se puede percatar de nuestras intenciones o algún cliente les puede dar el soplo, decía el que parecía llevar la voz cantante y ser el líder del grupo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Sí, está bien, estoy de acuerdo, dijo uno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Yo también, agregó el otro.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Entonces, continuó el jefe, apenas abran las puertas del banco, vamos a entrar rápidamente para sorprenderlos. Tú te vas de inmediato a las cajas y tú a la oficina del Jefe Administrativo. Yo me encargo del Agente. Así les quitamos toda posibilidad de acción o mejor dicho de reacción. Hacemos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;la pega&lt;/span&gt; rapidito y nos vamos al balneario vecino a pasarlo bien.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Los otros estuvieron de acuerdo nuevamente. Dieron por cerrado el tema y conversaron otros asuntos sin importancia, ya en un volumen bastante más normal.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    El Capitán González, medio atragantado con el postre de frutas, ni siquiera se sirvió su agüita de hierbas como era su costumbre. Se levantó de la mesa y se fue al cuartel a toda prisa. Una vez allí se puso su uniforme y se preparó para el arduo trabajo que le esperaba. Tomó el teléfono y llamó a la casa del Agente del banco que, a esa hora -23,00- ya se encontraba acostado. Sin embargo insistió en hablar con él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Señor Agente habla el Capitán González&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Capitán… qué se le ofrece&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Necesito hablar con usted en forma urgente acá en el cuartel y le ruego que no comente esto ni siquiera con su señora. Es un asunto de suma gravedad y muy delicado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Pero, Capitán &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;¿&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;no me puede dar una luz sobre el tema de la reunión tan urgente que me solicita a estas horas de la noche?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Por teléfono no, señor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Entonces yo no voy a asistir a su reunión. Usted comprenderá que yo mañana tengo mucho que hacer y no me puedo dar el lujo de asistir a reuniones el domingo a las once de la noche. Perdóneme pero le pido me deje dormir&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Señor Agente, le quiero advertir que si usted no concurre a mi oficina en estos momentos, yo le aseguro que durante el día de mañana a usted lo echan del banco y le aseguro, además, que no estoy bromeando. No se lamente después de no haber sido notificado. Buenas noches&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    El Capitán González había dicho lo último de manera muy cortante y poco cortés, incluso terminando la llamada sin esperar respuesta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Pidió un plano del pueblo y comenzó a elaborar un plan que le permitiera cercar el sector con el mínimo de personal, pues para estos efectos era poco del que disponía; pero tampoco estaba dispuesto a dejar que estos maleantes consiguieran su objetivo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    No pasó media hora, cuando le anunciaron que el Agente del banco se encontraba en el cuartel y quería hablar con él. Por supuesto lo hizo pasar de inmediato.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Señor Agente, le ruego me disculpe pero la situación que le voy a exponer, le convencerá que tengo razón al haberlo citado a mi oficina en este día y a esta hora&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;El Agente, aún sumamente molesto, contestó: ¡Más le vale Capitán!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Con un "Verá usted..." el Capitán comenzó a narrarle toda la conversación que había escuchado en el restaurante y a explicarle lo que lo convenc&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;í&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;a&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt; que no se trataba de delincuentes comunes, sino de extremistas. A medida que avanzaba en el relato, el Agente cambiaba de colores y se tomaba la cabeza a dos manos pensando que él estuvo a punto de no concurrir a la reunión. Y pensar que al día siguiente a primera hora su banco sería asaltado, más aún cuando los asaltos a los bancos eran pan de todos los días. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- ¡Dios mío, Capitán y pensar que no le creí sobre la urgencia de su citación, ahora soy yo quien le pide disculpas!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Bueno, no se preocupe, ahora lo importante es que armemos una buena defensa y sean ellos los sorprendidos. Debemos reducirlos antes que alcancen a actuar ya que, como usted sabe, los extremistas andan armados hasta los dientes y no tienen ninguna consideración. Si les damos la más pequeña oportunidad, capaz que nos acribillen a balazos a todos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Es cierto, esta gente no tiene Dios, ley, ni conciencia. Son capaces de matar a su madre a sangre fría&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Bueno, vamos a lo nuestro, continu&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;ó&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt; el Capit&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;á&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;n: &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;Como yo les escuché decir que  uno iba a atacar las cajas, otro la oficina del Jefe Administrativo y el tercero la oficina suya, entonces en esos lugares es donde los vamos a sorprender. En la calle no podemos hacerlo porque no sabemos quienes son ya que no les vi la cara, además se darían cuenta que somos Carabineros y abortarían su plan y nosotros tampoco podríamos hacer nada en su contra. Como ve, la única posibilidad es atraparlos dentro del banco; pero usted no se preocupe porque vamos a actuar solamente nosotros&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Pero... y &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;¡&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;¿Cómo lo va a hacer Capitán?!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;El Agente, no podía más, estaba con los nervios destrozados, le temblaba la barbilla, las manos le sudaban heladas, las rodillas le tiritaban, en fin, estaba hecho un verdadero guiñapo. Jamás pensó verse envuelto en una situación semejante y observaba con cierta envidia la sangre fría del Capitán que planificaba las acciones a seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Pienso poner dos hombres por cada uno de los lugares que van a ser atacados y como en cada lugar va uno solo de ellos, los dos míos los harán añicos, ya verá&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    El Capit&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;á&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;n hizo una peque&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;ñ&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;a pausa, mir&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;ó&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt; fijamente al Agente y continuó con voz entera:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- "Llegaremos al banco a las siete de la mañana, todos vestidos de terno y corbata, como corresponde a un empleado bancario y, a medida que vayan llegando los funcionarios, los vamos a esconder en algún lugar seguro y los Carabineros van a ocupar el lugar de ellos. Así  entonces, los cajeros serán Carabineros, el Jefe Administrativo va a ser un Sargento y yo seré el Agente, porque de acuerdo a lo escuchado, el jefe de ellos se va a tirar a la oficina suya y ahí nos veremos las caras. Como ve, ustedes no tendrán participación alguna y por lo mismo no correrán ningún riesgo&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Tenemos una sala de reuniones que se encuentra ubicada en la parte posterior del edificio. Ahí, creo yo, podemos refugiarnos los funcionarios del banco, sugiri&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;ó&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt; el Agente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- ¿Puede usted hacerme un croquis de las dependencias del banco?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Por supuesto, si me conozco hasta el último rincón. Hace ya cuatro años que trabajo en esta oficina; recibió una hoja de papel tamaño oficio que le pasó el Capitán y comenzó a trazar un plano de la planta del inmueble.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Muy bien. Las acciones se van a desarrollar de la siguiente manera: Como ya dije nosotros, los Carabineros, llegaremos al banco a las siete de la mañana y entraremos directamente a la sala de reuniones. Allí esperaremos la llegada de los empleados del banco. Así entonces: llegó un cajero, lo dejamos en la sala de reuniones y salen de ahí dos Carabineros a ocupar su lugar y lo mismo repetimos con el Jefe Administrativo y con usted, de manera que nadie se percate que el banco tiene más gente que la normal. El guardia abre las puertas del banco a las 09,00 horas y rápidamente se esconde detrás de algún escritorio u otro lugar seguro. Los extremistas, de acuerdo a sus planes, se dirigirán a los sitios señalados y ahí los estaremos esperando muertos de la risa y con los brazos abiertos ¿Qué le parece, señor Agente? ¿Alguna objeción al plan?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Me parece, Capitán, que está sumamente claro y sólo tengo una consulta: ¿Qué pasaría si alguno de estos terroristas logra huir &lt;span style="font-style: italic;"&gt;a sangre y fuego&lt;/span&gt;?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Buena pregunta, pero eso ya lo tengo planificado: Tendré un anillo que cubrirá la manzana completa y dos franco-tiradores ubicados en el techo de la casa que queda frente a la puerta del banco. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;Bien, señor Agente, usted no hable con nadie sobre esto, trate de dormir y mañana a las siete nos encontramos para que nos abra la puerta del banco. Eso es todo con usted. Yo tengo mucho que hacer todavía. Buenas noches&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Buenas noches, respondió el Agente y se dirigió a su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Verdaderamente iba asustado. Mil ideas bombardeaban su cabeza y lamentablemente todas malas y trágicas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;Por su parte, lo primero que hizo el Capitán González fue citar urgente al cuartel al Sargento Meneses, que era su segundo a bordo y que se caracterizaba por su serenidad ante situaciones adversas y difíciles. Había demostrado en muchas oportunidades su aplomo y dominio de sí mismo, como igualmente su decisión y valentía. Por otra parte, Meneses conocía bien al personal y sabría a quienes elegir para las acciones al interior del banco, que eran las más complicadas y donde se requería ser más osado y temerario.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    En 15 minutos, el Sargento Meneses se presentó en el cuartel y se puso a disposición de su jefe.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Escuche bien, Meneses, lo que le voy a contar. Resulta que hoy, mientras me encontraba cenando, llegaron al negocio tres individuos que se sentaron en la mesa detrás de la mía…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Narró el Capitán todo lo acontecido y le puso en antecedentes sobre el plan de acción que había elaborado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Necesito que usted me ayude a seleccionar al personal que va a actuar. Yo no los conozco todavía y la situación es demasiado difícil como para improvisar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- A su orden, mi Capitán, me quedó clarita la película. Voy a seleccionar de inmediato a la gente&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Meneses, le interrumpió el Capitán, nadie más que el Agente del banco y usted sabe sobre esto y quiero que se mantenga el secreto hasta mañana cuando instruyamos al personal sobre el procedimiento. Por ahora hay que citarlos de civil y con terno y corbata, pero que no sepan para que.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Un nuevo "a su orden mi Capitán" y Meneses se retiró a su función.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Esa noche ni el Capitán ni el Sargento ni el Agente, pudieron conciliar el sueño. Cada uno, en lo suyo, estuvo analizando paso por paso lo que había que hacer al día siguiente y haciéndose preguntas que, a esas alturas, ya no tenían respuestas. Las cartas estaban jugadas y había que afrontar lo que viniese.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    La noche se hizo demasiado larga y demasiado tensa para ellos; pero la mañana tenía que llegar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    A las 06,00 horas ya estaba en el cuartel el Capitán y el Sargento. Ambos vestidos correctamente de civil y, efectivamente, como empleados bancarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    El resto del personal había sido citado a las 06,30 horas manera que no alcanzaran a hablar con nadie sobre los acontecimientos que sucederían dentro de poco. El secreto era fundamental para sorprender efectivamente a los extremistas: No podía olvidarse que ellos también manejan su servicio de inteligencia, de manera que no podía darse luz alguna.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Siguiendo las formalidades habituales, el Sargento Meneses ordenó distribuir el armamento y la munición e hizo ingresar al personal a una salita que cumplía la función de comedor, a la espera que el Capitán impartiera las instrucciones del caso. Los Carabineros, acostumbrados a situaciones imprevistas, ni siquiera preguntaban de qué se trataba y suponían que muy pronto lo sabrían.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    El Capitán González, con un aspecto grave, más allá de lo normal en él, impartió detalladamente las instrucciones y les instó a actuar con valentía y decisión, recordándoles que habían hecho un juramento de honor de rendir la vida si fuese necesario en defensa del orden y de la patria.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Cabo Primero Valencia y Cabo Segundo Tapia, se encargarán de la Caja Nº. 1; Cabo Primero Leiva y Carabinero Pino, Caja Nº 2. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;Usted, Sargento Meneses, con el Cabo Segundo Pérez se hacen cargo de la oficina del Jefe Administrativo y yo, con el Cabo Primero Huerta, voy a la oficina del Agente, declar&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;ó&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;con voz firme &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;el Capit&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;á&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;n.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Con voz aun m&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;á&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;s grave y pausada y mirando a los ojos a cada uno de los funcionarios, agreg&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;ó&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Les repito una vez más: &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;Hay que actuar sin contemplación alguna y sin dar ventajas ni oportunidades. Estamos enfrentándonos a terroristas, gente instru&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;í&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;da en el extranjero en esto de las guerrillas. Son extremadamente peligrosos y saben que nosotros, los Carabineros de Chile, somos más peligrosos y valientes que ellos &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;¡¡&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;¿&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;Alguna duda, algún temor... a alguien le &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tiritan los calzoncillos&lt;/span&gt;?!!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- ¡¡¡No mi Capitán!!! Fue una sola voz. Palabras que salieron del alma misma de los Carabineros que se encontraban ansiosos, ya, de entrar en acción. La arenga del Capitán les había calado en las profundidades del espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    A las 06,55 horas se encontraban en el lugar en que se realizarían los acontecimientos. El Agente los esperaba inquieto, hacía quince minutos que se paseaba de un lado a otro esperando la llegada de los Carabineros y mirando el reloj a cada instante. Abrió la puerta trasera del banco para los Carabineros que trabajarían en el interior. El resto fue distribuido de acuerdo a lo planificado. Incluso a esa hora se habló con el dueño de la casa donde se instalarían los francotiradores, quien estuvo dispuesto a prestar toda su colaboración: mal que mal iba a participar en un asunto policial que seguramente aparecería hasta en la televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Todo estaba listo y dispuesto, sólo había que esperar a las 09,00 horas para que ardiera Troya.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;Y… la hora llegó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    En la puerta del banco esperaban siete personas, incluidos los tres terroristas y dos Carabineros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Se abrió la puerta y el guardia rápidamente se fue a encerrar al baño.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Los terroristas siguieron su plan al pie de la letra: Uno hacia las cajas, otro a la oficina del Jefe Administrativo y el tercero a la oficina del Agente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Una vez que los Carabineros se dieron cuenta de quienes eran, cayeron sobre ellos sin darles tiempo ni siquiera de amagar sacar un arma y comenzaron a darles una pateadura de padre y señor mío. Si un terroristas intentaban decir algo no lo conseguía, porque recibían una bofetada en la boca; mientras un Carabinero lo sugetaba el otro le torcía los brazos para ponerle las esposas. En resumen, los tres fueron reducidos, silenciados, aporreados y revolcados en menos que canta el gallo. No se les permitió emitir palabra alguna porque había gente civil que no tenía por qué imponerse de los detalles del procedimiento.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    El Capitán González, orgulloso de su personal y de los resultados obtenidos, mandó los detenidos directamente al cuartel, con claras instrucciones que no hablaran absolutamente con nadie hasta que él no los interrogara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Inmediatamente después se dirigió a la sala en que se encontraban los empleados bancarios a notificarles que todo había concluido sin que se registraran problemas mayores, salvo un par de mesitas de arrimo y un teléfono que cayó desde un escritorio, que se encontraban deteriorados, producto de la refriega. Lo demás todo en orden y los terroristas detenidos y camino al cuartel.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Los funcionarios del banco, impresionados por la eficacia y rapidez del procedimiento, le brindaron al Capitán un caluroso aplauso que, éste, emocionado agradeció.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    De vuelta en el cuartel -y antes de iniciar el interrogatorio- llamó por teléfono a su jefe y le informó, con lujo de detalles, de todo lo acontecido. Recibió, por cierto, una reprimenda por no haber comunicado oportunamente los antecedentes de que disponía y  haber corrido con colores propios. Después de todo al Mayor Comisario también le hubiese gustado llenarse de gloria con el procedimiento, ya que era el único caso en Chile en que los terroristas fueron sorprendidos in fraganti. Pero ya todo había pasado y había que dar cuenta del hecho a la Jefatura Superior.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- ¡Meneses!, Llama el Capitán González.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;¡&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;Ordene mi Capitán&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Tráigame al jefe de los detenidos, vamos a comenzar el interrogatorio y quiero que usted me coopere.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;&lt;br /&gt;   A los 30 segundos apareció el Sargento con el detenido que hacía las veces de jefe. Era un hombre de aproximadamente unos 45 años, estatura y contextura media, tez blanca, pelo negro peinado con gomina y de facciones medianamente distinguidas. Por cierto que no tenía aspecto alguno de terrorista, sin embargo el Capitán no se dejaba impresionar por la apariencia física de las personas, ni menos en este caso en que el individuo había luchado con fiereza.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Comienza el interrogatorio:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- ¿Cuál es su nombre?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Andrés Sánchez Albornoz&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Edad&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- 42 años&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Estado civil&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Casado&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Domicilio"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Los Almendros Nº 1240 Ñuñoa, Santiago&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Profesión&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Contador Auditor&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- ¿Cuál es su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;chapa&lt;/span&gt;? El Capit&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;á&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;n le hablaba en el lenguaje &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;propio&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt; de los terroristas&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- No tengo chapa, ni alias, ni apodo alguno, que yo sepa&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- ¿A qué movimiento subversivo pertenece?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- A ninguno.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    El Sargento Meneses había permanecido en silencio observando y escuchando el interrogatorio que realizaba su jefe y, como notara que el detenido contestaba con cierta altanería y demasiada seguridad en si mismo, decidió pedir permiso para hacer algunas preguntas, autorización que, por supuesto, le fue concedida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Si no pertenece a ningún movimiento, ni tiene chapa ni apodo ¿Quiere decir que asalta bancos a beneficio personal?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- No, fue la escueta respuesta del detenido.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- ¿A qué se dedica usted, cuando no está asaltando bancos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Me dedico a la auditoria de bancos&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- ¿¿¿Qué???&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Si señor, trabajo en la casa central del banco donde ustedes me detuvieron y mi función es auditar las sucursales del banco a lo largo de todo Chile&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- ¿Y quienes son los individuos que le acompañan?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;¡&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;Quienes van a ser! También son funcionarios del banco que forman parte de mi equipo de revisores&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Y... &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;¿&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;usted puede demostrar lo que está diciendo?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;¡&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;Por supuesto que puedo! Si usted saca mi billetera, que la tengo en el bolsillo interior de mi vestón y que yo no puedo sacar porque me tienen esposado,  encontrará un carné que me identifica como auditor del banco&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    El Capitán y el Sargento, estaban blancos como el papel... y casi esperando se produjera un milagro; el Sargento le sacó la billetera y, efectivamente, encontró el carné que lo identificaba como auditor del banco.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Euh... Meneses, balbuceó el Capitán, retírele las esposas a este caballero y traiga una escobilla de ropa para que sacuda su traje. Y agregó: hemos cometido el más grande error de la historia policial de Carabineros de Chile. Yo voy a pasar a la historia como el chambón más notable. Seré el hazmerreír de toda la Institución. Me indicarán con el dedo acusador. Nunca más me darán mando independiente. Nadie creerá lo que yo diga ¡Se da cuenta Meneses!  Creo que no me queda más solución que pedir la baja de la Institución.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    El Capitán estaba a punto de lanzar el llanto. Ahora a él le temblaba la barbilla y le sudaban frías las manos  ¿Qué explicación iba a dar? &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    El auditor Sánchez observaba esta escena con absoluto estoicismo, mientras sacudía su traje con la escobilla que le había proporcionado el Sargento. Y a pesar de haber sido maltratado y denostado, se decidió a hablar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;- Escúcheme Capitán -y perdone mi forma de expresarme- pero aquí estamos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;cagados&lt;/span&gt; los dos: usted y yo. Yo, por haber hablado lo que no debía en el lugar menos adecuado y este comentario mío estuvo tan mal que &lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;¡&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;vea usted lo que ocasionó! Y usted, por haber actuado en forma irracional sin hacer ninguna averiguación suplementaria. Creo que lo que más nos conviene a todos es hacer borrón y cuenta nueva: Aquí no ha pasado nada. Si está de acuerdo conmigo deme su mano como si hubiésemos sido amigos, dijo estirando la suya abierta, con firmeza y genuina intenci&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;ó&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;n de sellar un pacto de honor.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    El Capitán González no podía creer lo que este señor le pedía y, por supuesto, que no sólo le dio la mano sino también un abrazo de agradecimiento. Después de esto, en su propio auto los fue a dejar al banco donde se narró lo sucedido y se inició el trabajo de auditoria en forma normal.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Cinco minutos después, el Capitán llamó a su jefe pidiéndole que no enviara la comunicación al Alto Mando, por las razones que hemos narrado, lo que felizmente se logró evitar.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 153);font-family:trebuchet ms;" &gt;    Esa noche  a las 22,00 horas, como de costumbre, el Capitán González cenó… en compañía del Agente del Banco y de los auditores de Santiago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Sobre lo sucedido, no se habló ni una sola palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(0, 0, 102);font-size:85%;" &gt;original del CuentaCuentos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-7070327147269051225?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/7070327147269051225/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=7070327147269051225&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/7070327147269051225'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/7070327147269051225'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2007/10/el-asalto.html' title='EL  ASALTO'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-4289975293793685434.post-2644488158446072605</id><published>2007-09-28T05:29:00.000-04:00</published><updated>2007-10-01T08:48:49.585-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='con los ojos de otros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='presentacion'/><title type='text'>Significados</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- "Dime una palabra"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 102, 102);"&gt;- "Pre-Car-Toco"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(102, 0, 204);"&gt;- "Eso no es una palabra, son 3 y no existen! busca en el diccionario si quieres"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 102, 102);"&gt;- "Si existe y es una sola: una palabra gorda, llena de significados, aun si no significa nada para muchos..."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 51, 255);"&gt;Precartoco. Para nosotros, "los de entonces", significa todo. El vínculo que no se rompe, el recuerdo que azucara el té de invierno, el descubrimiento del mundo con los ojos húmedos de emoción.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 51, 255);"&gt;Precartoco. Nos vamos, partimos. La aventura a las tierras desconocidas del peladero deshidratado con los sueños a cuestas, con los chiquillos a cuesta, con el miedo mordido y ahogado, pa' que nadie lo vea, porque no sirve para emprender, porque no sirve para marcar la huella, porque no sirve para ser hombre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms; color: rgb(51, 51, 255);"&gt;Porque cada día es un nuevo camino, una nueva posibilidad de hacer de nosotros mismos la mejor versión que nos sea posible.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 255);"&gt;En el nombre sea de Dios.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/4289975293793685434-2644488158446072605?l=nuevourdemales.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/feeds/2644488158446072605/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=4289975293793685434&amp;postID=2644488158446072605&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/2644488158446072605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/4289975293793685434/posts/default/2644488158446072605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nuevourdemales.blogspot.com/2007/09/primera-entrada.html' title='Significados'/><author><name>CuentaCuentos</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03685764586530264898</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='24' src='http://bp2.blogger.com/_zF7lOiJFC00/Rv0MS_OUQfI/AAAAAAAAAAg/EY4JM1ZxbU4/s320/maq-escribir.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
